A la vejez, modelo de ropa por un día

Lo que Alberto menos se pod√≠a esperar era que su abuela Paquita, viuda, insegura y de misa diaria, quisiera ser modelo de ropa a sus 82 a√Īos. Llevaba ilusionada e intranquila toda la semana por el desfile en la residencia de mayores de Toledo donde pasa 8 horas al d√≠a de lunes a viernes. No sab√≠a qu√© zapatos calzarse y pensaba ponerse medias en lugar de los calcetines de todos los d√≠as. Incluso estuvo a punto de llevarse laca para el pelo antes de salir de casa para ser modelo por un d√≠a.

Que Paquita sea de Santa Olalla (Toledo), donde las mujeres son muy coquetas seg√ļn su hija, podr√≠a explicar que esta abuela quisiera cuidar su apariencia externa antes de una cita tan singular este domingo. Ella ha sido una de las nueve personas que han desfilado con garbo y gracia, a pesar de los achaques de la edad, en la residencia de mayores Santa Paola, abierta hace cuatro a√Īos en el barrio toledano de Santa B√°rbara.

Los maniqu√≠es lucieron, precisamente, prendas de una tienda del barrio, Lobato, con 44 a√Īos de historia, especializada en ropa y calzado para personas mayores. Era la cuarta vez que, en poco m√°s de un a√Īo y medio, este negocio paseaba sus vestidos y complementos por el gimnasio y el sal√≥n del centro, donde los residentes (actualmente, 57) ocuparon sus asientos con m√°s de una hora de antelaci√≥n para ver a sus compa√Īeros en el desfile.

Un pase de ropa que se apoya en la expresi√≥n ¬ęSi la monta√Īa no va a Mahoma, Mahoma va a la monta√Īa¬Ľ. Y Lobato fue a la residencia. Porque el desfile surgi√≥ a ra√≠z de las quejas de los residentes a los que no les gustaba las prendas de vestir que sus familiares les llevaban, y tampoco pod√≠an salir a la calle a comprarla debido a su movilidad reducida.

Total, que entre andadores y sillas de ruedas se daba la medicaci√≥n de √ļltima hora para algunas de las modelos y otros residentes contaban las √ļltimas noticias -¬ęse ha muerto…¬Ľ- antes de comenzar el desfile. Arranc√≥ con una Paquita maquillada, luciendo un estiloso traje y un tocado a juego. Parec√≠a que todos sus achaques se hab√≠an quedado entre bambalinas.

Juan √Āngel se lanz√≥ a bailar con Margarita, de la tienda Lobato
Juan √Āngel se lanz√≥ a bailar con Margarita, de la tienda Lobato – Luna Revenga

Con m√ļsica de guateque por los altavoces y los aplausos de las animosas trabajadoras, le sigui√≥ Fortunato, un soltero de 74 a√Īos. Por su elegante forma de colgarse el abrigo sobre su hombro izquierdo, pocos adivinar√≠an su profesi√≥n: pintor de brocha gorda, como √©l dice. El tercero, Juanjo, tambi√©n desfil√≥ a pesar de sus graves problemas de movilidad. Y pos√≥ para el tel√©fono m√≥vil de Laura, la directora del centro. A este pamplon√©s, m√≠ster Santa Paola 2018-2019, solo le falt√≥ la bufanda de su querido Osasuna.

Erguido y apuesto, Juan √Āngel hasta bail√≥ con Margarita, de la tienda de Lobato. Luego se transform√≥ cuando este soltero de 66 a√Īos, muy religioso y al que le gusta estar al tanto de pol√≠tica, se pase√≥ con un pijama del Atl√©tico de Madrid mientras sonaba el himno ¬ęcolchonero¬Ľ.

La r√©plica se la dio Fortunato, seguidor del Real Madrid ¬ęa pesar de que la cosa est√° para llorar, pero hay que dar √°nimos a los jugadores¬Ľ. No le import√≥ desafiar la superstici√≥n y se dej√≥ ver, feliz como una perdiz, con un paraguas ¬ęmerengue¬Ľ abierto por el interior de la residencia.

Los andadores de Ana y Paula no fueron obst√°culos para lucirse. A la primera, una viuda de 90 a√Īos con mucha marcha, le dio tiempo incluso a colocarse el sombrero delante de un espejo que se encontr√≥ por el camino, antes de llegar al sal√≥n para que el p√ļblico la mirase de arriba abajo al ritmo de ¬ęLa Macarena¬Ľ. Tambi√©n Eusebio, un soltero de 88 a√Īos con un car√°cter muy afable, dej√≥ su impronta en su forma pausada de desfilar, con vuelta incluida como si fuera un profesional de las pasarelas.

Y, como suele ocurrir cuando las cosas gustan, a los modelos ¬ęoficiales¬Ľ se sumaron al final Juana (85 a√Īos); Alfonso (56) y Paca, que canta copla a sus 84 a√Īos, aunque ella siempre dice que tiene 18.

Y un dato para los curiosos: de efecto placebo tuvo que resultar el desfile porque, en la hora y media que dur√≥, ning√ļn residente reclam√≥ medicinas ni tuvo la necesidad de ir al servicio. Concluido el desfile, hubo cola en los ba√Īos.

En realidad, el √ļltimo en cantar, ya con el pase acabado, fue el canario ¬ęPich√≠¬Ľ, como el de Heidi. Est√° orondo porque una residente lo alimentaba a escondidas con galletas, pan y magdalenas. El pajarito, que lleva en la residencia dos a√Īos para que los usuarios trabajen con los animales, est√° ahora a r√©gimen. Pero no ha perdido la alegr√≠a. Por c√≥mo cantaba, le tuvo que gustar el espect√°culo. A Paquita, tambi√©n. ¬ęMe he quitado diez a√Īos de encima¬Ľ, confes√≥ la abuela despu√©s.

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