Autónomos, restaurantes y comerciantes exigen la dimisión de Sabanés por la gestión de Madrid Central

Cuando mañana entren en vigor las restricciones al tráfico de Madrid Central, una céntrica calle comercial apagará sus luces en señal de protesta. La plataforma de afectados, que agrupa a 79 entidades, considera que esta medida -que impedirá la entrada al distrito de Centro a los vehículos de los no residentes y a los coches sin etiqueta ambiental de la DGT– «puede matar el alma de Madrid». Autónomos, restauradores, comerciantes, hoteleros, entre otros representantes, reclamaron ayer la dimisión de la delegada de Medio Ambiente, Inés Sabanés, por su «intransigencia» e «incapacidad de diálogo». Hoy se reunirán con el PSOEpara recabar su apoyo.

[¿Cómo le afectan las restricciones?: ABC responde a las preguntas de los lectores]

Para los perjudicados, la cuestión de fondo no es el cuidado del medioambiente, preocupación que comparten y con la que, dicen, están «comprometidos»; sino una «crisis de gestión» por parte del Gobierno del Ayuntamiento de Madrid. «De forma paternalista se nos ha dicho que no tenemos que preocuparnos por los permisos de acceso y, luego, cuando se publica el texto, nos encontramos un cerrojazo. No es serio», criticó el portavoz de la plataforma, Vicente Pizcueta, que también representa a los trabajadores de ocio nocturno.

«No era el momento»

Sus reivindicaciones pasan, entre otras, por la ampliación de horarios de carga y descarga; el aumento de los permisos mensuales para que los autónomos puedan realizar servicios dentro del área; un plan integral de aparcamientos en el centro; y ampliar las frecuencias, los horarios y las flotas del transporte público colectivo para dar una alternativa de movilidad.

La batalla comenzó hace cincuenta días, cuando, según denuncian, las asociaciones de comerciantes de Lavapiés y del barrio de Las Letras se vieron «sorprendidas» por la «suspensión unilateral» de una de las reuniones que habían mantenido con el área de Medio Ambiente y Movilidad. «Por desgracia, aquella suspensión puso de manifiesto que no había voluntad de cumplir con ninguno de los compromisos adquiridos durante los meses anteriores. No han cumplido con su palabra», censuró la portavoz del sector comercial, Isabel García. Los establecimientos del barrio temen que las limitaciones al tráfico volverán «más hostil» visitar el centro de Madrid.

Hasta el 10 de diciembre no estará lista la aplicación informática para solicitar los permisos de acceso, algo que necesitan tanto los comerciantes como los hoteles para gestionar la entrada de sus clientes. Por eso, ambos sectores creen que «este no era el momento más adecuado para probar este proyecto, ya que no se ha negociado suficientemente ni con la antelación requerida con los agentes implicados». Tanto el puente de la Constitución como las Navidades, recuerdan, son fechas «en que Madrid recibe muchos visitantes nacionales que se trasladan en sus vehículos privados y que podrían llevarse una mala imagen del destino por el caos que posiblemente se origine», valoran desde la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM), que cuenta con 117 establecimientos en el interior del perímetro de Madrid Central.

También lamenta no haber conocido el impacto económico de la medida antes de que se pusiera en marcha. «Seremos los grandes afectados», temen. Su asociación concentra algo más de 20.1300 plazas hoteleras en la almendra central, y les preocupa la repercusión que pueda tener sobre su actividad el hecho de que sus clientes no puedan llegar en coche hasta sus establecimientos. Precisamente, para combatir esa «falta de información» que aquejan, van a realizar una «guía para sobrevivir a Madrid Central». También elaborarán un cuestionario para poner en marcha un «estudio de impacto económico» que permita «evaluar las consecuencias» de la medida. Con la esperanza de que el Consistorio acepte alguna de sus reivindicaciones, cada día 30 de mes harán un balance de las reclamaciones que aspiran que se lleven a la práctica.

Sabanés, por su parte, ayer se mostró despreocupada por las consecuencias de las que alarman los afectados. «La práctica demostrará que es un proyecto que no tiene problema y tiene enormes beneficios para la ciudad», afirmó. En cualquier caso, la última palabra la tendrán los tribunales, que en su mano está suspender o no el plan.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!