Castilla-La Mancha perdió 1.759 trabajadores públicos en el primer semestre de 2018

Castilla-La Mancha perdió 1.759 trabajadores públicos en el primer semestre de 2018, con lo que registra 124.940 empleados, lejos de los 140.927 que tenía en el segundo semestre de 2009, aunque el número más bajo lo tuvo en el primer semestre del año 2014, cuando sumó 114.531 efectivos en la función pública.

Estos datos los ha aportado el sindicato CSIF en un comunicado que toma como base el boletín estadístico al servicio de las administraciones públicas publicado por el Ministerio de Política Territorial y Función Pública.

El sindicato ha incidido en que la comunidad autónoma todavía no ha logrado recuperar el nivel de empleo alcanzado con anterioridad a la crisis y ha añadido que «el mal dato de 2018 es aún peor comparado con el primer semestre de 2017, ya que la destrucción de trabajo público se eleva a 10.724 personas».

A su juicio, de esta manera «queda demostrada, una vez más, la eventualidad que afecta a la Función Pública, con la contratación de personal dependiendo de campañas sanitarias, cursos académicos y necesidades puntuales de las diferentes administraciones».

Asimismo, CSIF ha advertido del envejecimiento de las plantillas, con jubilaciones que no son cubiertas y que merman el número de efectivos disponibles, multiplicando las tareas a realizar y provocando un peor servicio público a la ciudadanía.

El sindicato ha explicado que esto está ocurriendo en las diferentes administraciones locales de la región, que acusan, a su vez, la externalización de servicios y que perdieron en los primeros seis meses del año a 8.014 trabajadores.

En su opinión, también influye el impacto de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria. Esta situación ha provocado que el personal al servicio de ayuntamientos, diputaciones, mancomunidades y organizaciones comarcales haya caído a su «mínimo histórico», según CSIF, con 30.440 personas frente a las 47.940 registradas en el segundo semestre de 2009.

Por provincias, Ciudad Real, Toledo y Albacete perdieron trabajadores públicos, mientras que aumentaron en Guadalajara y Cuenca. Ciudad Real, con 32.375 empleados públicos, perdió 816 efectivos y acusó la caída en las administraciones locales con la destrucción de 2.622 empleos.

Toledo, con 40.146 trabajadores, perdió 684 y se destruyeron 2.654 empleos en las administraciones locales. Albacete, con 25.344, perdió 484 trabajadores y la bajada en el número de efectivos en administraciones locales fue de 1.857 personas.

Guadalajara, con 14.004 trabajadores públicos, recuperó 172 y en administración local se destruyeron 567 puestos de trabajo. Cuenca, con 13.017 trabajadores públicos, recuperó 53 empleados y perdió 314 en diputación y ayuntamientos.

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