así es el más grande museo de naves antiguas del mundo

Pisa, junto a su Torre inclinada, s√≠mbolo de la ciudad, cuenta con otra joya extraordinaria. Renace lo que se conoce como la ¬ęPompeya del mar¬Ľ: el espectacular Museo de las Antiguas Naves de Pisa acaba de abrir para mostrar, en una superficie de 5.000 metros cuadrados, once embarcaciones de √©poca romana, fechadas entre el siglo III a.C. y el VII d.C. Cuatro de ellas impresionan al visitante porque est√°n pr√°cticamente √≠ntegras. Esa extraordinaria flota, junto a unos 8.000 restos arqueol√≥gicos, ha desembarcado en el nuevo Museo que hoy es orgullo no solo de Pisa sino de toda Italia.

La historia de este sensacional descubrimiento comenz√≥ en 1998, de forma inesperada y sorprendente. Fuera de los antiguos muros de la ciudad, la compa√Ī√≠a de ferrocarriles estaba construyendo un edificio para acoger el personal de los trenes de alta velocidad. Las excavadoras tuvieron que pararse porque a unos tres metros de profundidad comenzaron a aparecer algunas maderas. Eran los restos de antiguas embarcaciones romanas, explicaron enseguida los arque√≥logos.

Ancla romana
Ancla romana – Carlo Gira

Lo clamoroso es que no hab√≠a una o dos, sino una entera flota, que permaneci√≥ sepultada durante muchos siglos y se encontraba pr√°cticamente intacta: cada nave ten√≠a su propia carga de √°nforas, vasijas, diversas cer√°micas y objetos de la vida cotidiana. Eran treinta las naves, once de ellas √≠ntegras, todav√≠a cargadas de vajillas y menaje de cocina, objetos personales como una chaqueta de piel, calzado de madera y objetos de culto que los marineros llevaban consigo durante los viajes peligrosos. ¬ęEn una de ellas se conservaban a√ļn los restos de un marinero muerto en el naufragio abrazado a su perro¬Ľ, explic√≥ Andrea Camilli, que ha dirigido las excavaciones y los trabajos de restauraci√≥n. Ahora esa flota sepultada, despu√©s de laboriosos trabajos de restauraci√≥n, con la colaboraci√≥n de decenas de instituciones universitarias y centros de investigaci√≥n italianos y extranjeros, puede admirarse en el Museo de las Naves Antiguas, en el que se han invertido 16 millones de euros. Es el m√°s grande museo de embarcaciones antiguas existente en el mundo. Durante 20 a√Īos han trabajado 400 personas en las excavaciones y en la restauraci√≥n.

El primer interrogante que se hace el visitante es qu√© hac√≠an en ese lugar una serie de embarcaciones de √©pocas diversas. Y por qu√© naufragaron. Hay que imaginarse ese territorio en √©poca romana, una zona en la que hab√≠a una cuenca natural del r√≠o Auser, el antiguo Serchio, uno de los principales r√≠os de la regi√≥n de Toscana. No era un aut√©ntico puerto, sino una zona en la que las naves estaban fondeadas. Hab√≠a no solo barcos de mar, medios comerciales, sino tambi√©n piraguas y embarcaciones de r√≠o. Se produjeron terribles y c√≠clicos aluviones durante siglos que causaron el naufragio de las naves. El Serchio termin√≥ por cambiar su curso. Pero milagrosamente, gracias a la ausencia de ox√≠geno, entre arena, tierra y detritos, esas naves, precioso testimonio de una √©poca, llegaron hasta nosotros. ¬ęEs como si se hubiera creado un vac√≠o en el terreno arenoso¬Ľ, explica el arque√≥logo Camilli, director cient√≠fico. En la zona quedar√≠a a√ļn una veintena de naves sepultadas.

En el yacimiento han aparecido numerosas pertenencias de los marineros, entre las que destaca este cesto de monedas
En el yacimiento han aparecido numerosas pertenencias de los marineros, entre las que destaca este cesto de monedas – Carlo Gira

Precisamente, en la diversidad de la naves est√° la belleza de esta flota, seg√ļn explica el arque√≥logo Domenico Barreca, responsable t√©cnico de las excavaciones: ¬ęHay naves de todo tipo, la m√°s grande (13 metros de largo por dos de ancho), es la Alkedo (La Gaviota, barco de 12 remeros), el buque insignia de la flota de Pisa, la √ļnica nave militar de la √©poca conocida en el mundo, que nos ha llegado casi intacta. En la pr√°ctica, se trata de una fotograf√≠a de la construcci√≥n naval de edad romana de la que no se sab√≠a mucho¬Ľ.

La peculiaridad de este Museo es que ha sido dise√Īado para que, a diferencia de otros, el visitante pueda, adem√°s de admirar las naves y los objetos que testimonian una √©poca, verse inmerso en la historia: con las m√°s modernas tecnolog√≠as, se han reconstruido los lugares y las actividades que giraban alrededor de las naves y la vida diaria a bordo. La ¬ęestrella¬Ľ del museo es el citado esqueleto del marinero abrazado a su perro, as√≠ como √°nforas de vino, el equipaje de un miembro de la tripulaci√≥n de una nave y una caja de madera con monedas. Pero, adem√°s, hay infinidad de objetos recuperados en las excavaciones: vasijas para mermeladas, botellas, muebles dom√©sticos y militares, artes de pesca, herramientas, cuerdas, fragmentos de ropa, calzado, amuletos y diversos objetos de uso personal como peines.

Restos de un marinero que naufragó con su perro
Restos de un marinero que naufragó con su perro РCarlo Gira

Gracias al extraordinario material encontrado, el museo se ha articulado en ocho secciones que nos dan una completa visi√≥n de la ciudad de Pisa, entre arqueolog√≠a y leyenda, hasta una fase etrusca primero, y romana despu√©s; las caracter√≠sticas de las naves, as√≠ como la vida a bordo y costumbres de una √©poca. Se viajaba por mar, sobre todo por comercio. Las naves romanas, a remos y a velas cuadradas, navegaban reguladas por un complejo sistema de maniobras. Las excavaciones han restituido notables partes de vela, que permiten reconstruir con mucha fiabilidad el sistema. En la secci√≥n ¬ęvida a bordo¬Ľ, se describen varios aspectos de la vida dura en las naves: la vestimenta, equipaje, las tormentas, la iluminaci√≥n a bordo, c√≥mo se cocinaba y com√≠a, cultos y supersticiones. Queda claro que viajar en la √©poca romana no era muy confortable, ni para el marinero ni para el pasajero.

A pesar de la aparente fragmentaci√≥n de los espacios por secciones, se ha buscado mantener la unidad del Museo, prefiriendo profundizar en la historia y en los aspectos ligados a las naves y la navegaci√≥n, como, por ejemplo, la capacidad para orientarse por medio de las estrellas, propuesta en el interior de un peque√Īo planetario. En definitiva, como destaca el director cient√≠fico Andrea Camilli, el Museo ¬ęune un riguroso enfoque cient√≠fico con un componente de entretenimiento. Hemos intentado eliminar el tradicional fetichismo frente a los objetos. Hay espl√©ndidos objetos, sin duda, pero nuestro objetivo ha sido contextualizar y contar, de forma visible, historias. La nave Alkedo, por ejemplo, permite con un vistazo comprender la historia, evitando largos textos did√°cticos¬Ľ.

Pisa, ciudad con 89.000 habitantes, atrae miles de turistas por su célebre Torre inclinada. En el Museo de las Naves Antiguas ha encontrado su nueva joya turística para superar los límites que rodean al Campo dei Miracoli.

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