Amanda Seyfried confiesa que su perro le salvó en su batalla con la salud mental

Amanda Seyfried lleva varios años luchando contra la ansiedad y el trastorno obsesivo compulsivo que padece. A sus 33 años tiene una carrera sólida, un matrimonio con el actor Thomas Sadoski y una hija de tres años llamada Nina.

La actriz nunca ha tenido problema en hablar de su batalla, pues ha admitido tomar antidepresivos desde hace más de una década, además de ir a terapia. La medicación le ayudó a combatir los síntomas y el tratamiento le ha permitido abandonar aquellos rituales de su adolescencia. «Cuando yo tenía 24 años me sentía muy sola y estaba siempre asustada. Quería que mi madre estuviera conmigo todo el tiempo lo cual me ponía muy mal porque a la vez yo sentía que no podía funcionar como una adulta», confesó en una entrevista.

Sin embargo, un amigo ha sido la mejor solución a su problemas: un golden retriever, como el copotragonista de su última película «El arte de vivir bajo la lluvia». «Cuando adopté a Finn, todo cambió. Dejé de sentirme sola en mi apartamento, y a la vez me ayudó a disfrutar de esa soledad. Antes de adoptarle, todo el tiempo temía tener un ataque de pánico», dijo refiriéndose a su mascota.

Su familia también ha sido un gran apoyo para sus problemas, además de su voluntad para pedir ayuda: «si logré superar todo eso fue porque pedí ayuda (…) Mi madre trabajó mucho tiempo en una clínica psiquiátrica, por lo que no me avergonzaba admitir que tenía problemas. Cuando me desmoroné, no tuve que mentirle a mi familia sobre lo que me pasaba. Por suerte, todos los problemas desaparecían cuando llegaba al plató. No se bien por qué, pero eso también fue una de mis piedras de salvación».

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