芦Ali nos enga帽贸 a todos禄

Dicen del paso del tiempo que da y quita razones. Pero tambi茅n es cierto que el calendario envuelve en neblina los recuerdos y testimonios de aquellos que estaban presentes. Un d铆a como hoy de hace 44 a帽os, en la madrugada africana del 30 al 31 de octubre, se celebr贸 el que para muchos fue el combate m谩s importante de la historia del boxeo. El Foreman-Ali, bautizado para la 茅pica como el 芦Rumble in the jungle禄, supuso la vuelta al trono del boxeador m谩s relevante de todos los tiempos y sembr贸 una leyenda que inspir贸 libros, documentales… y hasta canciones.

En aquellos d铆as, un empresario todav铆a inexperto, un tal Don King, prometi贸 tanto a Muhammad Ali como George Foreman cinco millones de d贸lares por cabeza si peleaban entre ellos con el t铆tulo mundial en juego. Lo hizo sin tener el dinero a mano, como quien pega un tiro al aire, y para ello vendi贸 el evento al mejor postor, en busca de alg煤n pa铆s o dirigente con af谩n de protagonismo. Al rescate del sarao apareci贸 Zaire y su presidente Mobutu, quien acept贸 que el combate empezara pasadas las 4:00 de la madrugada para coincidir con el 芦Prime time禄 americano.

Para entonces, George Foreman era favorito en las apuestas. Ten铆a 25 a帽os (por los 32, suspensi贸n mediante, de su rival) y acumulaba un r茅cord de 40 victorias, cero derrotas y un 92% de triunfos por KO. Adem谩s, de su pared emocional colgaban las cabezas de los dos 煤nicos boxeadores que hab铆an vencido a Ali hasta el momento: Ken Norton y Joe Frazier.

El combate se promocion贸 con el sobrenombre de 芦Rumble in the jungle禄 y estaba previsto para el mes de septiembre, pero Foreman sufri贸 un corte entrenando y hubo que postergar la pelea. Primer contratiempo. Cuentan que el entonces campe贸n pidi贸 salir de Zaire 鈥揹onde viaj贸 con antelaci贸n suficiente para adaptarse al clima鈥 para entrenar en Francia, y que las autoridades no le dejaron abandonar el pa铆s por miedo a que no regresara. Para entonces, Foreman ya hab铆a cometido la torpeza de dejarse ver con un pastor alem谩n, una raza de perro que los lugare帽os asociaban al poder que los belgas ejercieron durante a帽os en buena parte del continente.

Ese detalle, sumado al no-favoritismo de Ali, hizo que el p煤blico simpatizara con este 煤ltimo. No deja de sorprender la facilidad que ten铆a 芦The greatest禄 para ganarse el favor de los humildes a pesar de que sus principales antagonistas 鈥揷omo fueron Liston, Frazier y Foreman鈥 se criaron en entornos mucho m谩s desfavorables que el suyo. Todos ellos, como apunta David Remnick en 芦Rey del mundo禄, nacieron 芦en el seno de familias muy numerosas, con el padre en paro, cuando no lisa y llanamente desaparecidos禄.

Guerra psicol贸gica

La noche del combate el p煤blico recibi贸 a Ali con un alarido que es historia del boxeo y del deporte a帽ejo: 芦Ali bomaye禄 (Ali, m谩talo). Muchos de los 60.000 aficionados celebraron cada golpe del calentamiento durante los siete minutos largos que le tuvo esperando Foreman antes de subir al ring. Lo hizo finalmente con su bata roja y una toalla al cuello por la que, de no ser el campe贸n mundial de los pesos pesados, le hubieran confundido con alguien salido de una sauna.

Durante la pelea, Muhammad Ali se dej贸 golpear cerca de las cuerdas contra el criterio de sus entnrenadores. De hecho, cuentan que sus ayudantes rezaron antes del combate para que no saliese averiado. Con los 5 millones ya apalabrados, les val铆a con no dormir en el hospital.

Sin embargo, otra de las muchas versiones de los hechos asegura que el entrenador de Ali, Angelo Dundee, escond铆a en su bolsa de deportes una llave inglesa con la que 茅l mismo redujo la tensi贸n del ensogado para favorecer as铆 el 芦nuevo禄 estilo de su boxeador. Unas cuerdas 芦blandas禄, que le permitieran acostarse sobre ellas, le mantendr铆an unos valiosos mil铆metros m谩s lejos de los pu帽os de George Foreman, que por entonces era una batidora.

Durante veinte minutos largo, Foreman se dedic贸 a sacudir a su rival como a un saco terrero mientras Ali colocaba los mejores golpes y las mejores provocaciones al o铆do: 芦驴Eso es todo lo que sabes hacer?禄. El resultado es conocido: v铆ctima de la fatiga y de su propia entrega, Foreman recibi贸 al final del octavo asalto una serie de golpes que lo mandaron a la lona. Aturdido, consigui贸 levantarse poco despu茅s de la cuenta de diez. El 谩rbitro dio por terminado el combate y con 茅l la imbatibilidad de Foreman, quien, joven como e invicto como era, puso excusas de mal pagador a su fracaso. Habl贸 de que le dieron un brebaje poco antes de salir a boxear que limit贸 sus capacidades (茅l mismo acabar铆a desmintiendo este extremo), habl贸 de la tensi贸n de las cuerdas e incluso acus贸 al 谩rbitro de contar hasta diez m谩s r谩pido de lo habitual. Sin embargo, lejos de ser una encerrona, el combate en Zaire fue la victoria de la astucia sobre la fuerza bruta.

A los d铆as, la revista 芦Sports Illustrated禄 titul贸 en primera p谩gina 芦C贸mo Ali los enga帽贸 a todos禄. Con 32 a帽os, el antiguo Cassius Clay era un boxeador distinto del que las autoridades apartaron de la 茅lite por negarse a acudir a la Guerra de Vietnam. Sin embargo, ese d铆a no solo enga帽贸 a todos por su propuesta 鈥搈ucho m谩s sumisa de lo que se espera de un aspirante al t铆tulo鈥, sino por ser visiblemente mejor ante un hombre que parec铆a nacido para jubilarle.

Al final, la grandeza consiste en hacer que otros, aun siendo brillantes, acaben pareciendo median铆as. Quien mejor lo resumi贸 fue Floyd Patterson, campe贸n mundial de los pesados m谩s joven hasta la llegada de Mike Tyson: 芦Llegu茅 a cogerle cari帽o a Ali. Con el tiempo comprend铆 que yo no era m谩s que un boxeador y que 茅l, en cambio, era historia禄.

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