Boca, bajo examen: el balance de los dos amistosos antes del reinicio de la Superliga

Crédito: Facebook Boca Juniors

Luciendo la camiseta alternativa que tanta locura gener√≥ entre los hinchas, el nuevo Boca de Miguel √Āngel Russo cerr√≥ la preparaci√≥n de cara al reinicio de la Superliga, ante Independiente, el pr√≥ximo domingo en la Bombonera. En San Juan, en el triunfo frente a Athletico Paranaense, el entrenador cerr√≥ la peque√Īa etapa de pruebas (apenas dos amistosos) para sacar conclusiones inmediatas. El 3-1 de anoche dej√≥ mejores sensaciones que las del jueves.

Porque ante Universitario, de Per√ļ, el xeneize hab√≠a sido contundente y nada m√°s: ni generaci√≥n, ni aproximaciones. Con algunos problemas en defensa e inc√≥modo con el parado t√°ctico, quiz√°s, por el estilo de jugadores que ocuparon aquel 4-4-2. Anoche, Russo toc√≥ piezas. Y puede tener cierta tranquilidad. Boca volvi√≥ al 4-3-3 que fue marca registrada en gran parte del ciclo, de casi tres a√Īos, de Guillermo Barros Schelotto.

Algo desconcertado por el pobre rendimiento general del jueves, apost√≥ -entre otras cosas- a encontrar la comodidad de Reynoso, algo que consigui√≥ en mayor medida. Por eso, as√≠ como lo utiliz√≥ el Mellizo, jug√≥ de volante interno. Un poco m√°s adelante de la l√≠nea del debutante “Pol” Fern√°ndez (tambi√©n interno) y con Iv√°n Marcone cuidando sus espaldas, como ‘5’ cl√°sico. De esa manera, el ABC que muchos t√©cnicos usan en ese esquema: un marcador, uno mixto y otro completamente de juego. Y si bien Bebelo tuvo buenas y malas a lo largo de los 90 minutos, su titularidad en ambos encuentros de verano dan a entender que, al menos, en estas tres fechas que el equipo no contar√° con Alexis Mac Allister (en el Preol√≠mpico) √©l tendr√° su lugar asegurado. Salvo que se concrete la llegada de Edwin Cardona y el peso del colombiano le quite el sitio.

Habrá que tenerle paciencia. Porque el cordobés te lleva al odio, pero enseguida te acerca al amor. Repitió excesivas imprecisiones y momentos de relajación que exasperaron a los hinchas en la provincia cuyana: se nota cierta displicencia en jugadas que parecen fáciles de resolver y se diluyen por sus equivocaciones. Sin embargo, tiene cosas indiscutibles: una zurda sensible y una visión típica de un enganche que Boca necesitará para jugar bien. Demostradas, por ejemplo, en el pase largo (pero suficiente) al espacio para la velocidad de Agustín Obando, que tiró el centro atrás y encontró el gol de Mauro Zárate. O cuando le metió un maravilloso pase filtrado en diagonal al área para que Villa definiera de forma inteligente, pero apenas desviado. O en el gol que firmó para ponerle fin a la noche sanjuanina: definición con derecha luego de gambetear y desparramar rivales en el área. Si Reynoso no se excede de confianza, cuando tiene espacios o lo dejan pensar, ejecuta bonito.

Pol no resalt√≥ en su debut. Es entendible: primer partido luego de venir del f√ļtbol mexicano, donde jug√≥ cuatro partidos de titular en el √ļltimo semestre. Pero s√≠ hay alguien para destacar: Obando. No s√≥lo por lo hecho anoche sino tambi√©n por lo del jueves. El juvenil, de 19 a√Īos, resuelve problemas y, sin tanto cartel, se destaca: las incansables b√ļsquedas (sin √©xito) de un volante por izquierda de oficio y las incomodidades de Villa y Salvio para jugar con el perfil cambiado determinan que el correntino es ese jugador que buscan. En los 14 partidos oficiales que Gustavo Alfaro lo utiliz√≥, sus actuaciones fueron sobrias, cumpliendo siempre el deber. Aunque en San Juan, encima, fue a fondo: dos asistencias que llaman la atenci√≥n para bien. La mencionada a Mauro (fue hasta el fondo y, de memoria, la tir√≥ a la puerta del √°rea, esa que lastima) y el centro preciso a la cabeza de Wanchope ante los peruanos. Y mostr√≥ inteligencia para las diagonales al √°rea.

En lo colectivo, Boca deja ciertos interrogantes de preocupaci√≥n. Aunque Miguel √Āngel ya hab√≠a avisado que las cosas no iban a cambiar demasiado con respecto a lo que se ven√≠a haciendo con Alfaro, el hincha se esperaba alg√ļn m√≠nimo progreso. Eso no sucedi√≥. Incluso, por grandes momentos, pareciera que el chip 2019 sigue puesto. Especialmente en los dos primeros 45 minutos que jug√≥, cedi√≥ protagonismo. Y es llamativa la pasividad que muestra ante la posesi√≥n del rival, dej√°ndolo aproximarse con comodidad hasta cerca de la zona del √°rea. As√≠ es como vino el gol de Paranaense: volantes y defensores fueron espectadores del pase entre l√≠neas para Nik√£o, que -sin √°ngulo- se la pic√≥ b√°rbaro a Marcos D√≠az.

Otro de los balances tiene que ver con la intenci√≥n que expuso Russo. Aunque en sus declaraciones dio a entender que quiere que su Boca sea el de los mediocampistas (es decir, con juego, din√°mica, llegada), por ahora es, claramente, el de los delanteros, como le suced√≠a a Guillermo. Porque el f√ļtbol aparece de a poco y su crecimiento, seguro, ser√° cuesti√≥n de tiempo: es muy pronto para exigir un cambio tan grande en un equipo que no ostenta de buen funcionamiento constante hace a√Īos. S√≠ el DT puede quedarse tranquilo que arriba el poder de fuego est√° encendido: ante los peruanos, tantos de Wanchope y Villa, de penal; frente a los de Curitiba, doblete de Z√°rate.

Cosas positivas y negativas. Es pronto y habrá más trabajo para mejorar, pero las dos victorias (2-0 y 3-1) dan la confianza necesaria para, en seis días, retomar la competencia oficial.

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