C√≥mo impact√≥ la marcha piquetera entre los comerciantes y los transe√ļntes

Hubo quejas de comerciantes y al algunos mensajes de apoyo Fuente: LA NACION РCrédito: Ricardo Pristupluk

En una nueva jornada de protestas piqueteras, encabezadas por la Confederaci√≥n de Trabajadores de la Econom√≠a Popular (CTEP), la Corriente Clasista Combativa (CCC) y Barrios de Pie, el microcentro porte√Īo se vio paralizado con cortes totales sobre las avenidas 9 de julio y Belgrano, la autopista 25 de Mayo y el Puente Pueyrred√≥n. Aunque unos pocos simpatizaron con los reclamos de las organizaciones sociales, la mayor√≠a de los peatones, vecinos y comerciantes de la zona reconocen que se vieron afectados perjudicialmente por la masiva manifestaci√≥n que interrumpi√≥ el tr√°nsito desde la ma√Īana hasta el mediod√≠a. Por el otro lado, los manifestantes de las agrupaciones piqueteras no dudaron en apuntar que la situaci√≥n social se deterior√≥ en el √ļltimo tiempo.

“Los d√≠as de manifestaci√≥n no vendo nada. Me manejo con el tema de vender termos y agua caliente, pero en cuanto a la mercader√≠a que vendemos habitualmente, caen mucho las ventas”, dijo a LA NACI√ďN Diego, de 36 a√Īos, encargado de un maxiquiosco ubicado frente al Ministerio de Desarrollo Social, a unos pocos metros de la avenida Belgrano.

“No estoy de acuerdo con esto. Uno se rompe el traste laburando todo el d√≠a, desde las 7 de la ma√Īana hasta las 8 de la noche y da bronca. Yo entiendo la situaci√≥n de que no tengan la posibilidad que tiene uno de salir a trabajar, pero tambi√©n est√°n interfiriendo mucho al ciudadano com√ļn”, complet√≥.

“No vendemos agua, no prestamos ba√Īos. Son solo para clientes”, anunciaba un cartel colgado en la puerta de un caf√© sobre Bernardo de Irigoyen entre Moreno y Belgrano, a media cuadra del punto donde se desarroll√≥ la protesta. “La marcha nos afecta para mal. No se vende lo que se tendr√≠a que vender”, agreg√≥ Luciano, de 33 a√Īos, el encargado del bar en cuesti√≥n.

En las calles cercanas, se escuchaban las ensordecedoras bocinas de los automovilistas, molestos por los cortes. Varios pasajeros esperaban con paciencia la llegada de alg√ļn colectivo en las paradas del Metrob√ļs 9 de julio. Uno de ellos era Patricio, un joven de 21 a√Īos que vive en Avellaneda y esperaba el colectivo que lo llevara devuelta a zona sur. “Ten√≠a que ir hoy a la cl√≠nica, que queda en la calle Bartolom√© Mitre. Me tom√© el 17, que se desvi√≥ y me dej√≥ en C√≥rdoba, as√≠ que tuve que caminar un mont√≥n para atr√°s”, dijo a este diario.

“No me afectan tanto los cortes porque no trabajo ac√° en el centro y vengo s√≥lo ocasionalmente. A mis hermanas s√≠ las afecta mucho porque ellas son de Avellaneda tambi√©n y trabajan por ac√°. Se quejan todo el tiempo de los cortes. Si trabajara ac√° y llegara tarde al trabajo s√≠ me molestar√≠a”, concluy√≥.

A pocos metros de la marcha, Franco, un joven de 21 a√Īos, dejaba la Ecobici naranja que acababa de usar para transportarse hasta Moreno y 9 de julio. “Yo me muevo en subte y uso la bici, as√≠ que no me molestan los cortes. El subte siempre est√° lleno, haya marcha o no. Entiendo que a la gente que tiene que tomarse un colectivo por ah√≠ le jode”, explic√≥.

Pero tambi√©n hay, entre los pasajeros y vecinos, quienes se solidarizaron con el reclamo de los movimientos sociales. “Lo que nos afecta es la realidad social y pol√≠tica y la econom√≠a. El corte es una consecuencia de la realidad que estamos viviendo, que no le escapa a nadie”, agreg√≥ Diego, un periodista que esperaba el colectivo de la l√≠nea 59 en la parada del Metrobus.

En una línea similar, los manifestantes que participaron de la movilización piquetera admiten que la situación social empeoró y es grave.

“Yo tengo un merendero y cada vez se suman m√°s chicos. Es un desastre. No hay para la comida. Los papas mandan a los chicos al merendero porque no tienen comida para darles”, dijo a este diario Nilda, que administra el merendero Carita de √Āngel, ubicado en el Barrio Sarmiento del partido de San Miguel y se moviliz√≥ esta tarde junto a las agrupaciones sociales.

“Cada vez se est√° peor. Hay mucha m√°s miseria, chicos desnutridos. Hoy los abuelos se nos acercan a pedir un az√ļcar o una yerba porque no les alcanza la jubilaci√≥n. A eso le tenemos que sumar lo que hizo este gobierno. La situaci√≥n social es muy cr√≠tica. Cada d√≠a se nos suman m√°s chicos a la copa de leche. Y tambi√©n madres y abuelos. Ojal√° que la situaci√≥n cambie”, observ√≥ Viviana, de 47 a√Īos, manifestante de Rafael Castillo, barrio que pertenece al municipio de La Matanza.

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