A la Liga se le escurre el talento nacional

El goteo ha sido uno de los pocos que ha permitido la canícula veraniega, aunque no ha servido para refrescar gaznate alguno. Si acaso los que pillan lejos de aquí, que precisa e irónicamente son también los menos necesitados. Uno a uno, con el grifo todavía abierto y como viene sucediendo en los últimos tiempos, grandes talentos españoles han ido diciendo adiós a La Liga. Una pérdida de capital futbolístico que refuerza la imagen del campeonato nacional como vivero de postín en el que los clubes adinerados vienen a dejarse los cuartos cuando tienen que renovar el armario.

Los casos se cuentan por puñados. Entre los más recientes se cuentan Rodrigo, que dejó el Atlético de Madrid porque el Manchester City soltó los 70 millones de euros que tenía por clausula; Fornals, quien puso rumbo a la Premier League para jugar en el West Ham de Pellegrini; Sarabia, reclutado por un PSG que se está reconstruyendo a la baja; De Tomás, a las puertas de la selección en las últimas convocatorias y que ha decidido irse a marcar goles al Benfica; Pau López, exiliado a la Roma para evitarlos y ayer, en lo que era un secreto a voces, se oficializó el Erasmus de Ceballos en Londres, alojado en el Arsenal de Emery. Todo esto, con más de un mes de mercado por delante y movimientos como el de Vallejo, que parece encaminado a jugar en el fútbol inglés a partir del próximo mes de agosto o los de Brais Méndez y Marc Roca, dos de los jóvenes valores en los que el Bayern de Múnich se ha fijado para relanzar su indiscutible hegemonía alemana a Europa. La amenaza sobrevuela de forma inquietante sobre unos cuantos más, así que conviene indagar en los porqués de este mal que ya es un triste rito veraniego.

«Más que un problema, es una realidad. No podemos competir con ciertos equipos que son imperiales económicamente», analiza Quique Sánchez Flores. El entrenador, ahora en el impás que media entre su última aventura, la que vivió en el Shanghai Shenshua chino, y la que está por venir, da también la receta para la cura. «La solución la tenemos nosotros: la cantera, o la academia, que ahora la cosa está muy sofisticada», explica el técnico que ganó la UEFA con el Atlético de Madrid en 2010, que al mismo tiempo da un barniz de pesimismo a su diagnóstico: «Todos estos chicos coinciden en juventud, talento y conocimiento de la profesión, luego somos capaces de preparar generaciones de forma consecutiva que se convierten en especies exportables por imposibilidad de competir en el mercado». El problema nunca fue el balón, sino lo que se mueve detrás de él. La selección sub-19, que esta tarde (18.30 h.) juega la final del Europeo contra Portugal, podría poner una piedra más en este montón de razones para creer en el improbable parangón bajo el que ondea el fútbol español.

Premier y Calcio, amenazas

Del mismo modo, resulta extremadamente sencillo toparse con los motivos que ayudan a comprender que tan potente es el fútbol español cuando se ata las botas como menguado queda cuando se le superpone a la gran potencia económica mundial en esto del balón, la Premier League. En las Islas, los beneficios de su ya mitificado reparto televisivo permiten al décimo clasificado de la última edición invertir 30 millones en una de las joyas nacionales sin que parezca una excentricidad, como sí ocurre, por ejemplo, con el lazo que el Betis le acaba de echar a Fekir. La situación podría extenderse hasta Italia, donde el nuevo régimen fiscal impulsado por el gobierno populista de la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas permite a los futbolistas que lleven menos de dos años viviendo en el país tributar sólo el 30 por ciento de sus ingresos.

Luis de la Fuente, el hombre al frente de la selección sub 21 que se proclamó campeona de Europa el pasado 30 de junio en Italia, ha lamentado una y mil veces que futbolistas como Dani Olmo no tengan sitio en algún club español. El caso de Olmo es particular, pues fue el propio fútbol español, en concreto el Barcelona, el que no movió un dedo por retenerlo en La Masía cuando era un cadete. Ahora está a punto de salir del Dinamo de Zagreb por una millonada. «Hay clubes que apuestan por gente joven, sobre todo los que tienen más cultura de cantera. También hay entrenadores que son de ese perfil, equipos que se preocupan por tener ese tipo de entrenador. En otros sitios, quizá las necesidades de resultados, la inmediatez y el cortoplacismo, que también los entiendo, hacen que ese proceso no se cumpla», sintetiza De la Fuente, férreo defensor de abonar el campo formativo para que los proyectos no vuelen lejos de nuestras fronteras.

Sánchez Flores remata con un juicio integral: «El término globalización se refiere a la expansión, a la conexión de culturas, conocimientos e intercambio de talentos, además de muchos otros factores. En ese intercambio hay una realidad. Los equipos imperiales a los que me refería antes fijan como objetivo una apuesta por el joven consumado. Es el caso de estos chicos. En España tenemos supuestamente ese árbol del saber que es la academia. Por lo tanto, los grandes equipos, a medio camino entre una cosa y otra, se enfocan solo a la estrella rutilante que remate el proyecto. Conceptos y posibilidades distintas».

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