Comienza el congreso «tory» con May en sus horas más bajas

La ciudad inglesa de Birmingham vivirá estos días otro episodio más de una guerra civil que no tiene visos de acabar pronto. En ella, cuyo campo de batalla será la Conferencia Anual del Partido Conservador británico, se verá hasta que punto se encuentra en la cuerda floja una Theresa May que sigue atornillada a su asiento de primera ministra y líder de los conservadores, pero acosada por sus correligionarios y cuestionada por todos los bandos tories.

La «premier» sobrevive como una equilibrista intentando contentar a unos (euroescépticos) y otros (europeístas) y aferrándose a su plan para el Brexit, el conocido como Chequers, como si de una aguja ardiendo se tratase a pesar del rechazo frontal por parte de la UE.

La división en el seno conservador por el Brexit sigue siendo evidente y cada día se pone más de manifiesto. Este congreso servirá de sparring para aquellos que han sido críticos con el plan de la primera ministra por ser demasiado blando y para los que consideran que la ruptura debería ser incluso más suave. Lo que parece claro es que ambos bandos no mostrarán todas sus cartas estos días y que los principales movimientos se dan entre bambalinas. No hay señal más clara de la revuelta que parece que se cocina en las entrañas «tories» que el documento que surgió a la luz justo cuando May negociaba en Salzburgo su plan con la UE y en el que, filtrado por el «The Telegraph», un diputado conservador con influencia alentaba a sus colegas a «maniobrar inmediatamente» para apartar del cargo a May justo después de que se produzca la salida de Reino Unido del club comunitario. Un intento de debilitar aún más a la primera ministra que iba acompañado, por si fuera poco, de una lista con los pros y contras de los principales candidatos a suceder a la líder conservadora y como principal favorito claro aparecía el exministro de Exteriores Boris Johnson, principal cabecilla brexiter y dolor de cabeza constante para la primera ministra.

Un Johnson, que esta misma semana ya ha aportado su granito de arena a la montaña de críticas y de reproches que se llevará May en este congreso anual. El exministro de exteriores desgranaba en su artículo semanal en el periódico «The Telegraph» su propia propuesta de Brexit, una salida abrupta que cristalice en un acuerdo parecido al que mantiene Canadá con la UE. Además, aprovechaba a la vez para menospreciar de nuevo la estrategia de la primera ministra, que considera «una humillación moral e intelectua».

Un plan que el otro bando conservador, el europeísta, rechazaría de plano. Serán también visibles los guiños a un Brexit blando por parte de este grupo y que también ha amenazado en varias ocasiones a la «premier» con votar en contra de su propuesta si finalmente deriva en una salida dura.

No en vano, al menos 40 diputados conservadores, con la exministra del Interior, Amber Rudd, a la cabeza de este grupo pararía, votando en contra en el Parlamento, un intento de Brexit abrupto si se diera el caso.

La propia Rudd, por cierto, abrió también la puerta a un segundo referéndum mostrando que hasta en este punto los «tories» están divididos y sin miedo a airear sus diferencias en público y ante la vista de todo Reino Unido. Birmingham será testigo de esa nueva batalla.

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