Cárcel para una desahuciada por llevarse muebles del piso en el que vivía alquilada

La Audiencia Provincial de Castell√≥n ha confirmado la condena a nueve meses de prisi√≥n y 1.080 euros de multa por apropiaci√≥n indebida y da√Īos a una mujer que, cuando supo que iba a ser desahuciada del piso de alquiler en el que viv√≠a en la capital de la Plana, se llev√≥ numerosos muebles por valor de 4.356 euros, arranc√≥ enchufes, videoportero, interruptores, la campana de extracci√≥n de la cocina, cort√≥ la tuber√≠a del gas y pint√≥ de rosa el techo y las paredes del inmueble con el fin de que “tales elementos quedaran inservibles para el uso que le es propio”.

As√≠ consta en un fallo de la Secci√≥n Segunda de la Audiencia Provincial, facilitado este mi√©rcoles por el TSJCV, que desestima de este modo el recurso de la mujer contra la sentencia condenatoria dictada por el Juzgado de primera instancia n√ļmero 6 de Castell√≥n. El fallo establece que la condenada deber√° abonar 4.356 euros por el valor de los enseres sustra√≠dos y 1.815 euros por los da√Īos provocados en la vivienda, en concepto de responsabilidad civil.

El tribunal considera probados los hechos expuestos en la sentencia de primera instancia, que se√Īalaba que el 4 de diciembre del a√Īo 2013 un juzgado de Castell√≥n dict√≥ en juicio verbal por impago de la renta del alquiler del piso en el que resid√≠a la mujer el desahucio y lo fij√≥ para el 9 de diciembre de ese mismo a√Īo.

“En un momento indeterminado pero anterior al 9 de diciembre de 2013”, relata el escrito, “movida por un √°nimo de lucro”, la mujer “procedi√≥ a trasladar de forma subrepticia para hacerlos suyos un mueble recibidor de madera bicolor, un aparador de madera, una mesa de comedor y cuatro sillas, un sof√° de tres plazas, una mesa de centro auxiliar, cortinas, barras y sus anclajes de tres estancias de la vivienda, cinco l√°mparas, un espejo de ba√Īo, el cabezal de la cama de matrimonio con dos mesitas a juego, somier, colch√≥n y colcha, una mesa de estudio silla y estanter√≠a, una mesa de cocina y dos sillas, una lavadora, los quemadores de la encimera y los cajones de un mueble instalado en el ba√Īo, pese a conocer que deb√≠a dejarlos en la vivienda para as√≠ restituirlos a sus propietarios”. Estos efectos alcanzaban un valor de 4.356 euros.

La mujer condenada procedi√≥ asimismo a “arrancar los enchufes, videoportero e interruptores, as√≠ como los reguladores de la calefacci√≥n, a pintar las paredes y techos con pintura rosa, a arrancar la campana de extracci√≥n de humos de la cocina y cortar la tuber√≠a del gas, de forma que tales elementos quedaron inservibles para el uso quele es propio”. La reparaci√≥n de estos da√Īos supuso un coste de 1.815 euros.

Ante esta sentencia, la mujer present√≥ un recurso en el que alegaba una supuesta vulneraci√≥n de la presunci√≥n de inocencia basada en una “disconformidad con la valoraci√≥n que el juzgador hiciera del material probatorio que fund√≥ la condena”.

Frente a esta apelaci√≥n, el tribunal argumenta que “sin necesidad de reiterar los cuidados argumentos de la sentencia de instancia, es lo cierto que la condena se fund√≥ en toda una serie de concluyentes indicios que racionalmente conducen a tener los hechos por probados y, por tanto, la sentencia por bien fundada”. Por ello, los magistrados ratifican la conclusi√≥n judicial condenatoria en primera instancia, desestiman el recurso de apelaci√≥n de la mujer y le imponen el pago de las costas.

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