Alójese en la habitación de Isabel Pantoja

Mucho se ha hablado sobre la herencia que el cantante Juan Gabriel dejó a Isabel Pantoja tras su repentina muerte hace justo casi dos años. Lo único que trascendió es que la tonadillera había recibido un piso en pleno barrio de Chueca, Madrid, propiedad del Divo de Juárez. Aunque la información parecía sustentada y confirmada, fuentes cercanas a Pantoja desmienten categóricos este punto y derivan al Registro de la propiedad para demostrar que la cantante no tiene ninguna propiedad en el distrito madrileño al que pertenece el inmueble.

Lo único que Alberto -como le llamaban sus íntimos- tenía previsto era construirle una casa, colindante a la suya, en la que había invertido dinero, tiempo e ilusiones. Pretendía que Isabel se trasladara a vivir allí meses antes de que tuviera lugar su mediática detención por la Operación Malaya. El mexicano, que consideraba que Isabel era una auténtica diva internacional, quería tenerla cerca para cuidarla y para que ambas carreras artísticas se fundieran, con la cercanía, en una sola. Ella le serviría como musa e inspiración y él le regalaría fantásticos duetos como el ‘Así fue‘ que grabaron en el imborrable disco Los Dúo. Sus sueños acabaron en pesadilla.

La agonía judicial y la entrada en la cárcel de Alcalá de Guadaira truncaron los planes iniciales y, aunque mantenían contacto telefónico esporádico, ya nunca más volvieron a verse. No dio tiempo. Juan Gabriel murió e Isabel derramó lágrimas de sangre. Se moría su amigo, pero también un hermano, la roca en la que se apoyaba.

Mientras medio mundo espera -entre la incertidumbre y la incredulidad- que Juan Gabriel resucite el próximo 8 de enero, sus herederos han logrado levantar un lujoso hotel, Xolumado Insipiration Village By Karisma, en la casa que iba a ser de Isabel Pantoja. Con cuarenta y una villa, una decoración que invita al descanso (con Budhas en cada esquina y un pequeño altar de la Virgen de Guadalupe) y en una de las mejores zonas de Riviera Maya, a partir del 7 de enero los turistas podrán disfrutar de una experiencia única. No solo porque podrán conocer la casa secreta de Juan Gabriel sino porque, además, podrán formar parte de la amistad que el cantante sentía por Isabel Pantoja. Y es que una de las villas que forman el resort está inspirado en ella y lleva su nombre.

Lo que tampoco ha trascendido y sigue siendo un enigma es si Pantoja ha percibido alguna remuneración por la venta de los terrenos -cuya lógica sería aplastante- o si por el contrario, la muerte de Juan Gabriel le impidió dejar toda la documentación registrada. Solo ella lo puede responder. En caso de haber realizado la operación inmobiliaria, Isabel habría hecho un millonario negocio. En caso contrario, siempre puede alojarse en la habitación-homenaje si algún día decide cambiar de refugio y convertir Mexico en su nuevo Cantora. De lo que no cabe duda es que Pantoja lo fue todo para el compositor mexicano, quien parece haberle hecho su último regalo. La conexión sigue viva, incluso desde el más allá.

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