Afganist√°n espera al presidente que logre la paz con los talib√°n

Afganist√°n cuenta los votos tras una jornada electoral que la Comisi√≥n Electoral Independiente (CEI) calific√≥ de ¬ę√©xito¬Ľ porque ¬ęa pesar de todos los desaf√≠os, incluidas amenazas f√≠sicas y psicol√≥gicas, fuimos testigos de unos ciudadanos responsables y comprometidos, j√≥venes, mayores, hombres y mujeres¬Ľ. En un d√≠a marcado por las amenazas de los talib√°n, que llamaron a boicotear lo que califican de ¬ęproceso estadounidense bajo el nombre de elecciones¬Ľ, fuentes de las fuerzas de seguridad consultadas por el canal Tolo informaron de la muerte de al menos cinco personas en los ataques que se produjeron en trece provincias y otras cien resultaron heridas. ¬ęLa campa√Īa de los talib√°n de interrumpir el proceso electoral ha fracasado por completo y sus planes fueron desbaratados y frustrados¬Ľ, asegur√≥ el ministro de Interior, Masoud Andarabi, que destac√≥ el trabajo de los m√°s de 70.000 miembros de las fuerzas de seguridad desplegados en todo el pa√≠s.

El presidente, Ashraf Ghani, es el principal favorito para repetir victoria y seguir en un puesto desde el que aspira a poner en marcha un proceso de paz con los taliban que tenga m√°s √©xito que el que decidi√≥ interrumpir en el √ļltimo momento Donald Trump y en el que se le dej√≥ de lado. El actual n√ļmero dos de Ghani, Abdula Abdula, es el segundo favorito y en su caso se repite el mismo objetivo de intentar consolidar un proceso interno de paz con la insurgencia. Es la tercera vez que Abdula Abdula se presenta a unas elecciones.

La CEI ofreci√≥ una rueda de prensa al cierre de los colegios, que se ampli√≥ en dos horas respecto al horario previsto, en la que indic√≥ que el 98% de los 4.503 colegios electorales abrieron sus puertas, con la presencia del 99,8% del personal electoral y del 99,5% de las fuerzas de seguridad en los centros de votaci√≥n. Resultados casi perfectos que contrastan con la realidad de un pa√≠s en el que la mitad del territorio est√° fuera de control del Gobierno y donde se abrieron 2.500 centros de voto menos que en los comicios de 2014 debido a los problemas de seguridad. A diferencia de anteriores elecciones, en esta ocasi√≥n el analista Abdul Naser Noorzad decidi√≥ no salir de casa porque ¬ęno merece la pena jugarse la vida por los pol√≠ticos, estamos hartos¬Ľ.

Sistema fallido

Estados Unidos invadi√≥ Afganist√°n en 2001 y tres a√Īos despu√©s el pa√≠s celebr√≥ sus primeras elecciones, como si la democracia se pudiera establecer como se monta un mueble de Ikea en una habitaci√≥n. El ganador fue Hamid Karzai, la persona de confianza de Washington, que ocup√≥ el puesto durante una d√©cada. Los afganos ya han acudido en cuatro ocasiones a las urnas en esta suerte de representaci√≥n electoral en la que todos los actores cruzan los dedos para que pase cuanto antes y con el menor n√ļmero de muertos posible. Este a√Īo las elecciones se han retrasado en dos ocasiones porque se consideraban un obst√°culo para las negociaciones entre EE.UU. y los talib√°n y ahora pocos dudan de que gane quien gane retomar√° este proceso, pero a un nivel intra-afgano. Los resultados preliminares no se conocer√°n hasta el 19 de octubre y si ninguno de los candidatos supera el 50% de los votos, los dos m√°s votados concurrir√°n a una segunda vuelta.

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