China desoye todas las críticas y da luz verde a la ley de seguridad nacional en Hong Kong

Corresponsal en Pekín Guardar

Con su hermetismo y falta de transparencia habitual, el r√©gimen chino ha aprobado este martes la pol√©mica Ley de Seguridad Nacional que impondr√° a Hong Kong sin pasar por su Parlamento local, que penar√° la subversi√≥n, la secesi√≥n, el terrorismo y las injerencias extranjeras. Seg√ļn informa el peri√≥dico ¬ęSouth China Morning Post¬Ľ, la ley ha sido aprobada un√°nimemente por los 162 diputados del comit√© permanente de la Asamblea Nacional Popular, el Parlamento org√°nico del r√©gimen que el mes pasado vot√≥ a favor de tramitar esta iniciativa.

En la antigua colonia brit√°nica, que lleva levantada desde hace un a√Īo reclamando democracia, muchos temen que esta ley les arrebate sus libertades pol√≠ticas, mayores que en el resto de China. Avivando sus temores, todav√≠a no se conocen los detalles de esta controvertida regulaci√≥n, que ser√° promulgada este mi√©rcoles, 23¬ļ aniversario de la devoluci√≥n de Hong Kong a China, al ser incluida directamente en el Anexo III de la Ley B√°sica, ¬ęmini-Constituci√≥n¬Ľ de la ciudad.

Adem√°s de conmemorar la efem√©ride, la fecha es una venganza por el asalto del a√Īo pasado al Parlamento local por parte de los manifestantes que reclaman democracia, que causaron numerosos destrozos en el edificio. Este a√Īo, la Polic√≠a ha prohibido la marcha que tradicionalmente se celebra cada 1 de julio argumentando dichos disturbios y el riesgo de contagio por el coronavirus. Pero, igual que hicieron durante la tambi√©n prohibida vigilia de Tiananmen, es posible que los hongkoneses vuelvan a echarse a las calles, y m√°s cuando conozcan el contenido de la ley.

De momento solo un pu√Īado de diputados hongkoneses en la Asamblea Nacional han visto su borrador, pero no los del Parlamento aut√≥nomo y, mucho menos, los del bando dem√≥crata. Esta opacidad, que es normal en el r√©gimen chino, ha despertado todos los miedos en Hong Kong, una de las ciudades m√°s abiertas del mundo y donde su Gobierno env√≠a cada d√≠a a la Prensa m√°s de una docena de comunicaciones informando de todas sus actividades.

A tenor del SCMP, que cita fuentes oficiales, la ley de seguridad nacional incluir√° la cadena perpetua, y no solo penas m√°ximas de diez a√Īos de c√°rcel como se hab√≠a hablado antes. Aunque todav√≠a no se sabe qu√© delitos contemplar√° dicha pena, la oposici√≥n y los activistas pol√≠ticos de Hong Kong temen que Pek√≠n use la ley para silenciar sus demandas democr√°ticas, exactamente igual que hace en el continente. De forma rutinaria, los disidentes chinos son condenados por ¬ęincitar a la subversi√≥n contra el poder del Estado¬Ľ, lo que hace temer a los hongkoneses por la p√©rdida de sus derechos pol√≠ticos, como la libertad de expresi√≥n y reuni√≥n.

Adem√°s, en los √ļltimos d√≠as se ha especulado con la posibilidad de que la ley tenga efecto retroactivo. Si fuera as√≠, estar√≠an en la diana los miles de detenidos por las protestas reclamando democracia que sacuden a la ciudad desde hace un a√Īo, que empezaron de forma pac√≠fica contra la ya suspendida ley de extradici√≥n a China y han derivado en una revuelta con una violencia nunca antes vista en Hong Kong. Con su intervenci√≥n directa, Pek√≠n intenta aplastar la agitaci√≥n pol√≠tica, que ha hundido la econom√≠a y es su mayor amenaza desde las protestas de Tiananmen, ya que ha despertado el sentimiento independentista entre los j√≥venes hongkoneses.

El Gobierno local asegura que la excolonia seguir√° manteniendo sus libertades y garant√≠as legales y que la nueva normativa solo afectar√° a un ¬ęgrupo muy reducido¬Ľ de personas. Pero la implantaci√≥n de una oficina de la seguridad del Estado aterra a muchos en Hong Kong, que lo consideran una violaci√≥n del principio ¬ęUn pa√≠s, dos sistemas¬Ľ que rige en la ciudad, en teor√≠a, hasta 2047.

Manifestando esta misma preocupaci√≥n, las principales democracias occidentales tambi√©n han denunciado que la Ley de Seguridad Nacional incumple el acuerdo de devoluci√≥n de Hong Kong a China por parte del Reino Unido, contemplado en la Declaraci√≥n Sino-Brit√°nica de 1984 y formalizado con el traspaso el 1 de julio de 1997. Amparado por la ONU, dicho tratado internacional estipulaba el respeto a las mayores libertades de la colonia y su autonom√≠a bajo la f√≥rmula de ¬ęUn pa√≠s, dos sistemas¬Ľ, que ahora ha quedado en entredicho. Mientras Jap√≥n ha liderado en el G7 una propuesta contra la ley y la Uni√≥n Europea ha advertido a Pek√≠n de sus ¬ęserias consecuencias¬Ľ, Estados Unidos le retirar√° a Hong Kong su estatus econ√≥mico preferente. Se trata de un castigo al r√©gimen porque por esta ciudad entra el 70 por ciento de la inversi√≥n extranjera en China, pero tambi√©n da√Īar√° a esta capital financiera de Asia. Haciendo o√≠dos sordos a todas estas cr√≠ticas, el r√©gimen de Xi Jinping sigue aumentando su control sobre Hong Kong, que podr√≠a perder su car√°cter √ļnico y, lo m√°s importante, sus libertades.

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