Clubes de lectura, otra forma de llegar al libro

Al parecer, lleg√≥ la hora de los clubes de libros en la Argentina. Debido en parte a la multiplicaci√≥n de editoriales independientes o alternativas, los responsables de los primeros clubes (Sur de Babel y Escape a Plut√≥n) seleccionaban t√≠tulos atractivos de los cat√°logos de esos sellos, compraban una determinada cantidad de ejemplares y se encargaban del env√≠o de los libros a distintas localidades del pa√≠s, all√≠ donde hubiera lectores interesados. La concentraci√≥n de librer√≠as en las grandes ciudades y los d√©ficits en la distribuci√≥n de esos cat√°logos en las provincias los beneficiaron. Al mismo tiempo, se crearon contenidos espec√≠ficos en la Red, donde los lectores pod√≠an informarse sobre libros y lecturas. Esa din√°mica se sostiene a√ļn hoy, aunque habr√≠a que se√Īalar que los libros elegidos son, en su mayor√≠a, de editoriales con sede en la ciudad de Buenos Aires (como si el √ļnico camino posible de los libros fuera de una sola mano).

“En 2012, cuando empec√© con Escape a Plut√≥n, buscaba federalizar el acceso a determinados libros, dif√≠ciles de conseguir fuera del circuito de librer√≠as de Capital Federal, y tambi√©n diagramar un espacio de recomendaci√≥n y curadur√≠a que hiciera un recorte sobre la gran cantidad de t√≠tulos publicados y la din√°mica de inundaci√≥n de novedades, que es la norma de las grandes editoriales”, dice Mart√≠n Jali. En el √ļltimo tiempo, a la manera de Netflix y gracias a los algoritmos, desde varias plataformas de venta de libros se recomienda a los usuarios otros t√≠tulos a partir de sus lecturas previas. “Ante este escenario, es esencial la figura del curador y la recomendaci√≥n de libros por fuera de los patrones previos de consumo y el radar que en muchos casos est√° perfilado por la publicidad y los sistemas tecnol√≥gicos”, agrega. Los 140 socios de Escape a Plut√≥n, adem√°s de recibir los ejemplares, acceden a otros beneficios: descuentos en la editorial del mes, acceso gratuito a una selecci√≥n de ebooks, obsequio de bienvenida, invitaciones a la Feria del libro e incluso una playlist para acompa√Īar la lectura. El costo aproximado ronda los 1100 pesos ( www.escapeapluton.com.ar).

Bukku funciona como una suscripci√≥n literaria mensual. “Cada mes enviamos a nuestros suscriptores una caja con el libro elegido, un se√Īalador, una playlist seleccionada por la autora o el autor para acompa√Īar la lectura y un regalo sorpresa -dice Ana Brandstadter-. Elegimos objetos creados por dise√Īadores argentinos y relacionados con la lectura”. Para los que viven en Capital, el costo mensual es de 650 pesos; los lectores de ciudades como San Miguel de Tucum√°n, Mendoza, C√≥rdoba, Mar del Plata y Rosario deben abonar cien pesos m√°s. La intenci√≥n de Brandstadter era generar su propio proyecto literario. “Me entusiasm√≥ la idea de la suscripci√≥n mensual; satisfac√≠a mis ganas de trabajar con libros y al mismo tiempo me permit√≠a colaborar en la difusi√≥n de autores argentinos contempor√°neos publicados por editoriales independientes”. Entre otros, se eligieron novelas de Adriana Riva y Virginia Cosin. Con 1500 suscriptores, Bukku supera la tirada promedio de t√≠tulos de un escritor argentino en editoriales grandes y medianas. “Se genera algo muy interesante, ya que esas personas de todo el pa√≠s leen el mismo libro al mismo tiempo. Nuestro Instagram ( @bukku.libros.ar) funciona como punto de encuentro para intercambiar opiniones sobre el libro del mes, y poder conocer mejor la editorial y a los autores”.

Las editoriales apoyan esta nueva forma de leer. Blatt & R√≠os sostiene un club de lectores de suscripci√≥n anual en que los socios abonan cuatro cuotas por a√Īo y a cambio reciben en la puerta de su casa cuatro libros elegidos entre las novedades, m√°s un regalo a fin de a√Īo. Si bien la cuota de 2020 no est√° definida a√ļn, la de 2019 fue de 450 pesos. “Sentimos que leer libros de una editorial es, entre otras cosas, formar parte de un club de lectores, de una comunidad de lectura”, dice Mariano Blatt, coeditor con Dami√°n R√≠os. “Llegar a tu casa y encontrar un sobre con un libro adentro es algo que nuestros socios disfrutan mucho”, agrega. ¬ŅA qu√© lector no le pasar√≠a lo mismo? Al ser consultados, los representantes de Riverside (que distribuyen, entre otros, libros de Anagrama y Edhasa) encuentran cierto parecido entre los clubes de libros y los de vinos y quesos. “La lectura es un placer epic√ļreo ciento por ciento”, afirma Roxana Bavaro, jefa de prensa del grupo. “Esta nueva manera de acercarse a los lectores ampl√≠a nuestro p√ļblico y nos ayuda a generar que distintos t√≠tulos, gracias al boca a boca, puedan destacarse sobre el vasto mercado editorial”.

El club de lectura Carbono, ideado por Sebasti√°n Lidijover en 2019, es gratuito, y cada lector debe conseguirse el libro por su cuenta. “Funciona a trav√©s de mails -indica Lidijover-. Elijo un libro por mes de alguna de las cuatro editoriales independientes que forman Carbono (Godot, Gourmet Musical, Sigilo y Leteo) y cada domingo env√≠o un mail que acompa√Īa la lectura. No son an√°lisis de la trama, sino disparadores para pensar por qu√© funciona aquello que leemos. Adem√°s suelo hacer conexiones con otras lecturas”. Hasta hoy, los carb√≥nicos leyeron tres novelas, un ensayo de m√ļsica y un libro de cuentos. En febrero se lee Los sorrentinos, elogiada novela de Virginia Higa. Para participar de esta ida y vuelta epistolar, hay que suscribirse en club@carbonolibros.com.ar. “Pero no todo queda en el mail, tenemos las redes sociales, que permiten cierta interacci√≥n entre los miembros del club y entre lectores y autores”.

Como dice el plutoniano Jali, “las redes brindan visibilidad y permiten compartir aquello que est√° sucediendo y que mucha gente desconoce”. A partir de recomendaciones de libros en Instagram naci√≥ La Gente Anda Leyendo ( @lagenteandaleyendo), club de lecturas capitaneado por Maru Drozd y Gonzalo Heredia. Al comienzo, Drozd inclu√≠a videos de un minuto en los que varios lectores contaban qu√© le√≠an. Despu√©s, con Heredia cre√≥ un canal de YouTube, con entrevistas a escritores como Fabi√°n Casas, Leo Oyola y Vera Giaconi. Este a√Īo organizar√°n eventos “en vivo” con autores y, en abril, se lanzar√° un club de lecturas feministas.

Editora y maestra de editores, Trini Vergara cre√≥ el club Mujeres que Leen. “Las m√°s de 5000 mujeres que leen y escriben rese√Īas de libros a gusto y las comparten en nuestro sitio web ( www.mujeresqueleen.com) reciben una caja mensual con un libro [elegido de un men√ļ de cuatro], al costo promedio de librer√≠a, pero con env√≠o incluido”, cuenta Vergara. Adem√°s, participan de los encuentros “Coffee & Books” que se realizan cada dos meses en una librer√≠a de Palermo. “En esas reuniones no se habla de Macri ni de Alberto, ni de laburos ni parientes, y surgen las historias preferidas, las raras costumbres, los prejuicios y tambi√©n ciertas tajantes condiciones de lectura”. Para algunas lectoras, es necesario que el libro “chorree sangre”; para otras, que sea una v√≠a de escape de la realidad. El pr√≥ximo encuentro de este club femenino ser√° apto para todo p√ļblico y tendr√° lugar en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde las mujeres que leen entrevistar√°n a Mariana Enriquez, premio Herralde de Novela 2019.

Aunque la cantidad de socios de clubes de lectura argentinos no se puede comparar con la de Estados Unidos o Brasil, es imposible negar que aqu√≠ existe variedad. En abril, Florencia Ure y Santiago Llach presentar√°n en sociedad el club Pez Banana, que homenajea a J. D. Salinger. El libro de ficci√≥n que recibir√°n los socios ser√° una novedad editorial. “Leemos las ficciones que van a salir en ese mes y elegimos entre los dos la que m√°s nos guste -resume Ure-. Lo acompa√Īamos con una gu√≠a de lectura y tambi√©n vamos a escribir un newsletter comentando los libros que m√°s nos interesaron”. Mientras trabajan en la p√°gina web de Pez Banana, Ure y Llach, dos activos agentes del mundo literario y editorial, leen y deciden a d√ļo. “La idea naci√≥ porque viven pregunt√°ndonos qu√© leer, algo que tambi√©n les pasa a los buenos libreros -acota Ure-. El libro del club ser√° siempre una novedad, salvo que alg√ļn mes los astros no se alineen y salgan todos libros que no nos convenzan. En ese caso, recurriremos a alguno del mes anterior”. No solo participan de este proyecto las editoriales argentinas, sino incluso las distribuidoras de libros importados. La suscripci√≥n mensual tendr√° un valor equivalente al precio promedio de los libros.

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