A un ujier callado

Los mejores oradores de las Cortes son los ujieres, lo llevo pensando ya desde hace a√Īos. Toda mi ilusi√≥n por las urnas del pr√≥ximo a√Īo es convertirme en cronista electoral y entrevistar a un ujier callado. Un ujier callado, que es el mejor escaparate que pueden tener nuestras instituciones llegados al extremo que estamos llegando. Hay m√°s silencio y respeto en una corrida de toros que, de un tiempo a esta parte, los martes a las cinco de la tarde en las Cortes de Castilla y Le√≥n.

Mi abuelo dej√≥ de ir al cine porque dec√≠a que aquello hab√≠a perdido el romanticismo, que la gente hac√≠a demasiado ruido con las palomitas. Y yo voy a dejar de ir a las Cortes porque aquello no guarda ya ning√ļn romanticismo. Los procuradores nuestros lo mejor que pod√≠an hacer es comer palomitas, sobre todo porque mientras comen no hablan. ¬ęCasablanca¬Ľ con las mand√≠bulas de toda la sala molturando palomitas habr√≠a resultado una horterada. Pero es mejor que el hemiciclo sea una horterada que no que un patio para macarras, que es en lo que se est√° convirtiendo √ļltimamente. Unos dimes y diretes venidos a menos que ya no tiene nada de esgrima y que, deplorablemente, se est√°n quedando en pelea de navajas.

Otrora, en las instituciones p√ļblicas, hab√≠a pol√≠ticos de verdad. Pol√≠ticos de aquellos que eran capaces de hablar sin papeles ‚Äďno porque los perdieran‚Äď, porque cre√≠an en lo que dec√≠an. De los que ten√≠an un respeto reverencial por el lugar donde estaban y todo lo que dec√≠an lo encabezaban con ¬ęse√Īor√≠a¬Ľ y ¬ęmuy se√Īor m√≠o¬Ľ y otra formulas de cortes√≠a que se correspond√≠an con el respeto real que hab√≠a por los pol√≠ticos de las otras formaciones. Ahora lo √ļnico que queda de esa pol√≠tica es el cuero gastado de las butacas. Y unas formulas que se siguen usando para disimular la falta de deferencia por las ideas y la persona que se tienen en frente.

Si yo fuera Silvia Clemente, cualquier tarde de estas me iba a las Azores y no volv√≠a. Y me dejaba de andar tratando de poner orden y que los plenos, en el hemiciclo, parezcan un asunto serio. Porque las Cortes cada vez se parecen m√°s al plat√≥ de una tertulia de Ana Rosa, donde a uno s√≥lo lo renuevan seg√ļn el espect√°culo que de a la audiencia. Les sale a sus se√Īor√≠as a estas alturas de legislatura un deje barriobajero que cualquiera dir√≠a que les va la vida en ello, como a Bel√©n Esteban en ‚ÄėS√°lvame‚Äô. Y quiz√°, quien piense eso, est√© en lo cierto.

Las Cortes han perdido todo el romanticismo, pero podría ser peor. Podría Ana Pastor desterrarnos a Rufián a esta tierra. O incluso podrían nuestros procuradores aprender a escupir. Ya digo que yo lo que quiero es entrevistar a un ujier, callado. Si los ujieres hablasen, como los políticos, perderían todo el encanto.

Guillermo Garabito

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