Andrea de Cesaris, el antihéroe de la Fórmula 1: 208 Grandes Premios, cero victorias y una muerte trágica

Andrea de Cesaris, el romano que transitó las pistas de la máxima categoría sin subirse nunca a lo más alto del podio Fuente: Archivo

Compiti√≥ en el √ļltimo segmento rom√°ntico que ofreci√≥ la F√≥rmula 1, entre 1980 y 1994, y las estad√≠sticas lo presentan como un aut√©ntico antih√©roe del automovilismo. Los n√ļmeros y la trayectoria, al igual que los aparatosos accidentes y controvertidos episodios que protagoniz√≥ durante las 14 temporadas en el Gran Circo, convirtieron a Andrea de Cesaris en un personaje entra√Īable, en un piloto que vibr√≥ entre lo maravilloso y lo infame. Su recorrido fue una historia de r√©cords negativos y de situaciones descabelladas. Nadie corri√≥ tanto sin firmar una victoria, tampoco nadie abandon√≥ tantas veces ni complet√≥ una temporada sin finalizar ninguno de los Grandes Premios. En su peor momento, la prensa brit√°nica lo apod√≥, con malicia e iron√≠a, Andrea de Crasheris. La experiencia le permiti√≥ quitarse el r√≥tulo de rompecoches, aunque aquella etiqueta fue una premonici√≥n de c√≥mo finalizar√≠a su vida: el 5 de octubre de 2014, en el kil√≥metro 23,500 de la autov√≠a Grande de circunvalaci√≥n de Roma, perdi√≥ el control de su moto, una Suzuki 600, y se estrell√≥ violentamente contra un guardrail; falleci√≥ en el acto. Aquella, sin dudas, result√≥ una jornada de profunda tristeza y consternaci√≥n para la F1: a m√°s de 10 mil kil√≥metros, en Suzuka, Jap√≥n, el franc√©s Jules Bianchi, al volante de un auto de la escuder√≠a Marussia, sufr√≠a un desafortunado y terrible accidente contra una gr√ļa; tras permanecer durante nueve meses en coma, fallecer√≠a en Niza.

Alfa Romeo, McLaren, Ligier, Minardi, Brabham, Rial, Dallara, Jordan, Tyrrel y Sauber, la decena de escuder√≠as que llevaron a De Cesaris a firmar 208 Grandes Premios en 14 a√Īos; la victoria fue un logro inaccesible y los 148 abandonos, otra marca hist√≥rica para el italiano que en el Gran Premio de Austria, en 1985, dio varios tumbos con un Ligier, aunque lejos de la conmoci√≥n se baj√≥ por sus propios medios, desestimando los protocolos de seguridad y enviando un mensaje de hombre alocado e indestructible. Esa maniobra provoc√≥ un desenlace abrupto con la escuder√≠a francesa: Guy Ligier, que reconoc√≠a que “ten√≠a a un piloto r√°pido, de los m√°s r√°pidos de la grilla”, tambi√©n aseguraba que trabajar con De Cesaris era imposible cuando el romano estaba en sus d√≠as malos.

El tremendo accidente con Ligier en √Ėsterreichring, 1985

De una personalidad indescifrable y un temperamento temerario, en 1989, junto a Alex Caffi, su compa√Īero de equipo en Dallara, alquilaron dos autos particulares para recorrer los pueblos alrededor de Spa-Francorchams. Lejos de pasear, usaron los caminos como pista y el final fue previsible: chocaron contra un colectivo. No tuvieron mejor idea que huir de la escena, aunque la polic√≠a visit√≥ al hotel donde se alojaba De Cesaris y lo encontr√≥ con bolsas de hielo en la cabeza, tratando de mitigar el dolor. ¬ŅLo extraordinario? Al d√≠a siguiente particip√≥ del Gran Premio, finalizando 11mo, a un giro del vencedor, Ayrton Senna.

La joven promesa italiana

De Cesaris naci√≥ en Roma, el 31 de mayo de 1959. Su comienzo en el automovilismo deportivo fue en 1973, en karting, como la mayor√≠a de los j√≥venes entusiastas que aspiran en convertirse en pilotos de F.1. R√°pidamente sobresali√≥ por su talento, tambi√©n por su temeridad; el recorrido result√≥ vertiginoso. En cinco temporadas se consagr√≥ tres veces campe√≥n italiano de karting, pero tambi√©n una vez monarca europeo y del mundo. Necesitaba nuevas vidrieras, retos, y los siguientes pasos fueron la F√≥rmula Ford inglesa y la F√≥rmula 3 Brit√°nica, de la que fue subcampe√≥n en 1979, por detr√°s del brasile√Īo Chico Serra; esa temporada compiti√≥ con Alain Prost, Nigel Mansell, Stefan Johansson, Eddie Jordan, Thierry Boutsen. El ascenso a la F.2 y el arribo al Gran Circo, llamados inevitable y que no pod√≠a rechazar.

El v√©rtigo, la rapidez con la que quemaba etapas, eran un sello de distinci√≥n pero tambi√©n un riesgo. De Cesaris hac√≠a cursos acelerados de aprendizaje, aunque no siempre era calificado con las mejores notas. Y en el automovilismo los errores se pagan a un alto precio, en particular si el piloto es un abonado a destruir autos. En 1978, el italiano fue protagonista de un accidente que caus√≥ escalofr√≠os; sin dudas, uno de los m√°s famosos y que involucr√≥ a Nigel Mansell. El encuentro de dos salvajes en una pista no pod√≠a finalizar con liviandad. Oulton Park, en Cheshire, Inglaterra, fue el escenario en donde el ingl√©s, que debut√≥ en la F.1 el mismo a√Īo que el romano, sufri√≥ una grave lesi√≥n en la espalda y el cuello; los m√©dicos le comunicaron que deb√≠a guardar reposo, porque a punto estuvo de quedar cuadripl√©jico. Durante la convalecencia recibi√≥ un llamado de Colin Chapman, due√Īo de la escuder√≠a Lotus, que lo invitaba a una prueba para 1980.

Andrea De Cesaris, protagonista de un despiste en el trazado de Zandvoort Fuente: Archivo

El piloto de la tabacalera

Cuando se alist√≥ en el equipo Project 4, de F.2, en la carrera de De Cesaris se cruz√≥ Ron Dennis, que por entonces ya estaba involucrado a la escuder√≠a McLaren de F.1, que al igual que Alfa Romeo luc√≠a a Marlboro como principal auspiciante. La relaci√≥n entre la tabacalera y la familia De Cesaris era un puntal para la campa√Īa del romano, que llev√≥ el sponsor desde los d√≠as en la F√≥rmula 3. El contacto de su padre con Alleardo Buzi, socio comercial y distribuidores de la marca de cigarrillos en el continente europeo, un respaldo que era codiciado por el resto de las j√≥venes promesas que se esforzaban por cumplir el sue√Īo de sentarse en un auto de la F.1.

Esta temporada, y despu√©s de 34 a√Īos, Alfa Romeo regres√≥ al Gran Circo. Una escuder√≠a que hizo historia en la F.1: Giuseppe Farina firm√≥ la victoria en el primer Gran Premio, en 1950, en Silverstone, Gran Breta√Īa. Veinti√ļn pilotos, en su mayor√≠a italianos, se sentaron en sus butacas en ocho temporadas. De Cesaris tuvo su oportunidad en las dos √ļltimas carreras de 1980, tras reemplazar a Vittorio Brambilla en los GP de Canad√° y Estados Unidos. El Gorila de Monza hab√≠a ocupado el sitio de Patrick Depailler, el franc√©s que se mat√≥ durante un entrenamiento privado que desarrollaba Alfa Romeo en el circuito de Hockenheim.

De Cesaris comparti√≥ la aventura con Bruno Giacomelli, y aunque ninguno de los dos recibi√≥ la bandera a cuadros en Montreal y Watkins Glen el italiano se ense√Ī√≥ competitivo en los entrenamientos. Con el paso del tiempo, admiti√≥ que con 21 a√Īos era un cr√≠o sin formaci√≥n, una especie de ni√Īo precoz para una √©poca en la que los pilotos arribaban a la F.1 con un recorrido m√°s amplio, con mayor experiencia. Con Marlboro como patrocinador, el romano se aseguraba un espacio en Alfa Romeo hasta 1982. La escuder√≠a proyectaba planes, entre ellos un motor turbo de 12 cilindros y un paquete aerodin√°mico para desarrollar.

El accidente en Silverstone en 1991

Con apenas dos Grandes Premios en Alfa Romeo, en una temporada en la que el equipo italiano fue el peor del curso, con apenas cuatro puntos en 14 carreras, la presi√≥n de la tabacalera determin√≥ que De Cesaris se marchara a McLaren, un equipo que pretend√≠a crecer y ser competitivo para pulsearle el dominio a Williams o Brabham. Ron Dennis tuvo que aceptar a rega√Īadientes el ingreso del joven d√≠scolo. Y el estreno no pudo ser peor: un choque con Alain Prost (Renault) en la largada del Gran Premio de los Estados Unidos, en Long Beach, reflej√≥ los malos pensamientos de Dennis.

Pero De Cesaris hizo una correcta presentaci√≥n en el GP de la Argentina -finaliz√≥ 11mo- y sorprendi√≥ en San Marino al sumar su primer punto en el mundial de la F.1. Un sexto puesto en su sexta carrera en el Gran Circo, sin embargo, no provoc√≥ un cambi√≥ en los directores de McLaren, a tal punto que Dennis intent√≥ sustituirlo por el suizo Marc Surer. La informaci√≥n lleg√≥ a los o√≠dos de Buzzi, que hab√≠a convertido a De Cesaris en un hijo adoptivo; el empresario, encolerizado, se comunic√≥ con Dennis para advertirle que su piloto era inamovible: “Se queda en McLaren, no importa los coches que destroce en el futuro”. Trompos y colisiones -se le contabilizaron 17 despistes, 16 autos destrozados y 10 roturas de motor- determinaron que apenas terminara dos de los restantes 11 Grandes Premios de 1981: 11mo en Francia y 8vo en Austria; a favor del romano hay que destacar que no conoc√≠a los circuitos y la presi√≥n que sent√≠a por estar en una escuder√≠a de elite siendo un novato lo empujaba a cometer equivocaciones. El pasaje m√°s ca√≥tico y conflictivo se vivi√≥ en el Gran Premio de Holanda: los mec√°nicos explotaron y se negaron a reparar el auto que De Cesaris destruy√≥ en los entrenamientos.

Su compa√Īero, el norirland√©s John Watson, lejos de castigarlo, defend√≠a y observaba en De Cesaris virtudes que quedaban opacadas por su car√°cter. “Tiene m√°s talento de lo que la gente presume, su √ļnico problema es el temperamento”. Las palabras de Watson no modificaban la posici√≥n de Dennis, que ten√≠a del proyectista John Barnard dise√Īos para fabricar un in√©dito chasis de fibra de carbono. Pero las dificultades por las que transitaba McLaren debido a los dislates del piloto romano complicaban la aventura. Nadie en Gran Breta√Īa se interes√≥ en la novedad que ofrec√≠a Dennis, que viaj√≥ a los Estados Unidos para convertir el sue√Īo en realidad. El costo era millonario y la √ļnica v√≠a de financiaci√≥n que McLaren observaba como posible era sumar al magnate saud√≠ Mansour Ojeeh, que desembolsaba enormes cifras en el patrocinio de Williams y Brabham.

Otra vez fuera de pista: aquí, al comando de un March
Otra vez fuera de pista: aquí, al comando de un March Fuente: Archivo

Locuras en la pista

La relaci√≥n Dennis-De Cesaris-Buzzi no funcion√≥ en absoluto y el regreso a Alfa Romeo era la mejor opci√≥n. La escuder√≠a italiana se asegurar√≠a el a√Īo que le restaba de contrato con Marlboro y el piloto podr√≠a renovar su esp√≠ritu, despu√©s de la traum√°tica experiencia en McLaren.

Y, de a poco, fue reencontr√°ndose con el joven talentoso que deslumbr√≥ en los tiempos del karting. En su segunda aventura en Alfa Romeo, en el circuito de Long Beach, marc√≥ la pole y por entonces se present√≥ como el piloto m√°s joven (23 a√Īos) en dibujar el mejor tiempo en una qualy. Pero en el mismo fin de semana tambi√©n protagoniz√≥ una de sus tantas locuras: el brasile√Īo Ra√ļl Boesel (March) le hizo el camino complicado cuando De Cesaris le estaba por adelantar -el romano incluso al momento del sobrepaso le hizo un gesto obsceno con el dedo medio-, y esa imprudencia lo llevo a ser superado por Niki Lauda (McLaren). Cuando con desesperaci√≥n intent√≥ atacar al austr√≠aco, un desperfecto mec√°nico lo direccion√≥ contra el muro.

Así como en el automovilismo existen pilotos alados, hay otros que son perseguidos por el desastre. En el Gran Premio de Mónaco, de 1982, De Cesaris tuvo la victoria a tiro, pero el destino le quitó esa posibilidad de festejar. El desenlace de esa carrera fue cinematográfico: a tres vueltas del final, Alain Prost (Renault) marcaba el ritmo, pero se despistó; Ricardo Patresse (Brabham) tomó el liderazgo pero dibujó un trompo y regresó a la pista en el tercer lugar, por detrás de Didier Pironi (Ferrari) y De Cesaris que se jugaron un duelo mano a mano en el que perdieron los dos: de manera increíble se quedaron sin combustible y Patresse volvió a heredar la punta y se quedó con el triunfo.

Andrea de Cesaris, un cl√°sico de la F1 en los a√Īos ochenta
Andrea de Cesaris, un cl√°sico de la F1 en los a√Īos ochenta Fuente: Archivo

El primer compa√Īero de Schumacher

En su 12da temporada en la F.1, uno de sus mejores a√Īos, De Cesaris qued√≥ desacomodado frente a un novato en la cita de Spa-Francorchamps. Su compa√Īero era el belga Bertrand Gachot, que protagoniz√≥ una pelea callejera con un taxista en Londres y fue detenido. El manager Willi Weber insisti√≥ hasta el hartazgo a Eddie Jordan para que le diera una oportunidad a su piloto estrella, Michael Schumacher. Despu√©s de un test en Silverstone, en donde impresion√≥ al team manager Trevor Foster, el joven alem√°n ten√≠a la butaca, aunque nunca hab√≠a corrido en ese dif√≠cil trazado. De Cesaris sufri√≥ en carne propia el talento de Schumacher, que lo pulveriz√≥ en los entrenamientos, en la qualy y en la prueba de tanque llenos. En la carrera, Schumacher apenas recorri√≥ 500 metros, despu√©s que le explotara el embrague. De Cesaris, que larg√≥ 14¬į, a tres vueltas del desenlace, presionaba a Senna, que ten√≠a fallas en la caja de velocidades. El sue√Īo del italiano, una vez m√°s, se deshizo por culpa del motor. “Ese fue un gran a√Īo, cualquier otro piloto, despu√©s de esa temporada, hubiera pasado a Ferrari o McLaren”, comentaba, quien a los 32 a√Īos y a pesar de haber corregido su manejo, ya no era un joven que seduc√≠a a las grandes escuder√≠as.

La adrenalina con la que conviv√≠a en la F.1 necesitaba una descarga y De Cesaris la encauz√≥ en el windsurf. Por entonces viv√≠a seis meses en M√≥naco, donde era un “trader” de divisas y el resto del a√Īo en distintos para√≠sos naturales domando olas sobre una tabla de surf.

ADEM√ĀS

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