Cambiar las normas laborales para incluir a m√°s trabajadores

Cuando es cruzado por intereses sectoriales, especulaciones pol√≠ticas o simple ideologismo, algo que resulta obvio para una sociedad se vuelve difuso, enmara√Īado y termina por generar des√°nimo y por desalentar el impulso de los cambios que inexorablemente deben llegar al mercado laboral.

Hoy se transita un debate intrascendente entre dirigentes que sostienen que si son nuevamente elegidos retomar√°n la agenda de las reformas pendientes, sin asumir que el enfoque que se introdujo a casi todos los intentos de reformas laborales desde fines de 2017 han fracasado.

Est√°n tambi√©n los dirigentes que perjuran que no impulsar√°n ninguna reforma laboral, procurando tranquilizar a sectores sindicales que deber√≠an estar bregando por repensar las leyes y los convenios que fueron concebidos hace m√°s de 45 a√Īos. Lo parad√≥jico es que se act√ļa como si este statu quo fuera confortable para aquellos trabajadores que se desenvuelven en la clandestinidad y sin derechos, o para aquellos que participan en las nuevas formas de trabajo at√≠picas que irrumpen de la mano de la tecnolog√≠a y los nuevos h√°bitos sociales, como si todos ellos no debieran ser regulados, protegidos e incluidos socialmente.

Aparece una tercera mirada, intermedia, en la que se supedita toda adecuaci√≥n o regulaci√≥n laboral a una condici√≥n previa: el crecimiento sustentable de la econom√≠a. Como si en la Argentina eso fuera sencillo. Hace pr√°cticamente diez a√Īos que no se genera empleo formal de manera sostenible y todos los indicadores macroecon√≥micos de impacto social, como la pobreza, la indigencia o la informalidad, muestran un claro declive. Para quienes sostienen esta tesis, parecer√≠a que los sectores m√°s vulnerables deben seguir esperando.

En definitiva, todos abogan por el cambio. Incluso dentro del espacio pol√≠tico que percibe que anunciar una futura adecuaci√≥n de las regulaciones laborales espanta votos, hay un grupo de t√©cnicos de reconocida trayectoria que han dado a conocer recientemente “Las 13 medidas para mejorar el trabajo en la Argentina”, usando en muchos de esos puntos un lenguaje ambiguo para terminar de reconocer lo inevitable: que la Argentina debe reformular y modernizar sus instituciones laborales, como lo han hecho Brasil y M√©xico y como lo est√° haciendo Chile, por mencionar ejemplos cercanos y pa√≠ses con los que competimos.

M√°s all√° de que no sea pol√≠ticamente correcto para algunos reconocer la necesidad de reformas, si subyace esa convicci√≥n, tal vez haya que tomar un atajo y formular propuestas concretas para que el debate deje de circunscribirse al “qu√©” para focalizarse en el “c√≥mo” hacerlas.

Este cambio de metodología estimularía a tener un debate de argumentos técnicos para apoyar, rechazar o enriquecer iniciativas concretas, que dejen de lado consignas vacías de contenido o frases de alto impacto pero vacuas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) fue la primera institución que se encargó de neutralizar el efecto derivado de visiones binarias que instalaron la idea de que, detrás de una reforma laboral, se anida más precarización del trabajo.

Si, por ejemplo, y como se ha dicho y publicado, todos coinciden en que se debe avanzar introduciendo criterios de innovaci√≥n e inclusi√≥n social para regular nuevas formas de trabajo, como es el caso de las econom√≠as de plataformas, pues entonces avancemos en propuestas concretas para brindar una protecci√≥n social inmediata, sin que ello desvirt√ļe las notas que caracterizan a este cambio de paradigma en las relaciones del trabajo.

Sin empleadores típicos

En particular, el comentario se refiere a las formas del trabajo que, al decir de la OIT, se desenvuelven brindando prestaciones a nivel de cada pa√≠s, vali√©ndose para ello de ubers, raiders, rappitenderos, glovers o como se quiera identificar a las diferentes especies del g√©nero “trabajadores” at√≠picos y carentes de empleadores t√≠picos.

Aqu√≠ va una propuesta concreta que podr√≠a materializarse a modo de prueba piloto y en forma experimental para medir sus resultados y poner en valor el principio protectorio en juego, saliendo de este presente cuanto menos indolente y de absoluta desprotecci√≥n, ello hasta que el Congreso Nacional se aboque y dise√Īe la arquitectura normativa definitiva.

Ning√ļn pa√≠s en la actualidad ha legislado sobre esta materia y, m√°s bien, se deja que el Poder Judicial le otorgue forma a esta atipicidad a trav√©s de sus fallos, un mecanismo que resulta riesgoso, adem√°s de injusto para los jueces que deben apoyar sus sentencias sobre las instituciones laborales vigentes. En nuestro pa√≠s eso es sin√≥nimo de obsolescencia.

Para avanzar en esta propuesta he tomado algunas fortalezas del modelo laboral imperante, entre las que se destaca la alta tasa de cobertura convencional.

En la Argentina, más del 83% de los trabajadores están alcanzados por un convenio colectivo y representados por un sindicato. Por ende, esto podría ser un activo para asignarles a estos nuevos trabajadores de la economía colaborativa a través de plataformas de intermediación un ingreso mínimo profesional por una cierta cantidad de horas de trabajo, a través de la negociación colectiva.

Si se parte de un nuevo paradigma, a partir del cual se puede tener empleo sin empleador y una regulaci√≥n convencional para colectivos que no act√ļan bajo relaci√≥n de dependencia -como ocurre en diversos pa√≠ses, entre ellos Espa√Īa e incluso la Argentina- aparecen ejemplos puntuales como es el caso de los extras en televisi√≥n o de los productores de seguro.

Los intermediarios -titulares de las plataformas- y sus clientes podrían reasignar una fracción de la tasa de riqueza que proporciona esta actividad lucrativa, en este sentido:

  • Acordar y observar el pago del Ingreso M√≠nimo Profesional.
  • Brindar una cobertura de riesgos del trabajo (la Uni√≥n de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo est√° trabajando en su dise√Īo).
  • Financiar la cobertura m√©dico-asistencial ante contingencias no vinculadas con el desenvolvimiento laboral; esta cobertura podr√≠a ser asumida por alguno de los agentes del seguro de salud que la ofrecen hoy a trabajadores aut√≥nomos, muchos de los cuales est√° en cabeza de entidades sindicales.

Esta iniciativa coyuntural dotar√≠a de protecci√≥n social sin interferir sobre las notas de libertad, autonom√≠a y disponibilidad que caracterizan el trabajo de las personas que se desenvuelven en estas nuevas formas de trabajo, que ya representan el 1% de la Poblaci√≥n Econ√≥micamente Activa (PEA). Se trata de m√°s de 165.000 trabajadores, una cifra equivalente al esfuerzo que la econom√≠a nacional deber√≠a hacer cada a√Īo, en materia de generaci√≥n de empleo, para satisfacer la demanda laboral de los j√≥venes de 18 a√Īos que se incorporan a la vida activa.

El autor es abogado, socio del estudio García, Pérez Boiani & Asociados

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