Boca llega mejor: sabe que esta puede ser su hora

Alfaro, ante un reto enorme: llegar a la final de la Copa Libertadores Fuente: LA NACION РCrédito: Mauro Alfieri

El supercl√°sico est√° en un pu√Īo. Se repite casi hasta el hartazgo en los √ļltimos tiempos. Boca y River se medir√°n pasado ma√Īana por la Superliga, en el Monumental. Pero ese mano a mano, siempre valedero, lejos est√° de lo que verdaderamente importa y de lo que ambos se empecinaron en hacerlo culto en los √ļltimos a√Īos: los torneos internacionales. Pues bien, se√Īores, la Copa Libertadores, acaso enamorada de millonarios y xeneizes, se empecina en plantear otro duelo decisivo, esta vez, por las semifinales.

Ambos est√°n entre los cuatro mejores de Am√©rica y, como si eso fuera poco, Boca es uno de los punteros de la Superliga. Sabe a qu√© juega y asume una idea pese al “qu√© dir√°n”. La √ļnica mosca que revolotea por su cabeza es la de las lesiones. La de Mauro Z√°rate ya le hab√≠a encendido una alarma y las de Ram√≥n √Ābila y de Eduardo Salvio, las de anteanoche, que apuntaron al entrenador Gustavo Alfaro por haber alineado al equipo titular en una serie que parec√≠a liquidada tras el triunfo por 3-0 en el primer partido. Entre par√©ntesis, a estas alturas, le hace bien a Alfaro no ser del ri√Ī√≥n y aferrarse a sus convicciones. Despu√©s de todo, √©l ser√°, al final, el √ļnico responsable. Y, a lo sumo, detr√°s de √©l estar√°n el presidente Daniel Angelici y el manager Nicol√°s Burdisso.

Pero Boca solo debe fijarse en Boca. Esteban Andrada está cerca del récord del arco invicto de Antonio Roma. La defensa gana en firmeza partido tras partido. Y el medio campo sigue acomodándose mientras le hace lugar a Daniele De Rossi. Arriba aparecen los lamentos por los problemas físicos, pero entre Tevez, Villa, Hurtado y Soldano se puede formar un buen ataque.

Los argumentos son muchos y est√°n a la vista. Eso sin contar que, en varios momentos del ciclo Alfaro, Boca supo mostrarse m√°s eficiente y astuto como visitante que como local.

Boca llega mejor que el mismo Boca, aquel de fines de 2018. Más aplomado y con menos tensión interna que en el conjunto por entonces dirigido por las rabietas de Guillermo Barros Schelotto. Carlos Tevez, líder espíritual, por ejemplo, está dispuesto a no crear conflictos en pos del bien colectivo. Hay más. Los xeneizes, guste o no, sostienen una idea definida, ahora de la mano de Alfaro, que ya demostró que además de ser un buen orador también puede cargarse sobre sus hombros el peso de la dirección técnica de un club gigante. Boca tiene todo por ganar. El resto se sabe.ß

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