«Antes nos decía el marido lo que teníamos que hacer; ahora nos lo dice la izquierda»

Recibió «amenazas de muerte» por criticar en el Senado que se destinara dinero de la memoria histórica a «unos huesos» aclarando instantes después ante los medios de comunicación que se refería a los de Franco. Pese a su explicación, PSOE, IU y Podemos pidieron a gritos su dimisión como senadora. La leonesa Esther Muñoz asegura que lo ha pasado mal estos días «por mi familia», pero quiere seguir en la política «y nadie me va a callar».

-¿Cómo se encuentra tras esos días tan tumultuosos?

-Perfectamente y con la conciencia muy tranquila porque no he hecho nada malo. Sí me han dolido ciertas cosas que han tenido que leer mis abuelos y otros familiares. Antes, tener un hijo drogadicto causaba muchos problemas a los padres, pues ahora tener un hijo político es parecido.

-Si defiende que no se equivocó y que explicó su versión a los pocos minutos de intervenir en el Senado. ¿A qué achaca la reacción de los partidos de izquierdas en su contra?

-He tenido varios encontronazos con la ministra de Justicia. El PSOE me tenía ganas y ha preparado esta propaganda. Es muy fácil coger una frase, cortarla, etiquetarla y ponerle un cordón de regalo para que te la comas. Puede que me hubiera tenido que expresar de otra manera, pero no dije nada de víctimas, de cunetas o de fosas. Me referí a unos huesos y sólo podían ser los de Franco. Aunque lo he explicado, muchos insisten en que he humillado a las víctimas. Ahí te das cuenta de que todo vale. Que lo que cuenta es lo que la izquierda quiere hacer creer que tú has dicho para poder llamarte facha.

-Ha protagonizado otras refriegas en la Cámara Alta a cuenta también de Cataluña, del feminismo,… ¿Es usted una parlamentaria polémica?

-Lo que soy es muy clara en mis argumentos y eso trae consecuencias. Por este caso, he tenido a todas las feministas insultándome de las formas más ordinarias posibles, a todos los republicanos diciéndome que ojalá arda como en el 36 y, he sufrido amenazas de muerte en mis redes sociales y en la página del Senado.

-Ese mismo día usted acusó al Gobierno de PSOE de querer crear una «verdad de Estado» con la memoria histórica. ¿Qué es lo que teme?

-La Comisión de la Verdad que propone el PSOE me recuerda a los tiempos de URSS cuando el estado decía cómo pensar y qué creer. El concepto de memoria histórica no me gusta porque la memoria es personal.

-Le he escuchado decir que Franco no interesa a nadie.

-Franco es el comodín de la izquierda. ¿Que españa crea empleo cuando gobierna el PP? Franco; ¿qué no salen los presupuestos cuando está el PSOE? Franco… La gente joven no tenía ni idea ni de donde estaba enterrado. Mi respeto y mi cariño a todas las personas que sufrieron su dictadura, pero que nos gastemos dinero en Franco me parece una tomadura de pelo.

-Habrá quien lea sus palabras y piensa que defiende al dictador.

-A mi me han llamado franquista desde que tengo uso de razón, pero solo por no ser de izquierdas. Una persona que haya ojeado un par de libros sabe perfectamente que alguien liberal como yo no puede ser franquista. Lo que defiendo es más libertad y eso no tiene nada que ver con una dictadura intervencionista que sí está ligada a la ideología socialista y comunista.

-¿Se considera usted feminista?

-Llevo con mucho orgullo mi condición de mujer y entiendo que todavía queda mucho por lograr. Ahora bien, lo que no me gusta es que me colectivicen como hace la izquierda en función de sus necesidades. Los derechos son de las personas con independencia del género, de la orientación sexual, de lo que recen,… No me identifico con el feminismo que se está proclamando últimamente porque básicamente creo que las mujeres somos muy capaces de decidir por nosotras mismas. El PSOE y la izquierda están en una campaña en la que me dice cómo tengo que sentirme como mujer y a quién tengo que votar ¿Eso no es retroceder en derechos y libertades?. A mi jamás se me ocurriría adueñarme del discurso de todas las mujeres como hacen ellos. Antes nos decía el marido lo que teníamos que hacer y ahora nos lo dice la izquierda.

-Vox ha cuestionado la Ley de Violencia de Género al considerar que deja desprotegido al hombre. ¿Usted como lo ve?

-La ley se aprobó en 2005 y estamos en 2018. El machismo existe y era una norma necesaria, pero sí creo que hay una asimetría penal y eso es un dato objetivo. Como alguien que ha estudiado derecho, no me gusta que las personas no sean iguales ante la ley por tener un sexo diferente. Eso no quiere decir en absoluto que haya que suprimirla como dice Vox, pero sí hay cosas que se pueden mejorar.

-¿Le preocupa que la polarización de posturas que se vive en la actualidad, también o especialmente entre los más jóvenes, pueda derivar en situaciones incluso violentas?

-Hay quienes alimentan el conflicto. No puede ser que un chico de 30 años me llame franquista cuando ambos hemos nacido después de 1975. Existe un lenguaje guerracivilista que también parte de la izquierda y que llama fascistas a todos los que no pensemos como ellos. Que ahora haya más antifranquistas que cuando vivía el dictador es algo demencial. Los políticos tenemos que hacer un ejercicio de responsabilidad e intentar bajar el souflé.

-¿Le preocupa más Podemos o la irrupción de Vox?

-Me preocupan los partidos populistas que solucionan los problemas importantes con una frase y eso lo hemos visto tanto en Podemos como en Vox. Los extremos no me gustan. La moderación tiene que primar.

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