Bennett y los velocistas son excepción

En cada recodo de la Vuelta, en el control de firmas de Ibi o en la meta de Alicante, se aprecia la jerarquía diversa. La seriedad y el gesto adusto que transmiten los equipos grandes, los que que manejan gruesos presupuestos que justificar, contrasta con el aborozo o la espontaneidad que rezuman los modestos. José Cabedo, el director del Burgos BH, graba vídeos, atiende a cada aficionado y busca el encuentro con la prensa, agradable y educado. «Ya tenemos premios por la combatividad y llevamos el maillot de rey de la montaña. Para nosotros es un tesoro». Ángel Madrazo, su guerrillero de gafas apodado el Gorrión de Cazoña que escapó del pelotón una vez más, lleva dos días con el jersey de lunares y también lo garantiza este martes. Un botín. En la órbita del Burgos circulan el Caja Rural y el Euskadi-Murias, los humildes españoles que buscan su lugar en la Vuelta durante esta semana. La ilusión convive con la realidad. Camino de Alicante había opción de sprint, una modalidad casi extinta en esta ronda. Los velocistas son una excepción para el modelo de negocio de Unipublic. El irlandés Sam Bennett ganó en el nombre de Peter Sagan y un vitoriano sin complejos, Jon Aberasturi, enseñó el dorsal en ese núcleo de rarezas. Cuarto.

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