Chesterton no escribió este libro

Este libro, como tal, no lo dio a la luz nunca el escritor ingl√©s, sino que ha sido montado por los editores espa√Īoles del mismo: Garc√≠a-M√°rquez y Luis Gonz√°lez. Ambos, en el buen sentido, han arramplado de aqu√≠ y de all√°, de entre sus libros, estos aforismos (nunca los escribi√≥ como tales, ni public√≥ libro alguno con ellos), frases, citas reales o ap√≥crifas, pensamientos, ideas, paradojas, m√°ximas, greguer√≠as m√°s comprensibles, pero no tan brillantes como las de nuestro Ram√≥n. ¬ŅEs l√≠cito que se tome la obra de un autor al asalto? ¬ŅNo es reducirla a lo m√°s vulgar, inmediato y anecd√≥tico? ¬ŅEl autor de ¬ęEl padre Brown¬Ľ o ¬ęEl hombre que fue jueves¬Ľ estar√≠a conforme con semejante utilizaci√≥n de su legado? ¬ŅLa poes√≠a, la narrativa, el ensayo, el teatro o las traducciones de Chesterton no quedan postergadas por estas ingeniosidades dispersas y ahora reunidas y difundidas ampliamente no s√≥lo a trav√©s del papel sino de Twitter y las redes sociales? Creo que, durante estas √ļltimas d√©cadas, debido a la proliferaci√≥n de este tipo de libros reduccionistas, la imagen de Chesterton tambi√©n se ha ido reduciendo a la de un bonach√≥n cascarrabias, sabio y gru√Ī√≥n, divertido y -hoy- en muchos casos instalado en lopol√≠ticamente incorrecto.

Pero bueno, dej√©monos llevar por el optimismo y pensemos que este descarnamiento har√° al autor m√°s accesible para el lector com√ļn. Olvid√©monos de lo anteriormente dicho y afirmemos que esta amplia antolog√≠a de ideas valen la pena ser le√≠das porque, adem√°s, los editores dan sobradas referencias de sus procedencias as√≠ como de sus traductores. En realidad, yo he le√≠do este tomo como un libro nuevo de su autor p√≥stumo. Distinto, diferente a los de sus or√≠genes, porque el conjunto del mismo as√≠ nos lo hace saber. En su ¬ęAutobiograf√≠a¬Ľ Chesterton coment√≥ que nunca se hab√≠a tomado en serio sus libros, pero s√≠ sus opiniones. Yo creo que no lo dec√≠a de coraz√≥n. Por supuesto que se tom√≥ en serio sus libros. Nadie que no lo haga podr√≠a escribirlos. La falsa humildad de Chesterton es la falsa humildad de cualquier escritor.

Provocaciones

Dado que estamos en el suplemento literario de un peri√≥dico, me referir√© solamente a sus comentarios sobre el periodismo y los periodistas, sobre la cr√≠tica, sobre la fama y el √©xito, sobre los intelectuales, sobre la literatura, sobre la poes√≠a, la pol√≠tica, la juventud, la ense√Īanza, la democracia o Europa. Los temas reunidos son m√°s de ciento cuarenta. Sobre los periodistas, afirma que se creen m√°s inteligentes que sus lectores y que el verdadero g√©nero period√≠stico son las necrol√≥gicas ¬ępues todo el periodismo huele a obituario¬Ľ. Esta otra afirmaci√≥n de Chesterton no cuenta con mi aprobaci√≥n te√≥rica, aunque es como casi todo en √©l una provocaci√≥n, ¬ęUn buen periodista escribe mala literatura¬Ľ.

Para Chesterton, el verdadero ciudadano es el que critica al gobierno y a las instituciones

Siguiendo estas pautas, la cr√≠tica, es decir esta misma, no vale para nada (que no lo lea el director), y los cr√≠ticos menos malos son aquellos que nos recuerdan que hemos le√≠do un libro, mientras que los peores son quienes nos convencen que no ha sido as√≠. ¬ŅPara qu√© se necesita la cr√≠tica si para el autor de ¬ęLa taberna errante¬Ľ la mayor parte de los escritores han sido unos plagiarios, unos entusiastas de la copia, aunque hoy en d√≠a (lo escrib√≠a en la primera mitad del siglo XX) ¬ęlo son m√°s del “copyright”¬Ľ? ¬ŅChesterton es un cl√°sico? ¬ŅQu√© o qui√©n era para el londinense un cl√°sico? ¬ęAquel al que se cita sin leerlo¬Ľ.

Optimista escéptico

¬ŅChesterton se consideraba un intelectual? Quiz√°s s√≠, porque para √©l un intelectual conoce los l√≠mites de la inteligencia y eso lo diferencia de quienes creen que su inteligencia es ilimitada. La mejor literatura era aquella que se le hac√≠a corta al lector. La poes√≠a para el autor de ¬ęLepanto¬Ľ, ten√≠a que ir acompa√Īada de la filosof√≠a, de no ser as√≠, √ļnicamente era inspiraci√≥n. El alma para nuestro escritor s√≥lo hablaba el lenguaje de la poes√≠a. Y lo visible y lo invisible se manifiesta √ļnicamente en los versos. La imagen habitual de Gilbert Keith es la de un hombre mayor, para √©l la juventud era un per√≠odo de ¬ęanormalidad¬Ľ. Y los maestros que ense√Īaban a esos j√≥venes deb√≠an de ser dogm√°ticos porque, de no ser as√≠, eran malos ense√Īantes.

A la pol√≠tica Chesterton la mira tambi√©n con distancia. Cualquier gobierno para √©l era de ¬ęlamentable necesidad¬Ľ; y la fuerza era un instrumento de gobierno, pero nada mejor que la convicci√≥n, la √ļnica legitimidad posible. Chesterton ridiculiza a los nacionalistas: ¬ęEl nacionalismo es m√°s intenso all√≠ donde la naci√≥n es s√≥lo un nombre¬Ľ. Y el verdadero ciudadano era quien criticaba a los gobiernos y las instituciones. √Čl es una especie de anarquista conservador. La Europa que reclamaba es la de la convivencia y la de la unidad. Estoy seguro de que hubiera hecho campa√Īa contra el Brexit. A la democracia la compara con el cristianismo porque la base de ambas son el ser humano como sagrado. Chesterton, con su imagen siempre risue√Īa es, a pesar de sus reprimendas y sarcasmos, un optimista esc√©ptico.

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