Austria acusa a los países del sur de dejar pasar sin control a los inmigrantes

La presidencia del Consejo Europeo había planteado esta cumbre informal de Salzburgo como un momento de sosiego para tratar de centrar sin prisas ni presiones los problemas de inmigración, teniendo en cuenta que como dijo un alto funcionario europeo «las cifras de entrada están ya en niveles pre crisis». Sin embargo, la presión electoral cada vez más aguda en torno al crecimiento de los partidos nacionalistas de derecha radical está calando entre los líderes europeos y aún en esta cumbre informal que no pretendía alcanzar ningún acuerdo concreto han aparecido claramente las tensiones en torno a la propuesta de la Comisión Europea para ampliar el número de efectivos de la agencia de protección de fronteras (Frontex) y el aumento del número de sus efectivos. Los países del centro de Europa presionan para que la UE se implique en la custodia de las fronteras exteriores y acusan a los países del sur -España incluida- de estar dejando pasar sin control por su territorio hacia el resto de la UE a los inmigrantes irregulares que desembarcan y que acaban circulando por Europa a su antojo.

El anfitrión, el canciller austriaco, Sebastian Kurz, fue muy poco sutil a la hora de acusar a «algunos países miembros» de mirar «con escepticismo» la propuesta de extender el mandato y los medios de Frontex porque eso les permitiría a su juicio no tener que revelar las cifras de los que llegan a su territorio y a los que se les deja partir sin mayor control hacia Alemania, Francia o la misma Austria. En una entrevista a un diario local había dicho que estos países son reticentes «porque esto afecta a sus derechos a la soberanía del control del territorio, pero también a las preocupaciones relacionadas con un mejor registro de los migrantes». A su llegada a la sede de la reunión en el centro de Salzburgo este miércoles ya mencionó abiertamente la acusación de que los países del sur reacios a la ampliación de Frontex «quieren ocultar el elevado registro de llegadas».

Italia y España

Para la mayor parte de los países, el refuerzo de la agencia de control de Fronteras que propone la Comisión se ha pensado específicamente para el caso de Grecia, que tiene un auténtico problema de medios para gestionar un laberinto de islas frente a las costas de un país como Turquía con el que mantiene una relación cuanto menos complicada. España siempre se ha opuesto a que la UE intervenga en el control de sus fronteras exteriores porque considera que la Guardia Civil se ocupa perfectamente de ello en Ceuta y Melilla y de hecho la situación allí no se puede comparar con lo que ha sucedido en otros lugares de la UE. En palabras de un Guardia Civil destacado en la Comisión, «no es fácil imaginarse a un finlandés tratando de ponerse de acuerdo con un marroquí en la frontera del Tarajal».

El caso de Italia es el más claro, porque desde la llegada al poder de la pintoresca coalición entre populistas de derechas y demagogos de izquierdas, el líder de la Liga y ministro del Interior, Matteo Salvini, se dedica abiertamente a exportar a los recién llegados facilitando su desplazamiento, cosa que estos hacen ante el ambiente intimidante que promueve el Gobierno de Roma. Y, de todos modos, se esperaba que en la cena de esta noche el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, pusiera sobre la mesa precisamente los datos de los extranjeros en situación irregular rescatados en el mar que Italia ha tenido que atender.

El único punto en el que estuvieron todos de acuerdo fue en la decisión de estrechar la cooperación con Egipto, desde donde ya no llegan migrantes debido a la decisión de este país de impedir que partan de sus costas. Los responsables europeos están encantados con el hecho de que «si todos los países del sur hicieran como Egipto no habría migrantes en el mar»

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