Amaia de OT, dulzura minimalista en «loop»

Cuentan en los mentideros musicales que los nuevos «triunfitos», o al menos algunos de ellos, han aprendido de los errores de sus predecesores. Que no firman cualquier contrato y que ya no permiten que nadie dirija su carrera. La navarra Amaia sin duda pertenece a ese grupo rebelde. Lo demostró con palabras al anunciar que trabajaría con Raül Fernández «Refree», un productor alejado de los cánones comerciales, y acaba de demostrarlo con hechos: el esperadísimo primer adelanto de su disco de debut está en las antípodas de la moda y la tendencia.

A la cantante le basta y le sobra con sólo un minuto y medio de canción (parece una suerte de interludio, más que un single al uso) para dejar bien claro lo que busca en el mundo de la canción. Orgánica, sin apaños digitales perceptibles ni estribillo, «Un nuevo lugar» transcurre serena, plácida y cristalina como un riachuelo en un bosque de hadas. El sello Refree (que ha realizado producciones de dulzura similar con Silvia Pérez Cruz o Rosalía, entre otras) es más que evidente, con un tono agudo susurrante, un arpegio de guitarra acústica en loop y una atmósfera onírica timburtoniana, todo suavemente fundido en una producción minimal marca de la casa que le va como una guante a esta bonita composición que habla sobre su estancia en la academia de OT, ese nuevo lugar al que alude el título. «Un nuevo lugar entre cuatro paredes que no sé donde están. Os veo mirar a través del cristal, me da un poco de miedo. Sé que al final me dejo llevar y no debería. Caigo rendida, se cierra mi día, no doy para más».

No parece que le vayan los fuegos artificiales ni el twerking a esta chica. Habrá que esperar, no obstante, al resto del repertorio para saber donde quiere ubicarse Amaia porque como todas las artistas de su generación, considera las lindes estilísticas una cosa del pasado y seguramente nos romperá los esquemas cuando lance un nuevo adelanto. De hecho, después de su reciente dueto con Alfred («Et vull veure»), que sigue una línea vocal igualmente dulce y agradable, rozando la timidez interpretativa, quizá sea conveniente algo más de fuerza y arrojo para romper el cascarón del todo y dejar que su voz fluya más como el gran torrente que toda España sabe que es.

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