Astorga, 3 naciones

Me van a permitir que hoy les hable de Astorga, ciudad donde la historia forma parte del adn de sus habitantes y donde el que la visita recibe una auténtica lección que parte desde sus orígenes romanos hasta el modernismo de edificios como el Palacio de Gaudí. Sus calles y plazas del recinto amurallado atesoran tal cúmulo de vivencias que merece la pena desplazarse hasta allí, saborear un cocido maragato, pertrecharse de dulces como las mantecadas, hojaldres, chocolate y demás; o por qué no, de cecina, pues allí fue la cuna de la IGP que ahora llaman de León. El equipo de gobierno local, con un historiador al frente, Arsenio García Fuertes, se echó encima una recreación de la llegada de Napoleón a la ciudad y los dos cercos que vivió la urbe, con nada menos que mil voluntarios venidos de Francia, Inglaterra, Irlanda y otros puntos de España. Durante todo el pasado puente más de 35.000 visitantes se registraron e invirtiendo poco más de cien mil euros se estima una reversión de un millón de euros pues se llenaron hoteles, restaurantes de toda la comarca.

Hacer de la historia un producto cultural y turístico con beneficio económico es un logro que hay que resaltar. Caballos, cañones, pólvora, exposiciones, conferencias de especialistas…Y cómo no, el seguimiento de varios canales nacionales de televisión que pusieron, una vez más, a Astorga en el mapa de España y de la historia.

Pero este modesto artículo quedaría cojo con una loa a lo realizado por la comisión organizadora del evento llamado 3 Naciones, si no mencionamos el reverso del evento. Un pequeño grupo político opositor con lo más radical de la izquierda a la cabeza, apoyados a su vez por un clúster de digitales formado por tres cabeceras en el Bierzo, Astorga y León, critican y comparten sus ideas destructivas para con el Ayuntamiento y su gobierno. Ciegos y malditos.

Alejandro J. García Nistal

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