Charly Garc√≠a llen√≥ el Gran Rex: “Si Keith Richards no muri√≥, yo tampoco”

Charly García brindó un show breve pero deslumbrante en el Gran Rex Crédito: Victoria Gesualdi / AFV

Charly García sigue siendo sinónimo de resistencia. Un show breve pero deslumbrante, con lapso incluido en el que se temió por su salud, volvió a testimoniar anoche en un Gran Rex abarrotado que el genio del rock no deja de encandilar, a pesar de sus flaquezas físicas.

En la primera fecha de este a√Īo de su espect√°culo La Torre de Tesla, el m√ļsico y compositor recorri√≥ con la grandeza interpretativa que lo caracteriza varios de los temas de su √ļltimo disco, Random, y cl√°sicos de los distintos per√≠odos de su etapa solista.

El ex Sui Generis logr√≥ cantar con escasa ayuda la mayor parte del repertorio, articul√≥ los sonidos con claridad y no mutil√≥ los temas. As√≠ ocurri√≥ en la pr√°ctica totalidad de las quince canciones que interpret√≥ junto a la banda que lo acompa√Īa en los √ļltimos tiempos, formada por Rosario Ortega en coros, Fabi√°n Zorrito Von Quintiero en teclados, To√Īo Silva en bater√≠a, Carlos Gonz√°lez en bajo y Kiuge Hayashida en guitarras.

Charly García brindó un show breve pero deslumbrante en el Gran Rex Crédito: Victoria Gesualdi / AFV

La hora con escasos minutos de duración del show dejó a la audiencia efervescente, con ganas de más, tanto es así que veinte minutos después de finalizado el concierto casi nadie se había movido de sus butacas y la interpretación de legendarios temas de García se prolongó en un coro colectivo que puso en pie al teatro.

Garc√≠a regal√≥ a su p√ļblico muchos puntos altos desde el comienzo con las interpretaciones de cl√°sicos como “De mi” y “Cerca de la revoluci√≥n”, y de varias creaciones de su √ļltimo trabajo, como “La m√°quina de ser feliz”, “Rivalidad”, “Lluvia” y “Otro”.

Charly García brindó un show breve pero deslumbrante en el Gran Rex
Charly García brindó un show breve pero deslumbrante en el Gran Rex Crédito: Victoria Gesualdi / AFV

Charly sigue siendo esa suerte de ser explosivo siempre a punto de detonar que condensa alternadas dosis de elocuencia, vanidad, ironía y desparpajo sobre un manto bajo el cual preserva su genialidad.

A sus 67, la esencia del artista resiste en un cuerpo de 90. “Ahora tengo o√≠do obsoleto”, brome√≥ hacia el final. Aunque si hay algo que parece no fallarle aun es su don en materia de musicalidad. Flanqueado por sus teclados y de sobrio negro (sin los brillos de sus √ļltimas puestas), con saco y gafas oscuras, el icono del rock se mostr√≥ en eje y, como lo ha demostrado en sus √ļltimos shows, con una actitud en apariencia alejada de los imborrables episodios que ha protagonizado en el pasado.

Sin embargo, no es f√°cil desvincularse de ciertos vicios. Ni un segundo dud√≥ Garc√≠a en revolear el meg√°fono que utiliz√≥ para vociferar consignas durante la interpretaci√≥n del tema de Kill Gill “No importa” mientras en las visuales rotaban capturas de antiguas placas de Cr√≥nica TV reportando momentos como cuando el m√ļsico arrojaba mesas o macetas por la ventana. Las pantallas tambi√©n mostraron al pr√≥cer del rock argentino a lo largo de las d√©cadas, as√≠ como secuencias de pel√≠culas en sinton√≠a con las canciones en vivo, tal fue el caso de im√°genes de “King Kong” junto al tema del mismo nombre.

Charly García brindó un show breve pero deslumbrante en el Gran Rex
Charly García brindó un show breve pero deslumbrante en el Gran Rex Crédito: Victoria Gesualdi / AFV

Al ingresar al teatro, un folleto advert√≠a, en palabras de Garc√≠a, que La Torre de Tesla debe su t√≠tulo a una idea que cautiv√≥ al artista: el sue√Īo de un inventor por crear un sistema mundial inal√°mbrico de electricidad sin cables, de energ√≠a desbordante y libre. “Tesla como una analog√≠a de la utop√≠a”, se√Īala Charly, que comparte escenario con sus m√ļsicos y con una gran torre met√°lica en el centro de la escena de la que se desprenden rayos visuales en concordancia con la potencia sonora del repertorio.

“Rock and roll YO”, en ejercicio de reafirmaci√≥n, lleg√≥ despu√©s de que Garc√≠a mirara hacia un vaso que ten√≠a cerca y comentara, obviando obviar viejos h√°bitos: “¬ŅMe pusieron whisky ac√°? Si Keith Richards no muri√≥, yo tampoco”, dijo convencido y bebi√≥.

“¬ŅLa est√°n pasando bien?”, pregunt√≥ divertido, y pas√≥ a provocar: “Bueno, ahora va a venir Luis Miguel, ¬Ņpor qu√© no? Es un chico bueno”, agreg√≥. Tras interpretar “Parte de la religi√≥n” y ya desliz√°ndose por el terreno pol√≠tico, volvi√≥ a aplicar su humor mordaz: “A los asistentes los trafico de Venezuela”, lanz√≥, antes de recibir ayuda para sacarse el saco por debajo de su cabeza rodeada con una cinta por encima de los auriculares que llevaba.

A estas alturas, Charly hab√≠a tocado diez temas y nadie se esperaba que, transcurridos los dos siguientes, un explosivo “No llores por m√≠, Argentina” y “Cuchillos” (dedicado a Mercedes Sosa), el autor de Say no More se levantar√≠a repentinamente, dijera un simple “chau” y se retirar√≠a del escenario del brazo de Rosario Ortega y de otros asistentes.

Charly García brindó un show breve pero deslumbrante en el Gran Rex
Charly García brindó un show breve pero deslumbrante en el Gran Rex Crédito: Victoria Gesualdi / AFV

Hab√≠an pasado 45 minutos de concierto y, cerrado el tel√≥n, se sumaron otros diez hasta que la banda regres√≥. Mientras el Gran Rex tomaba ambiente de cancha a ritmo de “Una m√°s…” y “Mam√°, yo quiero… que salga Charly”, se especul√≥ respecto a la salud del cantante, que, para la tranquilidad de la sala, volvi√≥ para despedirse.

En “El d√≠a que apagaron la luz”, la voz de Rosario Ortega cobr√≥ m√°s presencia, y tambi√©n fue la hija de Palito quien no dud√≥ en frenar a Garc√≠a cuando √©ste quiso introducir “Ases√≠name” con un comentario sobre violencia machista. “¬ŅC√≥mo se llama cuando un hombre mata a una chica? ¬ŅFemicidio?”, dijo √©l, en un ida y vuelta algo desconcertante que Ortega zanj√≥ con un “no, no, no”.

“Las cosas ya no son como las ves”, fue la frase de “Canci√≥n de 2×3” que son√≥ √ļltima en el Rex en la voz de Charly, aunque, tras ello, nadie se movi√≥ de sus asientos por casi media hora. Ante las ganas de continuar el show, los presentes siguieron cantando en coro las canciones de su √≠dolo.

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