Condenan a exfuncionarios de Alperovich por encubrir el homicidio de Paulina Lebbos

tucum√°n. Son el exsecretario de Seguridad y cuatro exjefes de la c√ļpula policial de la provincia; absolvieron al presunto part√≠cipe secundario del crimen; nuevas investigaciones

SAN MIGUEL DE TUCUM√ĀN.- Despu√©s de un largo debate que dur√≥ m√°s de un a√Īo, y tres horas antes de que se cumplan 13 a√Īos del crimen, lleg√≥ una nueva sentencia por el encubrimiento del asesinato de Paulina Lebbos, un caso que conmocion√≥ los cimientos del poder pol√≠tico local y cuya onda expansiva persiste hasta hoy.

Anoche, el tribunal integrado por los jueces Rafael Macorito, Carlos Caramuti y Dante Ib√°√Īez conden√≥ a cinco exfuncionarios del gobierno de Jos√© Alperovich por encubrimiento agravado en concurso ideal con falsificaci√≥n de instrumento p√ļblico. Se trata del exsecretario de Seguridad Eduardo Di Lella (6 a√Īos de c√°rcel), el exjefe de polic√≠a Hugo S√°nchez (6 a√Īos), el exsubjefe de la fuerza Nicol√°s Barrera (5 a√Īos y seis meses de prisi√≥n), el exjefe de la Unidad Regional Norte H√©ctor Brito (5 a√Īos) y el expolic√≠a Hugo Waldino Rodr√≠guez (3 a√Īos de prisi√≥n en suspenso). Tambi√©n orden√≥ investigar por el encubrimiento a quien fue hasta ayer al mediod√≠a subjefe de la fuerza, comisario Francisco Pic√≥n, quien debi√≥ renunciar.

El tribunal, en cambio, absolvi√≥ al restante acusado, el electricista Roberto Luis G√≥mez, que hab√≠a llegado al debate como presunto part√≠cipe secundario del crimen. G√≥mez, a la hora de los alegatos, se hab√≠a autodefinido como “el perejil de esta causa”. Hab√≠a quedado implicado cuando se confirm√≥ que hab√≠a usado el celular de la v√≠ctima desde horas despu√©s de su desaparici√≥n, el 26 de febrero de 2006, hasta 2011. Los jueces consideraron que, eventualmente, G√≥mez deber√° responder cargos por encubrimiento.

Adem√°s, los magistrados remitieron actuaciones a la Justicia de instrucci√≥n para que se investigue a una docena de personas que declararon en el juicio por su presunto falso testimonio y, eventualmente, por su responsabilidad en el hecho. Entre ellos sobresale Sergio Kale√Īuk, hijo de Alberto Kale√Īuk, secretario privado de Alperovich y uno de los “hijos del poder” se√Īalados por Alberto Lebbos, padre de la v√≠ctima, como uno de los supuestos implicados en el crimen al que la c√ļpula policial ahora condenada intent√≥ “salvar” con el encubrimiento.

Otros sospechosos que ser√°n investigados por el fiscal Diego L√≥pez √Āvila son C√©sar Soto, expareja y padre de la hija de la v√≠ctima, y la salte√Īa Virginia Mercado, la chica con la que Paulina estuvo el 26 de febrero de 2006, cuando desapareci√≥ a la salida de un boliche. El cuerpo de la v√≠ctima, que ten√≠a 23 a√Īos, apareci√≥ 13 d√≠as despu√©s a la vera de la ruta provincia 324, en la localidad de Tapia, a 30 kil√≥metros de esta capital, mutilado y con signos de estrangulamiento.

Sobre Soto pesan los testimonios de testigos que afirmaron que estuvo con la v√≠ctima un d√≠a antes de que fuera vista por √ļltima vez, aunque √©l lo hab√≠a negado. Tambi√©n se√Īalaron que nunca lo hab√≠an visto preocupado por la desaparici√≥n de la joven. Adem√°s, la familia de Paulina advirti√≥ que Soto habr√≠a ejercido violencia de g√©nero sobre la v√≠ctima antes del homicidio.

Desde bien arriba

Alberto Lebbos, que desde el homicidio de Paulina participa cada martes de las marchas en la Plaza Independencia por las v√≠ctimas de cr√≠menes no resueltos en la provincia, insistir√° ahora en la posici√≥n que sostiene desde pr√°cticamente el inicio de la investigaci√≥n: si la polic√≠a y parte del gobierno de la √©poca debieron abocarse a un escandaloso encubrimiento del crimen no fue para “salvarle el pellejo a un perejil”, sino para beneficiar a encumbrados personajes del poder pol√≠tico local.

La hipótesis sobre la existencia de otros autores del homicidio para quienes se montó una vasta maniobra de encubrimiento cobró volumen durante el juicio, en el que una decena de personas, incluidos varios testigos, terminaron detenidas por falso testimonio.

Lebbos siempre se√Īal√≥ p√ļblicamente sus sospechas de que detr√°s del asesinato de su hija pod√≠an estar los hijos de Alperovich y Beatriz Rojk√©s y el hijo de Alberto Kale√Īuk, su secretario privado. “Esta es una asociaci√≥n il√≠cita que se conform√≥ con la responsabilidad ideol√≥gica del clan Alperovich-Rojk√©s para proteger a los asesinos de Paulina”, se√Īal√≥ ayer, al t√©rmino de la √ļltima audiencia previa a la sentencia.

La causa por el crimen de Paulina Lebbos estuvo paralizada durante siete a√Īos, mientras la investigaci√≥n estuvo en manos del exfiscal Carlos Albaca, quien mantuvo el expediente “cajoneado” y bajo secreto de sumario entre el 20 de abril de 2006 y el 5 de junio de 2013, cuando fue reemplazado por L√≥pez √Āvila. Sin embargo, su actuaci√≥n en el caso Lebbos le vali√≥ a Albaca una investigaci√≥n penal en su contra y est√° previsto que este a√Īo sea juzgado por el delito de encubrimiento agravado.

Durante el juicio se dio por probado que el cad√°ver de Paulina fue “plantado” en el lugar donde lo encontraron dos baquianos. Tambi√©n se constat√≥ que la escena fue alterada, que las pruebas recolectadas en el lugar fueron mal preservadas y que las actas en las que se informaba del hallazgo del cad√°ver fueron falsificadas. Por estos hechos ya fueron condenados en 2015 los polic√≠as Enrique Garc√≠a y Manuel Yapura.√ü

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