Aumenta el consumo de lechazo con garantía al dar el salto a la alta cocina

Poco a poco, el lechazo va abandonando su tradicional estacionalidad, que reservaba este producto para Navidad y Semana Santa, y se va convirtiendo en un plato habitual durante todos los meses del año. La razón no es otra que la apuesta del consumidor por la calidad y los alimentos sanos, pero, sobre todo, por el salto que ha dado a la alta cocina. Así lo explicó a ABC la directora técnica del Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), Beatriz Sánchez, quien señaló que durante el pasado año se sacrificaron 205.000 de estos animales y éste ya se ha contabilizado un incremento de al menos 3.000 más. Apuntó, además, que durante la crisis se produjo un pequeño descenso en el consumo pero desde hace algunos años la tendencia es al alza.

Sánchez aseguró que poco a poco se va consiguiendo que sea un producto de todo el año, si bien la Navidad y la Semana Santa sigue siendo las temporadas altas para este símbolo de Castilla y León, periodos en el que se realiza el 17 por ciento de los sacrificios, según datos del Consejo Regulador. En este sentido, señaló que el hecho de que la cocina esté de moda y se elaboren platos de lechazo de muchas formas distintas es una de las razones de que este alimento siga al alza.

En cualquier caso, recordó que la identificación del lechazo con IGP sigue siendo su principal batalla para evitar que el comprador adquiera un producto que no sea de Castilla y León ni tenga la marca de garantía de calidad. Por eso, explicó que siempre debe llegar el sello de Tierra de Sabor, para garantizar que este es su origen pero, además, sólo es de la IGP si va acompañado de su correspondiente vitola. Eso significa que, además de ser de Castilla y León, pertenece a una de las tres razas autóctonas -churra, castellana y ojalada- y ha seguido estrictos controles de calidad.

Importaciones

Lo cierto es que las organizaciones agrarias han vuelto a dar la alarma un año más sobre la entrada de lechazos procedentes de otros países. Beatriz Sánchez advirtió de que «es un problema porque el precio y la calidad no son los mismos», pero también reconoció que en la actualidad no hay producción suficiente de este producto con IGP para dar respuesta a la demanda. La clave, apuntó, está en que el que llega de fuera esté perfectamente identificado y no se intente vender como un producto con garantía de calidad, porque no la tiene. No obstante, aseguró que «la gente está más concienciada y sabe buscar el etiquetado correcto».

Por su parte, la consejera de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, aseguró en declaraciones a ABC que hay un «control absoluto» de la entrada de lechazos de fuera de la Comunidad y, en este sentido, recordó que en octubre se firmó un acuerdo con la Guardia Civil con este objetivo, de forma que inspeccionan mucha de la mercancía que transita por las carreteras de la Comunidad. Apuntó, además, que «nos consta que el volumen que está llegando de producto está en torno al diez por ciento», pero insistió en que «en Castilla y León no hay producción suficiente como para atender toda la demanda así que es razonable que venga producto de fuera».

Pero, precisamente por eso, la consejera de Agricultura recordó que «hemos trabajado para que el producto de Castilla y León esté claramente identificado y que lleve el sello Tierra de Sabor». Por eso, hay un control exhaustivo de todo aquello que pueda alterar el uso del sello, aunque matizó que «no es ilegal ni tiene por qué ser malo el lechazo que no es de la Comunidad, pero tiene que estar claramente identificado». «Lo importante es saber que está la trazabilidad garantizada, que tenemos reforzados los controles con la Guardia Civil y los servicios técnicos y que todo el producto de Castilla y León lleva el sello Tierra de Sabor», concluyó.

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