Collectible, el reto de la diferencia

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Espejos eternamente empañados; un saco de boxeo naif; tumbonas rosáceas como de masticados chicles dalinianos; estanterías que parecen desmoronarse; un sillón digno de la flamenca-kitsch Rosalía o una mesa de ping-pong con redondeces son algunos de los objetos de diseño para coleccionistas que se han podido ver y adquirir en la feria Collectible, celebrada en Bruselas.

Ubicada en el corazón de la capital de Europa, en el céntrico y racionalista edificio Vanderborght, construido en los años 30 y de tendencia Art déco, Collectible es una feria que se centra exclusivamente en el trabajo de diseñadores del siglo XXI, la única de su categoría en el mundo, reuniendo en sus seis pisos piezas únicas, a medida, y ediciones muy limitadas en su rol de plataforma-cruce de caminos entre el arte y el diseño exclusivo contemporáneo, con más de 100 expositores internacionales.

Grandes nombres

En esta tercera edición de la feria, fundada por Clélie Debehault y Liv Vaisberg, y esta vez con el director del Museo de Artes Decorativas de París, Olivier Gabet, como parte del comité de selección, encontramos galerías de renombre internacional, como la neoyorquina Todd Merrill Studio, Galerie Philia o Rademakers Gallery, junto a otras que amparan a pujantes jóvenes promesas, como la danesa Anna Aagaard Jensen, Pauline Esparon o Arthur Hoffner, por citar tres ejemplos de los tantos, en una feria que pretende atender lo desatendido en Europa, el diseño joven, algo nada curioso celebrándose en un país como Bélgica, con tantísima tradición coleccionista.

Luis Sendino, desde Side Gallery, junto a Il Lacions, una de las dos galerías españolas invitadas a la feria, nos contaba que trasladaron hasta allí piezas que fueran accesibles, con un rango de precio entre los 3.000 y los 12.000 euros, porque es «una idea de feria de diseño contemporáneo joven, de nueva creación, que tiene que responder a estas dinámicas». Nacida hace tres años y medio, Side Gallery tiene puesto el foco en Latinoamérica y, de hecho, sus obras estrella en Collectible llevaban la autoría del chileno Rodrigo Pinto.

Sabine Marcelis, Pedro Reyes, Frida Escobedo y Sigve Nutson son algunos de los jóvenes diseñadores con los que trabaja esta galería, que participaba por primera vez en Collectible. «Hacer una galería de diseñadores nacionales no es lo suyo, porque el diseño, si es algo, es internacional», cuenta Sendino, que, por un lado, describe el desértico panorama español en cuanto a galerías de diseño («La feria en nuestro país la tendría que montar yo solo. ¿Un poco ambicioso, no?»), pero que también sabe los pasos a dar: «El diseño es todavía un mercado pequeño y súper global. Pero sí, intentamos ir atrayendo coleccionistas españoles a los que les vaya gustando».

Y es que el mercado de diseño, analizando sus ferias más antiguas, como puede ser la de Basilea (Suiza), es joven, de 15 años, y todavía, como señala Sendino, «estamos muy verdes y nos queda mucho para alcanzar la madurez del mercado de arte». De hecho, en muchas ferias, los mezclan.

¿Y por qué hay tantos coleccionistas en Bélgica? «Sienten pasión por la cultura, no solo por el arte. El coleccionista belga suele ser mayor, conservador, muy burgués… Pero todo es susceptible de cambiar. Por eso esta feria también es un reto, por enseñar cosas diferentes».

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