«Con esta victoria se cierra un ciclo»

Las artes marciales mixtas (MMA) españolas siguen con su escalada meteórica, ganando aficionados y atrayendo cada vez más al espectro mediático, en consonancia del crecimiento de un deporte que apenas tiene un cuarto de siglo de vida. Esto se está logrando gracias al trabajo común de los participantes del planeta lucha, pero también a ciertos luchadores que destacan con actuaciones dignas de mención. Este es el caso de Joel Álvarez (Gijón, 1993). El peleador asturiano se proclamó el pasado sábado campeón del peso ligero de Ansgar Fighting League (AFL), considerada por muchos como la mayor organización española de MMA.

Tras varios años de duro entrenamiento y fijando de lleno todas sus energías en su carrera deportiva, era el momento de dar un salto de calidad y pelear por un título. Por ello, Álvarez se encontraba ante el mayor reto de su trayectoria, a tenor del talento del adversario al que se medía: Maxim Radu, cuya última victoria la consiguió en la prestigiosa compañía de Bellator. Radu destacaba por su agresividad y su capacidad en la lucha en el suelo, pero no fue suficiente para el asturiano, que llegaba con una racha de nueve triunfos consecutivos. «El combate empezó como esperábamos, el rival quiso derribarme por lo que le conecté la rodilla al entrar, aunque no le hice el daño que pensaba que le iba a hacer. Me consiguió derribar y caímos en la guardia, que es lo que habíamos entrenado por si me derribaba. Desde ahí empezó la pelea. Él hizo trabajo de ground and pound (golpeo de manos sobre el rival en el suelo) y yo busqué alguna finalización. Así hasta que se le fue acabando la explosividad a Maxim y cayó en un triángulo», desgrana Álvarez en conversación con ABC.

Con el cinturón abrochado, el asturiano, que con su juventud es una de las mayores esperanzas del panorama nacional, llegaba el momento de acabar un capítulo y comenzar a pensar en grande. «Esta victoria para mí es el final de un ciclo, desde que empecé a pelear en AFL, en Barcelona, hasta ahora en Langreo. Fueron seis peleas y un empuje importante para mi carrera», apunta. «Este 2019 yo creo que seguramente esté en otra gran promotora, sin desprestigiar a AFL que hace unos eventos de un nivel increíble, con luchadores buenísmos, pero es hora de mirar hacia arriba. Soy joven y hay que seguir creciendo. A ver qué nos ofrecen este año», continúa Álvarez, que tendrá unas vacaciones tranquilas en las que sentarse y analizar su futuro.

Con la dureza que supone preparar un combate de estas características, el de Gijón piensa ahora en desconectar. «Mis próximos objetivos son disfrutar de las Navidades y subir de peso», cuenta entre risas. Aunque, como se dice habitualmente, un luchador lo es las 24 horas del día. «Voy a esperar a que me llamen en 2019 y en el momento que tenga algo seguro, allí iremos», afirma tajante. Las grandes ligas como Bellator, Combate Américas e incluso UFC están en el horizonte y los contratos, probablemente, no tarden en llegarle a un peleador cuyo récord asusta: 15 victorias y 1 derrota. Pero no es el momento de imaginar, sino de vivir el presente. «Me fijo en el futuro inmediato, no en el lejano», se reafirma.

Las artes marciales mixtas españolas se encuentran en una etapa de adoslescencia en la que buscan seguir creciendo y adquirir cierta madurez. Queda mucho camino por recorrer, pero luchadores como Joel Álvarez ayudan a mantener la esperanza.

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