«A veces hay que irse a Marte para ver la realidad más cercana»

«Su constante labor de investigación artística y búsqueda de nuevas formas y estéticas teatrales; su capacidad para incentivar la escritura dramática; su compromiso social y activismo cultural que le llevan a promover proyectos de creación colectiva que estimulan el diálogo entre los artistas y la sociedad y su capacidad para crear puentes culturales dentro del conjunto del territorio». Son las virtudes que el jurado que falló ayer el premio Nacional de Teatro destacó ayer de Andrés Lima, a quien se ha otorgado este año el galardón que concede el Ministerio de Cultura y Deporte, y que está dotado con treinta mil euros. «Lo recibo con satisfacción -admite Lima, que confiesa que ha sido totalmente inesperado-; es un premio nacional, y otorgado por un jurado compuesto por gente a la que respeto y admiro. Estoy muy contento».

Andrés Lima, madrileño, de 58 años cumplidos hace justo un mes, es uno de los más aplaudidos directores de la escena española. Entre sus montajes recientes figuran «Shock (El Cóndor y el Puma)», «Moby Dick», «La vuelta de Nora (Casa de Muñecas 2)» y «El chico de la última fila» -que llegará al Centro Dramático Nacional en mayo tras su estreno en Barcelona. Pero su currículum como director incluye montajes destacados como «Urtain», «Sueño», «Medea», «Elling» o «Desde Berlín, tributo a Lou Reed». Ha dirigido en la Comédie-Française («Las joyeuses commères de Windsor» y «Bonheur») y el Stadsteater de Goteborg, en Suecia («El caso Danton» y «Blackbird»).

Pero Andrés Lima está asociado a una compañía que, con sus luces y sus sombras, ha dejado una huella profunda en el teatro español reciente: Animalario. Para ella dirigió funciones tan significativas como «Pornografía barata», «Últimas palabras de Copito de Nieve», «Tito Andrónico», «Marat-Sade», «Argelino (servidor de dos amos)», «Hamelin» y, sobre todo, «Alejandro y Ana: todo lo que España no pudo ver del banquete de boda de la hija del presidente», que otorgó notoriedad (junto con la polémica gala de los Goya de 2003) a la compañía. «No sé lo que ha significado Animalario en el teatro español -dice Lima-. Creo que supo expresarse con una voz propia, reflexionando con profundidad sobre el mundo que nos rodea. Ése es el teatro que a mí me interesa; el que ofrece la visión del ser humano sobre ese mundo. Aunque a veces para ver la realidad más cercana hay que irse a Marte. Para mí, Animalario ha sido vital; crecí en él, pude dedicarme a lo que más me interesaba, que es la dirección; y desarrollé un trabajo con mis compañeros, que todavía sigo desarrollando».

Y es que Andrés Lima llegó a la dirección por accidente, de manera literal. «Yo era actor; tuve un accidente de moto mientras representaba “Retén”, que dirigía Roberto Cerdá, y me rompí las dos manos. Empecé a dirigir y me di cuenta de que era lo mejor para mí».

Cuando se le pregunta en qué anda ahora, Andrés Lima explica: «Estoy trabajando en un espectáculo titulado “Prostitución”, y que lógicamente trata sobre este asunto. Se estrenará en enero de 2020 en el Teatro Español con Nathalie Poza, Carmen Machi y Carolina Yuste; y nos está ayudando Carolina Cubillo, la reportera, porque enlazamos el teatro con el mundo de la investigación; el proceso está siendo increíble».

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