Buenos Aires, la ciudad que extiende límites y desafíos

La intensa circulaci√≥n de poblaci√≥n entre el conurbano y la metr√≥poli permite una visi√≥n de lo porte√Īo que va m√°s all√° de la demarcaci√≥n geogr√°fica

La Buenos Aires contempor√°nea es una ciudad enmarcada por unos l√≠mites jurisdiccionales que no coinciden con su despliegue urbano. Ante esta realidad, cabe preguntarse: ¬Ņqu√© es Buenos Aires? ¬ŅEs la que llega hasta la Avenida General Paz? ¬ŅEs la que incluye el conurbano? En buena medida, de la definici√≥n de qu√© es Buenos Aires depende de los que deben ser considerados sus leg√≠timos integrantes. ¬ŅSolo los porte√Īos con domicilio all√≠? ¬ŅY aquellos que todos los d√≠as transitan la ciudad, estudian o trabajan, y provienen de municipios cercanos? De c√≥mo respondamos estas cuestiones se deriva, tambi√©n, el interrogante por su gobierno. ¬ŅCu√°les son incumbencias propias de un gobierno de la ciudad? ¬ŅA partir de qu√© instituciones, programas, saberes, deben desplegarse?

En muchos aspectos, el modo en que en la actualidad las autoridades políticas y los principales expertos se enfrentan a estos interrogantes es el resultado de una sedimentación histórica que puede rastrearse en distintas etapas, desde la federalización de Buenos Aires, en 1880, hasta su autonomía, en 1996. Reflexionar desde el presente, pero teniendo en cuenta más de un siglo de historia, permite observar cómo el despliegue urbano, el desarrollo social y la sanción de diversas normas jurídicas fueron modificando los problemas y las concepciones de gobierno. Una mirada de largo plazo permite ver que, desde fines del siglo XIX hasta la actualidad, las élites políticas y académicas han respondido al desafío de gobernar Buenos Aires condicionadas por las demandas populares y las coordenadas sociopolíticas y urbanas de cada momento. Buenos Aires ha sido a la vez una y muchas: la federalizada, ampliada, democrática, moderna, peronista, metropolitana, en transición y autónoma. En cada una de ellas se articularon y tensionaron las problemáticas sociourbanas y político-municipales, en un proceso de metamorfosis que ha tenido ciertas continuidades, pero también cambios significativos.

Hasta la d√©cada del 30, cuando las √©lites pol√≠ticas y acad√©micas reflexionaban sobre c√≥mo gobernar una urbe en crecimiento, a√ļn pod√≠an considerar conjuntamente la dimensi√≥n urbana y municipal, ya que Buenos Aires era una unidad sociourbana desplegada dentro de sus l√≠mites jurisdiccionales. El r√°pido desarrollo del conurbano, en la segunda mitad del siglo XX, provoc√≥ la continuaci√≥n de la urbanizaci√≥n por fuera de los l√≠mites municipales. A ello se sumaron, m√°s tarde, tendencias de fragmentaci√≥n y segregaci√≥n urbanas, que incrementaron la distancia f√≠sica y social entre los grupos de poblaci√≥n de sectores acomodados y las clases populares.

Este proceso comenzó en un contexto jurídico e institucional que negaba la naturaleza política de la Capital Federal, entendiendo por ello un conjunto de ciudadanos autogobernados. Quienes vivían en Buenos Aires eran considerados solo vecinos, o ciudadanos nacionales que vivían en la ciudad. Pero no ciudadanos de la ciudad. Esto se modificó a partir de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sancionada en 1996, que habilitó la elección directa del Jefe de Gobierno y estipuló nuevas incumbencias gubernamentales, hasta entonces en manos de autoridades nacionales. Desde entonces, pese a su estatus jurídico sui generis, la ciudad autónoma se asemeja a las provincias en el régimen federal. Ahora sí, a diferencia del pasado, hay ciudadanos de la ciudad.

La ciudad porte√Īa logr√≥ su autonom√≠a en un contexto de crecientes problemas urbanos. Esto supone nuevos desaf√≠os gubernamentales. En la actualidad, la consolidaci√≥n de Buenos Aires como un cuerpo con autogobierno permite y favorece la creciente participaci√≥n de sus habitantes en los asuntos p√ļblicos. Sin embargo, ello conduce a su reforzamiento como una entidad que se cierra sobre s√≠ misma, en el momento en que el desarrollo de la realidad metropolitana ha adquirido dimensiones in√©ditas y que los procesos de fragmentaci√≥n socio-territorial han erosionado la idea de una ciudad integrada. Frente a esta realidad, deben ser consideradas tanto la Buenos Aires que marcan los mapas como la que se extiende por fuera de sus l√≠mites, puesto que la primera es la base para el desarrollo de pr√°cticas democr√°ticas de participaci√≥n pol√≠tica, y la segunda es la que posibilita el desarrollo de relaciones econ√≥micas y sociales que favorecen el crecimiento regional y nacional. El desaf√≠o actual es lograr que coexistan con el menor grado de tensi√≥n posible.

Sociólogo. Investigador del IIGG. Autor de Gobernar Buenos Aires (Prometeo)

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