Artur Mas invocará como testigo al 9-N para socorrer a sus sucesores

Los líderes del «procés» buscan en el Supremo equiparar la consulta ilegal del 9 de noviembre de 2014 con el referéndum, también ilegal, del 1 de octubre de 2017. Casi todos ellos apelan a la supuesta analogía entre el 9-N y el 1-O. Prácticamente la única diferencia que hacen entre una y otra es que la segunda el Estado intentó abortarla por la fuerza. Intentan atribuir la violencia del 1-O a las cargas policiales, e insistir en la supuesta idiosincrasia «pacífica y democrática» del separatismo, y con ello esquivar una condena por rebelión o sedición.

Esto supone implícitamente asumir el delito de desobediencia; una acusación que los encausados no se han esforzado en combatir. Y es que este delito, por el que, precisamente, se condenó a los promotores del 9-N, no conduciría a los encausados del #1-O a la cárcel. Se quedaría en una pena de inhabilitación y una multa.

¿Qué sucedió el 9-N y por qué fue cualitativamente distinto al 1-O? En el primer caso se preguntó a los ciudadanos si querían que Cataluña fuera un estado y, en caso afirmativo, uno independiente. El 9-N los secesionistas quisieron dejar claro ya entonces que era una consulta «no vinculante», luego rebautizada con el eufemismo de «proceso participativo». Y evitaban llamarle referéndum. En la práctica, apenas se parecen en que hubo urnas, papeletas y un número similar de votantes, que superaba los 2,2 millones.

El «proceso participativo» del 9-N lo prohibió el Constitucional al admitir a trámite un recurso del Gobierno. Y el Supremo acabó condenando a Homs y confirmó las penas de Mas, Rigau y Ortega. El fallo demostró que habían desobedecido al Constitucional en un proceso «dirigido» por el Govern. Nada que ver con la propaganda que intentaba hacer creer que había dejado la consulta «en manos de los ciudadanos». El fallo confirmó que el Govern nunca soltó las riendas del #9-N. En esto sí que ambas se parecen.

Mas declarará hoy miércoles en el Supremo y, aunque lo hará como testigo, dice sentirse «directamente corresponsable de lo que se está juzgando». No le falta razón, pues es el principal responsable de la deriva independentista del nacionalismo catalán. Fue también él quien designó a dedo a Puigdemont, y este condujo a Cataluña al abismo de la declaración de independencia.

Fuentes de las defensas explican a ABC que Mas ahondará en la difícil analogía entre el 9-N y el 1-O. El mismo expresidente se apuntaba a esta tesis en un reciente entrevista en Rac1. «Todo era prácticamente igual. Lo que marcó la diferencia fue el Gobierno español, que envió a la Policía», señaló Mas, todavía inhabilitado por el 9-N.

Mas, la noche del 26 de octubre de 2017 era partidario de que Puigdemont convocase elecciones para esquivar el 155. Pero su sucesor, presionado por parte del independentismo, y temeroso de ser llamado «traidor» desechó esta posibilidad. Al día siguiente el Parlament declaró la secesión.

El Govern de Puigdemont dijo entonces que todo iba en serio. Ilusionaron así irresponsablemente a los independentistas de buena fe. Pero ahora, en el juicio, reiteran que aquello fue una mera declaración «política». Y Mas secundará hoy este relato. Hace unos días dijo que entonces sabía «perfectamente que la DUI solo era un gesto simbólico» . Pero se lo calló. ¿Engañaron entonces a la ciudadanía o mienten ahora al tribunal? Las testificales, que comienzan hoy, arrojarán luz sobre el largo listado de falacias del independentismo, de las que Mas es uno de sus principales responsables.

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