Cómo pasar Fin de Año en el rincón alpino de la jet set

Comentan algunos, no sin ironía, que en Gstaad el deporte más extendido -y peligroso- no es el esquí, sino el «alpinismo social» que tanto se practica en este pintoresco rincón de los Alpes suizos, donde desfilan más abrigos de piel que plumíferos y donde se señala con el dedo a quienes pronuncian mal su nombre, diciendo «Guh-staad» en lugar de «Staad».

Esta estación del cantón de Berna ahora se encuentra en el período más bullicioso de la temporada. A 1.000 metros de altitud, ya está lista para recibir a una legión de estrellas del cine, modelos, cantantes, banqueros, aristócratas y demás miembros de la jet set internacional, reunidos en una superficie de 120 kilómetros cuadrados para celebrar San Silvestre.

En la mesa de Valentino

Acaso la fiesta de Nochevieja con mayor solera, y de las más concurridas, es la que desde hace décadas organiza el legendario hotel Gstaad Palace. Pero no es la única, ni la más exclusiva. Valentino Garavani (86 años), uno de los habituales del lugar, pasa por ser el anfitrión de unos saraos antológicos. El célebre modisto italiano, junto a su pareja Giancarlo Giammetti (80), recibe en su magnífico chalet de Gifferhorn y ha sentado a su mesa a Gwyneth Paltrow, Madonna, Anne Hathaway o su íntima Naty Abascal.

Pero la estación de esquí más elegante del mundo no solo es punto de encuentro del show-biz: representantes del mundo de las finanzas instalan también aquí sus cuarteles generales por estas fechas, siendo uno de los tarjetones de invitación más cotizados el de la recepción que organizan la presidenta del Banco Santander Ana Botín y su marido, Guillermo Morenés, cada 31 de diciembre en el Yacht Club del Gran Hotel Bellevue. Personalidades como Carlos March, Juan Abelló, Borja Prado o el matrimonio Miriam Lapique y Alfonso Cortina se unen a Cristina Macaya, Juan Antonio Samarach Jr o el magnate español del acero José María Aristrain. Algunos de ellos también son propietarios de exclusivos refugios alpinos. Según el diario suizo «Le Matin», en su día el armador griego Peter Livanos levantó la residencia más cara de lugar: 65 millones de euros invertidos en un chalet de madera ubicado en un terreno que compró al hijo del editor alemán Axel Springer, y donde albergaba 30 automóviles de su colección privada.

Madonnna junto a dos de sus hijos, David y Stelle
Madonnna junto a dos de sus hijos, David y Stelle

El lujo es, pues, la imagen de marca de Gstaad, un destino glamuroso que se sitúa en una espectacular zona montañosa con 220 kilométros de pistas, varios 3.000 metros -que culminan con el pico Oldenhorn-, y su glacial llamado Scex Rouge. Además, lleva a gala tener más vacas que vecinos: 8.000 bovinos por 7.500 habitantes censados. Este es el lugar donde hay que dejarse ver por estas fechas y uno de los más frecuentados por la aristocracia europea desde que en los años 60 la revista «Time» lo situó en el podio de los destinos más chic, atrayendo rápidamente la atención de numerosas estrellas de cine como Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Claudia Cardinale, Julie Andrews o Grace Kelly. Sus tranquilas calles peatonales, en las que no se ve ni un papel, están bordeadas por tiendas de lujo. La arteria central luce los escaparates de las marcas como Prada, Hermès, Cartier o Louis Vuitton.

Esquí de fondo

Mucho, mucho glamour, pero también deporte en el Oberland de Berna, que ofrece el único glaciar esquiable de la zona, el Glaciar 3000. Además, esta es una de las tres mejores zonas de esquí de fondo de Suiza, considerada como un auténtico paraíso para los amantes del trineo y del freeride.

El playboy alemán Gunter Sachs y Mirja Larsson en 1969
El playboy alemán Gunter Sachs y Mirja Larsson en 1969 – EFE

Tras las largas jornadas, el après ski del exclusivo club privado Eagle Ski Club, situado en lo alto del Wasserngrat, es otro de los atractivos mundanos de la localidad. El Gotha internacional se da cita en este lugar, a pesar de la cuota anual de 25.000 euros por persona. Allí acuden figuras como Carolina de Mónaco y su familia, muy apegados a Gstaad. En febrero de 2014, aquí celebraron su boda religiosa Pierre Casiraghi y Tatiana Santo Domingo.

Pero en Gstaad no solo hay pieles y bolsos de Hermés. También pueden encontrarse alojamientos más asequibles que los 800 euros por noche del Gstaad Palace. Hoteles de dos o tres estrellas donde dormir por unos 100 euros y donde se pueden degustar las especialidades de queso, mientras se admira el idílico paisaje alpino.

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