Bildu se proclama alguacil del nuevo gobierno navarro

Habían pasado sólo 36 horas desde que el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, pidió la abstención del Partido Popular y de Ciudadanos en su investidura «para no depender de los independentistas». Habían pasado 24 horas desde que la portavoz en funciones del Ejecutivo, Isabel Celaá aseguró que «depender es una cosa y que voten otra», dando a entender que con una abstención del independentismo no se dependía de ellos.

La respuesta la obtuvo ayer por la mañana después de que la dirección política de Bildu en Navarra decidiera «bendecir» a María Chivite como próxima presidenta del Gobierno de Navarra. «Una de las claves principales que ha manejado la Mesa Política de EH Bildu es la capacidad para condicionar e incidir en las políticas del Gobierno, ya que necesitaría nuestros votos en cada una de las cuestiones que quieran sacar adelante a lo largo de la legislatura». La formación abertzale se erigía así en el alguacil del próximo Gobierno de Navarra al tener la llave que abre o cierra la puerta de las leyes a su antojo, según sus gustos.

Cuatro años de dependencia

Porque la abstención de Bildu aprobada ayer no se queda únicamente en la investidura de María Chivite. El Gobierno conformado por socialistas, nacionalistas y podemitas necesitará el apoyo expreso o la abstención de Bildu durante los próximos cuatro años para sacar adelante cualquier medida que se plantee. Los Presupuestos de Navarra necesitarán el apoyo de Bildu. Las infraestructuras como el Tren de Alta Velocidad o el Canal de Navarra necesitarán el respaldo de Bildu. Y también requerirá el visto bueno de los abertzales la continuidad de la Guardia Civil o la Policía Nacional en la comunidad, después de que los socialistas acordasen en un pacto de Gobierno «culminar los acuerdos sobre la transferencia a Navarra de la competencia de Tráfico y Seguridad Vial y seguir trabajando para que la Policía Foral sea la de referencia en Navarra en materia de seguridad ciudadana y medioambiente».

Porque la incidencia de Bildu ha constado desde el propio acuerdo para la formación de un Gobierno de Navarra pactado el pasado viernes. En una carta a sus militantes a la que ha tenido acceso ABC, la formación abertzale reconoce que ha mantenido contactos con Geroa Bai, Podemos e Izquierda Ezkerra, a pesar de que éstos lo negasen una y otra vez porque «la responsabilidad de la negociación corresponde al PSN», afirmaba la líder nacionalista Uxue Barkos.

Exigencias de Bildu

Sin embargo, esos contactos existieron. Y fruto de esos contactos, Bildu consiguió una serie de garantías que obligaron al PSOE a acordar el Gobierno que pactaron el viernes. La primera de ellas fue «que la fórmula sea la de un Gobierno de coalición a tres y no monocolor del PSN». El propio secretario de organización de los socialistas navarros, Ramón Alzórriz, reconoció el pasado 18 de julio que, aunque preferían un gobierno monocolor socialista, «estamos abiertos a llegar a acuerdos en otros términos». El pacto del viernes en el que se repartían las consejerías entre PSN, Geroa Bai y Podemos, aún a pesar de tener que incrementar su número en un 44%, demostraba que se cumplían los requerimientos de Bildu.

Otra garantía exigida por Bildu era «acotar el margen de actuación que el PSN planteaba a la hora de alcanzar mayorías y consensos con otras fuerzas». El 8 de julio, la secretaria general de los socialistas navarros María Chivite consideró que «la abstención que necesitamos también puede ser la de Navarra Suma». Y en esa línea apuntó que «no descartamos reunirnos con esa formación y explicarles el programa de Gobierno». De inmediato, Geroa Bai reprochó las palabras de Chivite: «El acuerdo programático no es una puerta falsa a partir de la cual los socialistas negocien o pacten con Navarra Suma». Ocho días después, Ramón Alzórriz aseguró que «no vamos a hablar con Navarra Suma; no se merece Navarra Suma que el PSN hable con ellos». Otra vez, los socialistas habían caído ante las exigencias de Bildu, a pesar de que los propios abertzales desprecian al PSN incluyéndolo, junto a los constitucionalistas de Navarra Suma, dentro de lo que llaman «el Régimen». Para los batasunos, la alternativa al Gobierno del que tienen la llave incluiría a Navarra Suma y el PSN y «sería el de la recomposición del Régimen en la forma que ha tenido hasta ahora». «A nuestro entender el riesgo sería enorme, porque vemos más posibilidades de que a través de esa fórmula el Régimen se asiente de nuevo».

De hecho, además de ser conscientes de su capacidad de condicionar el próximo gobierno de los socialistas, nacionalistas y podemitas, Bildu reconoció a sus militantes que «tienen claro que somos sus interlocutores prioritarios y tienen el compromiso de mantener relaciones continuadas con nosotros». La misma portavoz y única parlamentaria de Izquierda Ezkerra, Marisa de Simón, reconoció, a pesar de que ellos no quisieron entrar en la coalición de Gobierno, que «el respaldo de Bildu podría materializarse en el día a día». Ella misma fue una de esas interlocutoras a las que se referían los abertzales.

Pentapartito

Así pues, todo apunta a que, en pocos días, Navarra contará con un Gobierno cuatripartito que, vista la influencia que Bildu ha tenido en toda su formación, más bien habría que considerarlo «pentapartito». Pero un pentapartito completamente nacionalista, aunque la cabeza visible de ese Ejecutivo sea la socialista María Chivite.

No en vano, la suma de Geroa Bai y la imprescindible Bildu logró el pasado 26 de mayo un total de 16 parlamentarios frente a los 11 que tienen los socialistas. Así que las políticas que desarrolle el próximo Gobierno de Navarra estará en manos del nacionalismo. Y los socialistas lo saben y lo admiten. Incluso en el organigrama pactado el viernes entregaron la política lingüística a los nacionalistas al dejar en sus manos la consejería de Relaciones Ciudadanas.

«Engañar a los españolas»

Desde Navarra Suma lo saben y lo dan prácticamente por hecho. Así que ayer los constitucionalistas se limitaron a afirmar que «han negado un pacto con Bildu hasta la saciedad, pero o Chivite ha mentido a Sánchez y al PSOE, o Sánchez y el PSOE quieren engañar a todos los españoles. Después de ver la carta de EH-Bildu, cada vez está más claro que en Navarra hay un pacto entre el PSOE y Bildu», consideró el presidente de UPN, Javier Esparza.

Fue el propio Esparza quien, en persona, ofreció a Sánchez sus dos representantes en el Congreso de los Diputados para que el PSOE no dependiera de los independentistas en su investidura. Sánchez rehusó el ofrecimiento de los constitucionalistas porque, al mismo tiempo, admitía a través de nacionalistas y podemitas los requerimientos de Bildu.

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