Aquella «madrugá» de enero

Con apenas 130 años de diferencia, las campañas de Napoleón y Hitler para invadir Rusia fracasaron por el mismo motivo: la nieve y el hielo, esos adversos elementos que convierten el terreno en impracticable para adentrarse en las líneas enemigas. Además, resultaba imposible asegurar el avituallamiento que impidiera bajas por congelación. En la Guerra Civil hubo un episodio idéntico en la batalla de Teruel, con nevadas de hasta un metro durante los dos meses de cerco, una dureza extrema que condicionó el desarrollo de las operaciones de ambos ejércitos.

Ahora bastan unos centímetros de espesor para cerrar un aeropuerto o una carretera. Esta semana, el Ministerio de Fomento ha multado al grupo Abertis como titular de la autopista A-6 con 15.000 euros -han leído bien, que no falta ningún cero- por el colapso circulatorio acaecido en durante el primer fin de semana de enero como consecuencia de una nevada. Más de 3.000 vehículos quedaron atrapados en la provincia de Segovia entre la tarde noche del día de Reyes y el mediodía del 7 de enero, cuando ambas calzadas quedaron expeditas tras la intervención de casi trescientos efectivos de la Unidad Militar de Emergencias pala en mano.

En aquella «madrugá» de rezos al Cristo del Caloco, Villacastín parecía Stalingrado. Familias ateridas, niños y mayores dentro de sus coches sin comida ni agua. La empresa concesionaria se vio desbordada en una flagrante negligencia. Falló la información a los usuarios que abonaron el peaje, no se restringió el paso de vehículos con anterioridad para evitar el caos, y tampoco hubo los medios necesarios para asegurar el tránsito. Desde luego, los multados debieron pensar que ya son ganas de tocar las gónadas regresar un sábado por la tarde y no el domingo. Mejor hacer efectiva una sanción reducida a pura calderilla que pagar al personal para que conduzca las quitanieves en festivo. ¡Hay que jeringarse con la gestión privada!

Ignacio Miranda

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