cintas de colores para crear parcelas y caminos

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Los diferentes ayuntamientos gallegos se preparan para acoger a los visitantes a sus playas. Desde este mismo lunes en Galicia se entra en la fase 2, lo que permitirá bañarse en el mar y tomar el sol en la arena, siempre con las debidas distancias. Y la ciudad más grande de la Comunidad, Vigo, ha presentado su plan para garantizar esa distancia en sus arenales para este verano.

Las dos grandes playas urbanas de la localidad, Samil y O Vao, adoptarán un sistema de cintas por colores que establecerán cuadrículas y caminos para que la afluencia de personas se produzca de manera «completamente segura» y con la debida distancia social de dos metros.

El alcalde de la ciudad, Abel Caballero, ha presentado este sábado ante los medios esta iniciativa que se implementará a partir del 15 de junio, que es cuando empieza «la temporada de verano».

El sistema de cintas se instalará en las playas de Samil y O Vao, que suman casi 4 kilómetros en total y que reciben durante todo el día «mucha afluencia de gente», en torno a 15.000 personas, de la que un gran porcentaje proviene «de otros lugares de España», ha recordado el regidor.

«¿Y qué queremos? Pues en Vigo queremos playas completamente seguras sanitariamente y eso se llama, primero, distancia social», ha agregado Caballero, para justificar la medida adoptada.

Así, los dos principales arenales de la ciudad se armarán de cintas de plástico por colores, «absolutamente inocuo medioambientalmente y que no produce el más mínimo daño a los bañistas», que utilizarán el color rojo para demarcar parcelas de 8 por 8 metros en las que podrán permanecer hasta seis personas.

Para entrar y salir de su cuadrícula, las personas deberán hacerlo por un tramo blanco que tendrán estas cintas. Una vez fuera, se encontrarán con una intersección verde en la que podrán bajar hasta el agua o subir al paseo. «Es sencillito», ha asegurado el alcalde.

En cada entrada a la playa habrá una de esas franjas verdes que permitirán la subida o la bajada. Además, junto a la orilla será «la zona de estancia», en la que las familias podrán pasear, bañarse y jugar. Allí, tal y como ha apuntado Abel Caballero, el mecanismo de control será «la responsabilidad social».

En cualquier caso, el alcalde ha confirmado que «en todas las playas de Vigo» habrá policías y socorristas «como todos los veranos», que serán los encargados de velar por la seguridad y ver «si hay algún sitio donde se excede el número de personas».

De forma complementaria a este sistema, el Ayuntamiento contratará a trabajadores que se encargarán de retirar las cintas a última hora del día para recolocarlas por la mañana. Así, por la noche, podrán acceder a la playa los vehículos con las palas para limpiar y tamizar la arena.

«Por la noche se quitan las tiras, se limpia la playa y a la mañana siguiente se vuelven a poner», ha resumido Caballero, quien sin embargo ha evitado fijar una hora para estos trabajos porque «depende del día del año». Y es que la puesta de sol puede llegar a variar una hora entre junio y septiembre.

En las zonas verdes de las que disponen tanto Samil como O Vao, el Ayuntamiento dibujará sobre la hierba cuadrículas también de una superficie de 8 por 8 con «pintura biodegradable, la misma que se utiliza en los campos de fútbol», según ha afirmado el regidor.

Asimismo, el Consistorio retirará todas las mesas de piedra de Samil para evitar que las familias se instalen en ellas a celebrar comidas. Por parte de los quioscos de playa, Caballero ha garantizado que «volverá a haberlos», pero con un sistema de separación entre las sillas.

En cuanto al resto de arenales del término municipal vigués, que rondan el medio centenar, «tendrán su propio control» por parte de la Policía Local y los socorristas.

Finalmente, a preguntas de la prensa, el alcalde de Vigo ha descartado establecer un límite de horarios para acceder a los arenales y ha avanzado que el Ayuntamiento fomentará la rotación de personas a lo largo del día.

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