Bale pide paso

Guardar

En la Ciudad Real Madrid, en el campo de entrenamiento de la primera plantilla, hay algo que pasa estos días por la imaginación de Zinedine Zidane. Y le gusta: la posibilidad de recuperar la mejor versión de un jugador por el que nadie ha apostado una libra, ni un euro, desde que arrancó la temporada. Seguramente, el primero en no apostarse nada fue el propio Bale. Pero la situación ha dado un vuelco esta semana. El técnico francés observa una mejoría en sus entrenamientos y vislumbra un retorno al mejor rendimiento del número once ¿Por qué? ¿Cómo?

La clave: En Pamplona se quedó con un dedo colgando y pidió al médico una recuperación inmediata: «Quiero jugar y no deseo perderme ni un entrenamiento». El cuerpo técnico atisbó un cambio de actitud que ha confirmado a lo largo de la semana

Todo comenzó en El Sadar, donde el británico fue titular. ¿Se han fijado ustedes en la mano derecha de Gareth Bale? Está vendada. Se lesionó el pasado domingo en Pamplona, tras un enganchón fortuito con un rival de Osasuna. El delantero solicitó esa misma noche a los doctores del club que tomaran las medidas necesarias para que el desgarrón en el ligamento de su meñique, que quedó realmente descolgado, no significara un impedimento para entrenarse al mismo nivel que el resto de compañeros.

Rescatarse a sí mismo

Bale podría haber aguardado unos días a aclimatarse a las molestias y a la férula que le colocaron, pero no quiso esperar. Su decisión fue en cierta manera una sorpresa para todos. Y más sorprendente fue observar cómo en los entrenamientos de la semana su nivel ha sido altísimo.

Así nació un cambio de actitud, de actitudes, que ha supuesto una transformación de Bale y del ambiente que le rodea en el Real Madrid. Algo ha sucedido. El galés desea rescatarse a sí mismo: «Quiero recuperar mi juego y mi espacio» ha transmitido a su entorno de confianza, justo ahora que comienza el tramo decisivo de la campaña.

Es probable que muchos puedan pensar que ya es tarde, pero no para las dos personas que más tienen que decir en este asunto: Zidane y el propio Bale. El técnico, exjugador, con una sensibilidad basada en la experiencia para detectar los detalles de cambio en sus futbolistas, ha advertido señales muy positivas en la semana que el Real Madrid remata mañana con el encuentro frente al Celta y el objetivo de mantener el liderato.

El mismo Bale también ha demostrado un cambio interno en su forma de encarar el futuro, al menos su porvenir inmediato, lo que para el Real Madrid es una buena noticia. Y esa variación en su manera de atacar cada jornada de entrenamiento es la causa de esa novedad que nadie esperaba. Ha hecho examen de conciencia y ha dado un giro en su comportamiento profesional. Es distinto y su jefe lo nota.

Saldar las posibles deudas de compromiso

El mensaje es claro. Quiere ser importante de nuevo y siente que por su cabeza y sus piernas comienza a brotar de nuevo la sensación de hambre por el balón; una serie de reacciones muy personales en un ecosistema en el que Bale comienza a sentirse mejor.

Esta temporada lleva 16 partidos, tres goles, dos asistencias y 1.061 minutos reales disputados, mermado por las lesiones

Seguramente con algunas deudas de compromiso en su historial, el británico parece a día de hoy dispuesto a recobrar la estela de aquel jugador decisivo y deslumbrante que vimos en algunos de los títulos conquistados por el Real Madrid, desde la Copa del Rey en Mestalla a la final de Kiev, pasando por la final de Lisboa y el Mundial de clubes de Marrakech, sin olvidar las semifinales ante el Manchester City de 2016, que él decidió con un gol y dos buenos partidos. Pero la sintonía con Zidane no existía desde que perdió la titularidad en la campaña 2017-18. Su distanciamiento era vidente. El británico fue determinante en la victoria ante el Liverpool en la final de la decimotercera Copa de Europa madridista, con dos goles, y después manifestó que debería meditar su futuro si continuaba siendo suplente. El adiós de Cristiano frenó su intención. Han pasado dos años y su realidad no ha variado hasta ahora.

Renovado hace tres años hasta junio de 2022, no tiene en estos instantes la menor intención de abandonar el Real Madrid y ha dado instrucciones a su agente para que transmita su deseo de cumplir el contrato.

Desde el 2 de septiembre de 2013 suma su séptima campaña en el Real Madrid, con un balance de 247 partidos, 105 goles, 68 asistencias y un porcentaje goleador del 0.43 por encuentro

Esta temporada lleva 16 partidos, tres goles, dos asistencias y 1.061 minutos reales disputados. Desde el 2 de septiembre de 2013 suma su séptima campaña en el Real Madrid, con un balance de 247 partidos, 105 goles, 68 asistencias y un porcentaje goleador del 0.43 por encuentro.

Bale tiene 30 años, pesa 81 kilos y mide 185 centímetros. El pasado verano negoció su posible marcha al fútbol chino y Zidane fue clarividente: «Si es hoy, mejor que mañana». La operación no se fraguó. Se quedó en el Real Madrid. Veremos si este cambio se fragua ahora.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!