Apatía de los cubanos en una referéndum sin sorpresas

Sin la multitudinaria asistencia que aventuraban los medios estatales, más de 20.000 colegios electorales fueron habilitados ayer por el régimen en toda la Isla para decidir «sí o no» a las reformas constitucionales.

Basta con un recorrido por La Haban para constatar que los cubanos ya no responden con el mismo entusiasmo de hace décadas a las convocatorias del régimen. La ciudadanía está cansada de la retórica «de defender el carácter socialista y las conquistas de la Revolución», expresó ayer Leonel Gerardo Rodríguez, joven albañil, en referencia a que pocos ciudadanos han acudido a las urnas de su barrio, en El Cerro.

«Más bien acuden las personas de la tercera edad, que sienten todavía un compromiso con la Revolución, y los estudiantes que son adoctrinados y comprometidos ideológicamente en sus centros de estudios», añadió Rodríguez quien optó por no ir a votar.

El desinterés por defender una reforma constitucional es el criterio más extendido entre los habaneros. La apatía de los habaneros deviene, fundamentalmente, de que el régimen apenas ha cumplido sus promesas en cuanto aperturas sociales y económicas, negando a su vez la existencia de una crisis en aspectos esenciales como el salario obrero, el déficit de vivienda y del transporte urbano, y el desabastecimiento de alimentos y productos de primera necesidad en todo el país.

A pesar de la represión contra activistas y organizaciones opositoras y del uso abusivo que hizo el régimen cubano de su maquinaria mediática para promover el «Sí» a su nueva Constitución, un sondeo del proyecto CubaData arrojaría que un 41,60% de los cubanos estaría dispuesto a votar «No» este próximo domingo 24 de febrero, mientras un 16% no acudiría a las urnas. Según este mismo sondeo solo un 42,40% de los ciudadanos apoyaría la nueva Carta Magna.

El régimen cubano se ha caracterizado históricamente por la manipulación de los resultados en todos sus procesos electorales y en los dos referéndums constitucionales anteriores [1992 y 2002]. «Las expresiones ciudadanas cada día dejan de ser susurros y ya la gente habla en voz alta. Eso es un signo de que cada vez el pueblo le cree menos al gobierno. Cada día existe menos temor a protestar y expresarse sin esconderse», dijo Olga Lidia Ramos, vecina de una localidad de Diez de Octubre, uno de los cuatro territorios habaneros afectados por el paso del tornado a finales de enero pasado.

Abstención

Decenas de habaneros preguntados en paradas de ómnibus, centros comerciales y parques de conexión wifi expresaron que no irían a votar. «No tiene ningún sentido votar “Sí” viendo la situación real y desesperante que vivimos los cubanos todos en este país», sostiene el joven matrimonio de Aletis y Amed, vecinos de Centro Habana.

Otro número significativo de habaneros aseguró que habían votado «No» en sus boletas, en su mayoría jóvenes entre los 19 y 32 años de edad.

Al menos hasta el mediodía de este domingo las conexiones a internet permanecían intermitentes en casi todos los territorios habaneros, dificultando el comportamiento de las votaciones en otros territorios del país.

«Siempre se sabe de antemano cuál será el resultado. Este gobierno siempre ha mentido en todas sus estadísticas y votaciones, y esta no será la primera ni la última vez», concluyó Sonia Morales, vecina del Vedado que votó «No» a la reforma constitucional.

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