Carta abierta a la ciudadanía

Hemos pasado por otros momentos difíciles y hemos logrado superarlos. Y esta pandemia vamos a vencerla también. No tengo ninguna duda. Jamás imaginamos que pasaríamos por algo así. Y está siendo duro. Desde nuestras casas, confinados, vemos las noticias sobre la pandemia y su evolución con la inquietud de no saber cuándo terminará y la frustración de no conseguir pararla todavía. Pensamos con preocupación en todos aquellos que han visto como el virus les enfermaba o atacaba a sus familiares, en mucha gente que vive sola, en nuestros abuelos y abuelas que están en las residencias, en nuestros hijos e hijas que no pueden ir al colegio ni jugar con sus amigos. Pero son precisamente los momentos duros que afrontamos como sociedad y nuestra respuesta como personas la que nos define. Ante las dificultades, siempre podemos elegir, y os pido que hagamos cuanto esté en nuestra mano para no rendirnos, para elegir bien. Elijamos el camino de la valentía, la de tantos profesionales de la sanidad, de la seguridad, de nuestras Fuerzas Armadas, de nuestro campo, de las tiendas de alimentación, de los servicios de limpieza, que se juegan la vida por nosotros, para acabar cuanto antes con la pandemia y que, por supuesto, deben tener medios de protección adecuados. Elijamos el camino de lo público, de lo que es de todos, para proteger y defender nuestros hospitales y nuestros colegios públicos, nuestros servicios sociales, las residencias de nuestros mayores. Elijamos el camino de la empatía y el reconocimiento, de los aplausos en los balcones,de reconocernos en el otro y mirarnos con complicidad desde la distancia, de sentirnos más cerca que nunca a pesar de no poder tocarnos. Elijamos el camino de la humildad, de reconocer que no lo sabemos todo pero que estamos dispuestos aprender rápido y a responder desde cada una de nuestras responsabilidades lo mejor posible para contribuir a resolverlo. Elijamos el camino de la prudencia, de la confianza en las instituciones y en nuestro país, de ser leales y aportar propuestas que alivien el dolor de tantos y tantas. Quienes tenemos responsabilidades públicas porque la gente así lo ha querido debemos ser más conscientes que nunca de nuestra enorme responsabilidad, hacer todo lo posible para que los recursos lleguen de forma urgente para que esta crisis sanitaria haga el menor daño posible y la crisis social y económica, esta vez, no deje a nadie en el camino. Sí, se habrán cometido errores, y se cometerán otros nuevos. Nunca antes nos enfrentamos a nada parecido. Pero me niego a aceptar que haya alguien con cualquier responsabilidad, de cualquier partido, de cualquier ideología, que no esté dando lo mejor de sí mismo para resolver esta crisis cuanto antes. Desde luego, nosotros seguiremos haciendo propuestas y colaborando, sin ninguna otra pretensión que ayudar a la gente de esta tierra que, hoy, nos duele más que nunca. Y sí, hay quienes también ahora, en el momento más inoportuno, elijen otros caminos. Pero dejemos el odio y el miedo para más tarde, ojalá para nunca, porque hoy y mañana, hasta que ganemos esta batalla, es el momento de la esperanza.

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