Arte y ciencia, una zona de fronterascuyo motor impulsa la imaginación

Mariano Sardón junto a una obra en la que se unen arte y neurociencia

Especialistas se reunieron en Bariloche para explorar el punto de encuentro de ambas actividades; crean una residencia para equipos que trabajen en el cruce de las dos disciplinas

BARILOCHE.- El fondo de monta√Īas tapizadas de pinos y recortadas sobre un cielo azul l√≠mpido, la cubierta de pasto verde esmeralda y el agua transparente del Nahuel Huapi ofrecen un entorno paradis√≠aco, pero el grupo reunido en un hotel de esta ciudad observa la imagen de una estalagmita que se eleva en el interior de una cueva. La formaci√≥n alargada y puntiaguda no es producto del lento goteo de agua carbonatada: es el disco duro de una computadora disuelto en √°cido. “Las cuevas son archivos que guardan miles de a√Īos de registros geol√≥gicos -explica Charlotte Jarvis, docente del Royal College of Art y del Imperial College-. Aqu√≠ se hizo geolog√≠a de la tecnolog√≠a digital”.

Para llamar la atenci√≥n sobre la huella ecol√≥gica humana, el argentino Javier Fargas muestra molinos de viento en la Ant√°rtida. El t√≠tulo de su instalaci√≥n: Don Quijote contra el cambio clim√°tico. “La lucha para preservar el planeta es una empresa que parece imposible, pero que tenemos que emprender”, dice.

Dani Admiss, curadora e investigadora brit√°nica, muestra una gran c√ļpula plateada en el interior de la cual se proyecta lo que parece ser un cielo estrellado, pero que en realidad es la constelaci√≥n de compa√Ī√≠as que cotizan en la Bolsa de Valores de Londres. La que brilla con m√°s intensidad es la que m√°s operaciones est√° realizando.

A lo largo de tres jornadas, estos y otros ejemplos fueron la piedra de toque de un encuentro para explorar la confluencia entre arte y ciencia, un cruce de miradas que está despertando interés en el mundo.

El evento, llamado “H2O. Horizontes humanos en observaci√≥n” y organizado por la Universidad de San Mart√≠n (Unsam), con la colaboraci√≥n del British Council, la Fundaci√≥n Invap, el Centro Cultural San Mart√≠n, la Fundaci√≥n Williams y el Ministerio de Educaci√≥n, Ciencia y Tecnolog√≠a, entre otros, reuni√≥ por primera vez a artistas, cient√≠ficos y gestores culturales de la Argentina, Gran Breta√Īa y Am√©rica Latina para reflexionar sobre las relaciones de estas dos actividades y marc√≥ la puesta en marcha del Centro de Investigaci√≥n en Arte y Ciencia de la Unsam.

Music of the Spheres, de Charlotte Jarvis

“Muchos colegas me preguntaron qu√© es el arte-ciencia -explica el f√≠sico Daniel de Florian, director del International Center for Advanced Studies (ICAS) de la Escuela de Ciencia y Tecnolog√≠a de la universidad e investigador del Conicet-. Muchos creen que se trata del bi√≥logo que toca la guitarra o del soci√≥logo que pinta, cuando lo que buscamos no es el cient√≠fico o el artista que realiza las dos actividades en paralelo, sino explorar qu√© sucede en la intersecci√≥n de ambas”.

Otros importantes centros cient√≠ficos, como el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton o el Centro Europeo de Investigaci√≥n Nuclear (CERN), est√°n recorriendo este camino. Para el argentino Jorge Vi√Īuales, titular de la C√°tedra Harold Samuel de Derecho y Pol√≠tica Ambiental de la Universidad de Cambridge, el primer objetivo del v√≠nculo arte-ciencia es la transmisi√≥n de conocimiento. La conexi√≥n es fundamental para que este no solo se dirija al intelecto, sino tambi√©n a la emoci√≥n, y para facilitar “la comprensi√≥n de distintos problemas sin la mediaci√≥n del lenguaje”.

Pero a poco de analizarlo queda en claro que esto no carece de complejidad. “Hoy parecer√≠a que subyace la idea de que el arte no altera la ciencia, y su funci√≥n es comentar, embellecer sus resultados y hacerlos accesibles a un p√ļblico que no los comprende -destaca la historiadora del arte Laura Malosetti Costa, directora del Instituto de Arte de la Unsam e investigadora del Conicet-. La imaginaci√≥n es el motor del arte y de la ciencia. Pero hay algo m√°s: el arte tiene la posibilidad de transformar la ciencia por su capacidad de sensibilizar al cient√≠fico respecto de su hacer y sus consecuencias”.

Que el arte abreva en la ciencia es algo ampliamente aceptado. Lo que no queda claro es si lo contrario tambi√©n es cierto. Admiss subraya: “No creo que el arte est√© al servicio de la ciencia. Al contrario, deber√≠a ser su gemela traviesa, tendr√≠a que ser molesta y hacer todas las preguntas inc√≥modas”.

Junto con el Centro Cultural San Mart√≠n, la Unsam lanza este a√Īo el programa SM2 [al cuadrado], de colaboraci√≥n entre cient√≠ficos y artistas. La iniciativa cuenta con un presupuesto de $300.000 y con un m√°ximo adjudicable por proyecto de $80.000. Los artistas seleccionados realizar√°n una residencia en el centro de investigaci√≥n del cient√≠fico propuesto. A su vez, el Centro Cultural San Mart√≠n brindar√° el espacio de montaje y equipamiento tecnol√≥gico para su exhibici√≥n.

Los ojos de la mente

También la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) incursiona en este terreno. En una singular coincidencia temporal, y en conjunto con Ars Electronica, el festival más grande del planeta en este tema, con base en Linz, Austria, acaba de crear una residencia internacional para equipos que trabajen en el cruce entre arte y neurociencia.

“Muntref Arte y Ciencia surgi√≥ de un proyecto que se inici√≥ alrededor de 2011 por la colaboraci√≥n que ten√≠amos con Mariano Sigman en neurociencia y arte -cuenta Mariano Sard√≥n, f√≠sico de formaci√≥n y actualmente director del posgrado en artes electr√≥nicas de la Untref-. Se fue configurando un grupo de becarios de f√≠sica y de artes electr√≥nicas y eso fue generando un contexto en el que se dio cierta convivencia espont√°nea entre ambas. Hab√≠amos encontrado una serie de preguntas en com√ļn que resolv√≠amos eventualmente desde el arte o desde la ciencia. En 2012, hicimos la primera muestra con la idea de generar un espacio que empezara a albergar otros proyectos similares a los nuestros”.

Ahora, ambas instituciones est√°n lanzando esta residencia que convoca a artistas y cient√≠ficos de todo el planeta. “Somos los primeros que ofreceremos una residencia dentro de la red europea de inteligencia artificial -se entusiasma Sard√≥n-. El llamado fue internacional y se financia con aportes de Ars Electronica. Buscamos proyectos cient√≠ficos con inter√©s en el campo del arte y viceversa. O artistas y cient√≠ficos que vengan trabajando juntos. La residencia dura de tres a seis semanas y la segunda parte es en el Future Lab de Ars Electronica, en Linz”.

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