Concluye sin avances un nuevo encuentro entre Barnier y Barclay

Nada nuevo ni avance significativo que señalar. El encuentro entre Michel Barnier, el negociador de la Unión Europea para el Brexit y el ministro, Steve Barclay, se terminó ayer sin ningún acuerdo ni ningún indicio de que se aproximen las posiciones para evitar una ruptura sin acuerdo. La reunión que mantuvieron ayer viernes en Bruselas puede servir para la estrategia del primer ministro británico Boris Johnson y su idea de mantener la imagen de que intenta desbloquear el asunto, pero nada permite pensar que las propuestas que haya podido planear Barclay hayan servido para gran cosa.

El síntoma más claro de que sigue sin haber propuestas útiles por parte de Londres para el principal obstáculo que paraliza todo el proceso -la salvaguarda para la frontera irlandesa- es que Barnier le ha vuelto a repetir a su interlocutor la idea que es «indispensable» que haya una solución «totalmente operativa» para evitar que haya que restablecer una frontera física entre Irlanda e Irlanda del Norte, para proteger la economía de irlandesa y la integridad del mercado único europeo. Y por si quedaban dudas de que los británicos no han presentado ninguna proposición útil, el comunicado que distribuyó la Comisión después de la reunión insistía en que la UE continúa «abierta y dispuesta» a examinar «cualquier propuesta viable y operacional» que cumpla todos estos objetivos.

«Queremos un acuerdo»

A la salida, el negociador británico reconoció que «todavía hay un largo camino por recorrer aunque estamos llegando al momento de la verdad en estas negociaciones, donde veremos si hay voluntad política en ambos lados. Estamos decididos a llegar a un acuerdo, el primer ministro ha dejado en claro que quiere un acuerdo, pero debe haber voluntad política de ambas partes y eso es lo que estamos explorando». De alguna manera se trata de reconocer que antes que nuevas propuestas concretas, lo que están esperando los británicos es que la parte europea prefiera rebasar sus líneas rojas para no arriesgarse a un Brexit sin acuerdo. La «voluntad política» de la que hablaba Barklay no es más que su esperanza de encontrar una disposición por parte de Bruselas a reabrir el acuerdo ya cerrado en el Tratado de Salida que firmó Theresa May y que el parlamento británico ha rechazado tres veces.

Los británicos han hecho saber pese a todo que se trata de «conversaciones serias» y que por ahora su principal propuesta es «seguir avanzando con énfasis», teniendo en cuenta que todavía falta «mucho trabajo por hacer para garantizar un acuerdo» que desde su punto de vista sigue siendo «factible». Downing Street ha garantizado que seguirá trabajando «con energía y determinación» para lograr un acuerdo mientras ambas partes avanzan hacia una relación futura «fuerte», al tiempo que espera que la UE «muestre la misma determinación».

El ministro de Relaciones Exteriores irlandés, Simon Coveney, que se reunió con Barnier antes de que este lo hiciera con el británico, ya había advertido que todo el problema sigue estando en la falta de un plan anternativo realista por parte de Londres.

Según Coveney, «todavía hay una brecha significativa entre las dos partes y hasta que haya una propuesta escrita seria que pueda ser la base para una negociación, entonces la brecha, que es amplia por ahora, continuará».«La responsabilidad recae en el primer ministro británico y su equipo», dijo Coveney, que ya adelantó que para su país «una extensión es preferible a ningún acuerdo».

El Parlamento británico británicos ha aprobado una ley que obliga a Johnson a aceptar una extensión del artículo 50 para aplazar la desconexión, a menos que tenga un nuevo acuerdo con la UE antes del 19 de octubre. El primer ministro británico Boris Johnson se resiste a cumplir con la ley, que ha denominado el «acto de rendición» y ya antes había dicho que prefiere estar «muerto en una cuneta» antes que pedir una prórroga para el Brexit. Pero de todos modos, en la situación política calamitosa en la que se encuentra ha tenido que admitir que llegado el caso «obedeceremos la ley, aunque estamos seguros de que podemos salir el 31 de octubre y la mejor manera de hacerlo es conseguir un acuerdo».

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