Cambiemos cruje y se dobla, pero no se rompe

La coalici√≥n oficialista pasa por uno de los momentos tal vez m√°s tensos de su corta historia, cuando faltan apenas d√≠as para celebrar su cuarto cumplea√Īos. Cambiemos cruje, se agrieta y se dobla, pero, al menos por ahora, no se rompe. Ning√ļn dirigente relevante duda de que estar√°n todos juntos en la conmemoraci√≥n (no son d√≠as de fiesta) y en las elecciones. Como en 2015. El miedo a perder lo que se tiene es un poderoso aglutinante.

Cambiemos es hoy una suma de macristas, lilistas y radicales, pero lejos está de ser una síntesis de esos espacios. En la etapa de definiciones electorales, las débiles costuras de la alianza quedan expuestas.

Las diferencias de culturas pol√≠ticas; el desprecio por la construcci√≥n de un afecto societario que emana desde la cima; las desconfianzas ahondadas en tres a√Īos de gobierno; las heterog√©neas realidades territoriales; los egos de varios de sus integrantes y el dogmatismo de otros; los p√©simos resultados de la gesti√≥n econ√≥mica, que mina su base pol√≠tica, y la ausencia de una institucionalidad interna tienen como corolario este presente tumultuoso.

La derrota del candidato macrista en La Pampa frente al de la UCR; el mot√≠n contra el Gobierno del aparato radical en C√≥rdoba, y la demanda de varias voces relevantes del radicalismo para que la coalici√≥n admita elecciones internas emergieron como la punta de un iceberg y llevaron a evaluaciones de riesgo para el Titanic oficialista. Pero… “calma radicales”. Cuando se indaga en las profundidades de la UCR, el t√©mpano se deshace en varios bloques y muchos cubitos.

¬ŅHay enojo? S√≠. Hasta algunos que fueron impulsores y socios fundadores de la coalici√≥n son capaces de expresiones tales como: “Lo que est√° en juego es el liderazgo de Macri, y los liderazgos se ponen en juego en la mala. Est√°n cosechando lo que sembraron: falta de construcci√≥n pol√≠tica, mezquindad y maltrato”.

Macristas y lilistas contestan con munici√≥n gruesa. “Los radicales matan por un cargo”. “Viven de internas y esperan que se las resolvamos nosotros”. “No tienen de qu√© quejarse, encabezan la mayor√≠a de las candidaturas provinciales”. Son algunas de las respuestas a cada una de las cr√≠ticas y demandas. Datos objetivos se mezclan con descalificaciones subjetivas. Una familia muy normal.

Pero todos saben que sobran las amenazas externas para asumir el riesgo de la intemperie. Las de los rupturistas aparecen solo como expresiones minoritarias de los que no tienen poder o chances de alcanzarlo. La convención radical promete mucho ruido. Las nueces habría que buscarlas en el supermercado.

El temor a un peronismo unificado o reunido y electoralmente mucho más competitivo o muy difícil de vencer, en medio de las objetivas desventuras económicas, es un eficaz ansiolítico y vuelve realistas a muchos principistas. Por eso varios oficialistas impulsan con un criterio más estratégico la habilitación de internas, incluyendo la presidencial.

Los radicales que las impulsan coinciden con algunos macristas en que “hay que recrear 2015, cuando la competencia entre Macri y Sanz les dio atractivo y volumen a las PASO. Con este mal clima, si Macri va solo corre el riesgo de que esa elecci√≥n se vea como una primera vuelta y se construya la imagen de que los votos de agosto sean todo lo que pueda aspirar a tener en octubre”.

La reacci√≥n de Macri al estrepitoso reclamo de internas que hizo su invitado especial Mart√≠n Lousteau durante la gira por Asia fortaleci√≥ esas expectativas. Es cierto que las voces m√°s autorizadas del Gobierno criticaron al ecodiputado. Tan evidente como que el jefe de gobierno no se expres√≥ p√ļblicamente, sino que aplic√≥ la cultura budista. En la charla que mantuvieron en el avi√≥n de Vietnam a Abu Dhabi evit√≥ cualquier reproche, aseguran de ambas partes.

El rechazo a los conflictos suele primar en el Presidente, pero también escuchó a amigos comunes que le aseguraron que Lousteau no va a romper, aunque mantenga diálogos con peronistas moderados o hasta pueda elogiar a la nueva esperanza de los no kirchneristas: Roberto Lavagna.

Más allá de características personales, es de lógica político-electoral y de pragmatismo en el ejercicio del poder que Macri procure enfriar disputas en Cambiemos. Fortalecer su candidatura aparece como una prioridad.

Si aun dentro del oficialismo las expectativas de una mejora sustancial en la econom√≠a son bajas para todo el a√Īo, mucho m√°s lo son para lo que resta hasta agosto. El Gobierno necesita otros argumentos. No es seguro que le alcance con insistir con lo peor del kirchnerismo. Pasado contra presente es una opci√≥n dif√≠cil para los que cada mes ven que les sobran d√≠as a su salario.

En las propias filas del oficialismo les corre fr√≠o por la espalda cuando ven se√Īales de un eventual renunciamiento de Cristina Kirchner y la aparici√≥n de una opci√≥n con menos rechazo.

El “cambio cultural” o que un gobierno no peronista concluya su mandato por primera vez en 90 a√Īos, conceptos a los que el discurso oficial ha decidido poner en valor, son logros muy significativos para la Rep√ļblica, pero demasiado abstractos para muchos votantes. Toda una curiosidad que esos intangibles terminen siendo el mejor legado de alguien que, al cumplir 60 a√Īos, admiti√≥ un exceso de propensi√≥n a la acci√≥n antes que a la reflexi√≥n.

La inflación volvió encender luces rojas, aunque en Hacienda y en Producción mantienen el optimismo. No solo confían en que comience una tendencia declinante de los precios, sino que auguran que las paritarias recompondrán la capacidad adquisitiva de los salarios. También apuestan a medidas para alentar el consumo.

Los oficialistas que ven con m√°s escepticismo el devenir econ√≥mico ruegan estar tan equivocados como cuando escuchan a Marcos Pe√Īa decir que a√ļn Macri puede ganar en primera vuelta. El pasado es un activo para los estrategas electorales. Los antecedentes, m√°s que el presente, son el activo con el que cuenta sin discusi√≥n el jefe de Gabinete. Tambi√©n por eso Cambiemos cruje, se agrieta y se dobla. Pero no se rompe.

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