Así será la cerveza fabricada con agua de mar que se revuelve contra el machismo

«No sé cuantas botellas de cerveza consumí mientras esperaba a que las cosas mejoraran», escribía Charles Bukoswki en una oda a la bebida del lúpulo y la malta, que espuma cuando se precipita la vaso como hace el mar cuando rompe contra la costa de A Mariña. La peculiaridad de esta zona -labrada por el silbeteo de los vientos, el espesor de la bruma y la perpendicularidad de los acantilados- no solo se vive. Ahora también se bebe. La idea lleva rondando la cabeza de Mariela Gimeno desde hace meses. «Ir más allá». Encaramarse al bum que vive la cerveza artesanal –ahí están las que saben a percebes o a pimientos de Padrón – y promover un producto empapado de ADN. Mariela lanzará en Navidad una cerveza elaborada con agua de mar.

Ella, argentina de abuelos vascos emparejada con un gallego, coqueteó con el sector hace dos años. «Siempre me gustó», se arranca en conversación con ABC, «mi marido y yo siempre hemos sido muy de hacer cosas, de elaborar licores caseros. Fuimos a una feria de cerveza, hablamos con otros artesanos, y empezamos montando una cervecería artesanal». La Ribeira, en Foz, Lugo.

En todo este tiempo, La Ribeira ha caído en gracia dentro del cosmos de las cervezas artesanales. En estos momentos produce cuatro marcas. Todas se nutren de vínculos con el mar. Augas Santas, el nombre original de la Playa de las Catedrales, es una American Pale Ale; La Machacona, llamada así como homenaje a una ola muy particular en la comarca, es una American Ipa de cuerpo medio. También comercializan la Augas Santas Loira, o rubia en gallego, y la Pinta-Milk, una negra elaborada mano a mano con la productora A Cova da Serpe, y ganadora de la medalla de plata «entre miles de cervezas» en el Barcelona Beer Challenge de 2018, en la categoría de Stout dulces.

La porteña Mariela encarna con su empresa el contrapunto de la historia de Galicia con el ultramar; la separación líquida, infranqueable y nostálgica, que entonces separaba a los gallegos enviados a la diáspora a la Argentina, como dicen quienes han vuelto. «Siempre estuvimos haciendo cosas con todo lo que tiene que ver con la costa y con la Mariña», recalca.

En el pueblo, en Foz, sus iniciativas son muy bien acogidas. «Esto es un pueblecito y sabemos que para introducir cosas nuevas es díficil, esto no es vino, pero todos nos apoyaron», señala. Además de servir como fuente de inspiración para los nombres de las marcas, los clientes, «muchos son gente del mar», hasta aportaron ideas para decorar el local.

Augas Santas, la American Pale Ale
Augas Santas, la American Pale AleCEDIDA

Tan buenos resultados han venido cosechando los productos de A Ribeira que sus instalaciones pedían un salto adelante. «El equipo se nos estaba quedando pequeño», comenta Mariela, «y el proyecto era hacer una cerveza con agua de mar, así que necesitábamos ayuda». Este año se beneficiaron de las ayudas que concede la Xunta para los grupos de acción local del sector pesquero. El Gobierno gallego ha financiado el 50% de los 100.000 euros que la empresa ha invertido en una nueva factoría.

La sede albergará los próximos lanzamientos de la cervecera. Antes de final de año tendrán a punto su nueva cerveza sin gluten y otra sin alcohol. Para fabricar la cerveza con agua de mar -aunque todas tienen «un toque salado», puntualiza la empresaria-, Augas Santas contará con la colaboración de una empresa especializada que se dedica a extraer el líquido elemento del Cantábrico.

Mundo de hombres

Pero Mariela resalta otra «particularidad» de su cerveza: la desvestirá del poso machista que invade parte del mundillo. La nueva fábrica «será la primera que va ser montada por una mujer», se enorgullece. «En este sector, si te pones a mirar son todos hombres: de jueces de concursos a empresarios. Así es bastante difícil. La gente cuando te llama siempre te pide hablar con un hombre, estamos en el siglo XXI después de Cristo pero seguimos así», denuncia.

La empresaria reconoce que siempre se ha concebido la cerveza «como un producto para chicos», pero lamenta que entre «la gente joven» todavía se reproduzcan algunos estereotipos. En un festival de cerveza artesanal, invitados para un publirreportaje, a Mariela, embarazada, le sugiriero no no posar en la foto, pues alguien entendió que la promoción de una bebida alcohólica con la gestación no eran imágenes compatibles. «Para que nos demos cuenta de cómo está todo». Así, horadando prejuicios a golpe de triunfo empresarial, Mariela ya tiene en mente su próxima idea: una cerveza con algas

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