¬ęCada momento de mi vida es un libro¬Ľ

A finales de los setenta, cuando Barcelona era realmente cosmopolita, la calle Buenos Aires viv√≠a una doble vida. Por las noches era el ¬ębarrio chino perfumado¬Ľ: meubl√©s, salas de espect√°culos er√≥ticos como M√≠ster Dollar, bares del alterne y peripat√©ticas en las esquinas. Durante el d√≠a era otra cosa: un punto de encuentro cultural en el Instituto de Cultura Hisp√°nica, la editorial Fondo de Cultura Econ√≥mica y la librer√≠a Bernat.

A las nueve de la ma√Īana del 1 de septiembre de 1978 Montse Serrano subi√≥ por primera vez la persiana de la librer√≠a junto con su amiga Isabel del Castillo. Lo primero que not√≥ fue ¬ęese olor caracter√≠stico del papel, las gomas, los l√°pices¬Ľ. Un olor que le acompa√Īar√≠a cuarenta a√Īos: ¬ęEs el olor m√°gico del mundo del libro¬Ľ, recuerda. En la trastienda, los libros prohibidos de Ruedo Ib√©rico y Losada que el anterior propietario compraba de contrabando. Aquel a√Īo fue el de la Constituci√≥n Espa√Īola que acab√≥ de verdad con la censura. Tambi√©n fue el de ¬ęLa muchacha de las bragas de oro¬Ľ que dio el Planeta a Juan Mars√©. El sector editorial viv√≠a una renovaci√≥n: ¬ęEran los tiempos de Anagrama, Tusquets, Lumen, Argos-Vergara, y pronto tambi√©n tomaron impulso Alfaguara, Barral Editores, que, como Argos-Vergara, desapareci√≥ a√Īos despu√©s¬Ľ.

A√Īos y libros

En ¬ęTodo pasa en la calle Buenos Aires¬Ľ la librera asocia cada a√Īo con un libro decisivo. Si 1980 fue el a√Īo de ¬ęLa conjura de los necios¬Ľ, 1982 el de ¬ęLa casa de los esp√≠ritus¬Ľ y 1991 el de ¬ęEl mundo de Sof√≠a¬Ľ, 2010 marc√≥ el relanzamiento de la librer√≠a, rebautizada como +Bernat gracias al concurso de una cincuentena de socios entre los que destaca Mercedes Mil√°. A los libros se a√Īadi√≥ la cafeter√≠a de la que es asiduo el escritor Enrique Vila Matas.

Despu√©s de cuarenta a√Īos de lecturas a Montse Serrano le cuesta decidirse por un t√≠tulo de cabecera. ¬ęCada momento de mi vida, como los cap√≠tulos de estas memorias, es un libro¬Ľ. Puestos a elegir, ¬ęAna Kar√©nina¬Ľ, porque fue un punto de inflexi√≥n hacia la edad adulta. ¬ęLo he recomendado siempre, pero no lo he rele√≠do. ¬°Hay tanto por leer todav√≠a!¬Ľ.

Cuatro d√©cadas de librera dan para un buen anecdotario. En 1985, un cliente le pidi√≥ la Colecci√≥n Austral, que costaba 300.000 pesetas: ¬ęSac√≥ un fajo de billetes y dej√≥ pagada la compra de todos los t√≠tulos que yo ten√≠a, y me dijo que se los empaquetara¬Ľ. Tiempo despu√©s supo que aquella suma la hab√≠a ganado en el casino porque era un lud√≥pata empedernido‚Ķ ¬ę¬°Qu√© dinero tan bien empleado!¬Ľ, apostilla.

La +Bernat fue el plat√≥ de ¬ęConv√©nzeme con Z de Zweig¬Ľ que conduc√≠a Mercedes Mil√°: ¬ęGracias al programa convivimos con lectores de gustos muy diversos. Fueron tiempos gloriosos para la librer√≠a porque se conoci√≥ en toda Espa√Īa¬Ľ.

Amazon

La librera subraya que el sector del libro deja un margen comercial muy peque√Īo: ¬ęLas ventas suben, pero seguimos en la cuerda floja¬Ľ, apunta. Si tuviera que recomendar libros para estas vacaciones optar√≠a por ¬ęLa octava vida¬Ľ de Nino Haratischwili, ¬ęLluvia fina¬Ľ de Luis Landero, ¬ęPatria¬Ľ de Fernando Aramburu -¬ęaunque muchos ya lo deben haber le√≠do¬Ľ- y ¬ęSin dejar rastro¬Ľ de Haylen Beck.

Tras las recomendaciones, una reflexi√≥n para la era de Amazon: ¬ęNo todo el mundo tiene capacidad para ejercer de librero. Cualquiera puede cobrar un libro, pero lo dif√≠cil es recomendarlo, ser capaz de decir ‚Äėsi te gusta este, entones te recomiendo este otro‚Äô. Tienes que saber recomendar el libro adecuado para cada cliente‚Ķ Y eso en Amazon es m√°s complicado. Amazon no sabe qu√© ha hecho el comprador con el ejemplar f√≠sico que ha adquirido en su plataforma. Lo √ļnico que sabe es que has comprado el libro; no tiene el feedback que puede tener el librero con el lector¬Ľ.

Y como ¬ęTodo pasa en la calle Buenos Aires¬Ľ los lectores vuelven siempre a la +Bernat.

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