Benalla niega que fuera el guardaespaldas de Macron

Alexandre Benalla, el exasistente personal del presidente francés, Emmanuel Macron, imputado por haber golpeado a manifestantes el pasado 1 de mayo, ha negado este miércoles que fuera el guardaespaldas del presidente ni su responsable de seguridad.

Durante el interrogatorio al que ha sido sometido por la comisión de investigación abierta en el Senado por el llamado «caso Benalla», el acusado no ha respondido a preguntas sobre su presencia en la manifestación amparándose en el secreto de la instrucción judicial.

Benalla se ha limitado a repasar su carrera profesional que le llevó a llegar al Elíseo como asistente personal de Macron, de quien se ocupaba de la coordinación de sus actos en Francia y sus salidas personales, lo que justificaba, según su testimonio, su presencia casi permanente al lado del presidente. Pero ha sido tajante al asegurar que la seguridad del presidente no recaía en sus manos y ha afirmado que eran los agentes de la policía y la gendarmería quienes se ocupaban de esos asuntos.

«Si yo estaba a la derecha del presidente siempre había un agente a la izquierda. O al revés», ha asegurado Benalla, quien ha señalado que su función era de asistente personal de Macron, una función que no existía con otros presidentes. Ha añadido que también se ocupaba de las salidas privadas del presidente, en las que coordinaba «el confort» del jefe del Estado y en ningún caso la seguridad.

Benalla ha señalado que contribuyó, sin embargo, en la coordinación de los diferentes servicios de protección presidencial, divididos entre la policía y la gendarmería, pero que se negó ser «el jefe» de los mismos.

El asistente ha indicado que sus funciones se encuadraban dentro del gabinete del presidente y no de los responsables de seguridad y lo ha calificado de «puesta en escena o de director de orquesta».

En cuanto a su permiso de armas, Benalla ha asegurado que lo solicitó por su seguridad personal y no para proteger al presidente. En ese sentido, ha señalado que solo la portaba cuando acababa su misión en el Elíseo «salvo en dos o tres ocasiones» cuando fue a un viaje de Macron directamente desde su casa.

Benalla ha confirmado que pudo haber alguna fricción con personal del Elíseo porque su forma de trabajar era diferente, más diligente, a su juicio, que la que suelen hacer esos funcionarios. En el ambiente han quedado numerosas preguntas que los senadores no han podido hacer al tratarse de asuntos investigados por la justicia o protegidos por el secreto de Estado.

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