Chamberí: «No podemos vivir acosados en las puertas de nuestras casas»

Han presentado más de un centenar de firmas a la Junta Municipal de ChamberĂ­. Están indignados por la situaciĂłn que llevan sufriendo desde hace un año y cuatro meses y que algunos han denunciado. ÂżEl motivo? Un grupo de personas conflictivas que les amenazan, beben, hacen sus necesidades en plena calle, piden limosna de forma intimidatoria y hasta alguno ejerce de gorrilla. En caso de que se nieguen a darles dinero por la plaza de aparcamiento o les recriminen su actitud, toman represalias, indica un grupo de residentes. VacĂ­an las papeleras y extienden la basura por las aceras, estampan botellas de cristal contra el suelo para asustarles, les rompen los retrovisores o las jardineras de sus ventanas, duermen en la calle y guardan sus enseres sucios en una alcantarilla, entre otras cosas, afirman JosĂ© y JoaquĂ­n. Todo ello ocurre en las calles de JosĂ© Marañón y Nicasio Gallego, esquina a Santa Engracia y Covarrubias. «Esto es insufrible; antes eran tres –dos hermanos y otro muy agresivo–; ahora han venido refuerzos y a veces son seis, ocho… Condicionan tu vida. Yo no quiero que cada vez que entre o salga de mi portal sola me dĂ© miedo porque cinco borrachos estĂ©n ahĂ­ apostados, te insulten o lo quĂ© les dĂ© por hacer si eres mujer», dice MĂłnica. Estos acosadores frecuentaban el Comedor Social del Centro de DĂ­a Luz Casanova, situado en el nĂşmero 15 de la calle de JosĂ© Marañón. Antes lo regentaban unas monjas, pero a raĂ­z del cambio de titularidad, en julio de 2018, comenzaron las complicaciones. «No estamos en contra de las personas que van al comedor. No es aporofobia. Estamos en contra de los incĂ­vicos que nos hacen la vida imposible», recalca Juan. «No tengas miedo» Las personas conflictivas no pueden pisar el comedor. Fueron sancionadas de forma indefinida. «Como logran dinero han acampado aquĂ­. Uno, el violento, tiene una orden de alejamiento que se salta cuando quiere; el jueves, sin ir más lejos. Al verme, me dijo de todo y le he denunciado por amenazas», relata MĂłnica. No es la primera vez ni la Ăşnica que lo ha hecho. «¿QuĂ© te pasa? No tengas miedo. ÂżNo me vas a dar nada? Me soltĂł el más agresivo del grupo», explica Andrea. «Se abalanza hacia ti de tal modo que parece que te va a hacer algo. Una vez me agarrĂł del tobillo. Mi sobrina llega tarde y temo por ella». Todo ello se traduce en inseguridad, insalubridad y temor. «Los mayores evitan salir cuando están ellos; los padres, cuando van con sus hijos, les esquivan; las chicas temen que se metan con ellas. ¡Estamos estresados! Las Navidades pasadas hasta hicieron hogueras en la calle», recalcan los afectados. En septiembre entregaron las firmas que recogieron en verano al concejal presidente de la Junta Municipal de ChamberĂ­, Javier RamĂ­rez (PP), para que tome cartas en el asunto, tras la ignorancia del equipo de gobierno anterior. Ya se han reunido dos veces:el 9 y el 24 de octubre «Estamos esperanzados. Ahora hay más limpieza. Baldean a diario y la PolicĂ­a Municipal y Nacional pasan cada dos por tres. Por eso están más nerviosos y alguno está perdiendo los papeles», agregan Tina y Marcelino. Solicitan que se acabe con el asentamiento: «Ellos se niegan a ir a un albergue y no se les puede obligar pero nosotros no tenemos porquĂ© soportar esto. El comedor deberĂ­a hacer algo». Mientras, afirman que van a dar un oportunidad a la administraciĂłn.

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