Beatriz Villaca√Īas: Del tiempo y sus caminos (12): Prospect Park: geograf√≠as interiores

POR BEATRIZ VILLACA√ĎAS

Que Hilario Barrero, poeta en Nueva York y en todas partes, es diarista que consigue entrar hondo en quien lee sus diarios es bien sabido por sus lectores, sabido y vivido, pues leerlos es vivirlos: el autor posee la facultad de traspasar pensamiento y emoci√≥n desde su palabra a la vida de quien lee su palabra. La mirada penetrante hacia su entorno de Hilario Barrero aqu√≠, en Prospect Park, es mirada que, a la vez que viaja desde su h√°bitat neoyorquino a su Toledo natal, de un pa√≠s a otro separados por todo un oc√©ano, de lo urbano a la naturaleza, es mirada que hace camino hacia s√≠ mismo, con la mirada reflexiva que le hace conocerse a fondo y verse con claridad en las distintas etapas del vivir, desde su infancia y primera juventud toledanas hasta su madurez y lo que √©l llama ¬ęvejez¬Ľ sin remilgo alguno, de la que habla con sinceridad abierta. Y todo, todo ello, llega al lector con hermosa intensidad.

El paso del tiempo tiene en Prospect Park poderosa presencia, una presencia que, junto con todo lo dem√°s, de la mano del autor viene nutrida de hondura reflexiva, crudeza y poes√≠a. S√≠: siempre poes√≠a, tanto es as√≠, que, a mi columna sobre Nueva York a diario le di el t√≠tulo de ¬ęPoes√≠a a diario¬Ľ: constante y fecundamente unidos van diario y poes√≠a en la obra diarista del toledano neoyorkino.

D√≠a a d√≠a, mes a mes, de un a√Īo a otro, en Prospect Park, con los cinco sentidos vivos y abiertos a la presencia de im√°genes, sonidos, olores, intensos fr√≠os neoyorquinos, nieves, lluvia y tanto m√°s, Hilario Barrero ofrece un potente retrato de sus hondas e intensas reflexiones, en las que el tiempo con su paso implacable, la vida y la muerte ocupan gran espacio en esta geograf√≠a interior rica en melancol√≠a y dolor y, por supuesto, rica en belleza y amor: siempre el amor, poderosa e imprescindible presencia en la vida del autor y en sus escritos.

Entre los abundantes ejemplos de reflexión, nostalgia, lucidez desarropada y amor, que son, asimismo, ejemplos de la altura poético-reflexiva que vive y vibra en Prospect Park, aquí éste:

No es lo mismo contemplar cómo cae la lluvia con un cuerpo a tu lado que con la soledad en tu sangre.

Ejemplo que, junto a tantos otros llegará al corazón de futuros lectores como habrá llegado ya a los lectores de Prospect Park.

POR BEATRIZ VILLACA√ĎAS

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