1946, una elecci贸n decisiva que todav铆a marca a la Argentina

La consolidaci贸n del peronismo y la persistencia de la figura de su l铆der a lo largo del tiempo quedaron sellados en los comicios que consagraron a Per贸n presidente por primera vez

Juan Domingo Per贸n lee, junto a Eva y el coronel Domingo Mercante, un diario del d铆a de la elecci贸n que cambiar铆a al pa铆s Fuente: AFP

La elecci贸n de febrero de 1946, que consagr贸 presidente a Juan Domingo Per贸n, fue a la vez un final y un principio. Cerr贸 el ciclo dictatorial iniciado el 4 de junio de 1943 e inaugur贸 una larga etapa dominada por la figura de Per贸n, que se extendi贸 al menos hasta su muerte en 1974. Para discutir la singularidad de esta coyuntura decisiva, el Club del Progreso y la Universidad de San Andr茅s convocaron al historiador Juan Manuel Palacio y a Juan Carlos Torre, uno de los m谩s reconocidos estudiosos del peronismo.

Torre analiz贸 el complejo camino recorrido por Per贸n desde el golpe militar del 4 de junio de 1943 hasta su llegada a la presidencia en 1946. Pronto se destac贸 entre sus camaradas golpistas del GOU por su visi贸n pol铆tica y su b煤squeda de una salida para el gobierno militar. Preocupado por el avance del comunismo en el emergente movimiento sindical, imagin贸 una soluci贸n que no fuera solo represiva. Desde la Secretar铆a de Trabajo lanz贸 una reforma profunda de las relaciones laborales, que inclu铆a el reconocimiento sindical, la creaci贸n de mecanismos de concertaci贸n y el apoyo a las demandas obreras. Convoc贸 a todos los dirigentes, con excepci贸n de los comunistas, duramente reprimidos, y conform贸 en el sindicalismo una base de apoyo que result贸 ser muy s贸lida.

Su proyecto era m谩s vasto. Al Ej茅rcito y la Iglesia, que acompa帽aba a la dictadura militar, pensaba sumar a los empresarios -ante quienes esgrimi贸 el fantasma de la amenaza comunista- y las fuerzas pol铆ticas. Este proyecto fracas贸, pues la oposici贸n, nucleada en la Uni贸n Democr谩tica, se endureci贸 y los empresarios no vieron ni los riesgos ni las ventajas de la propuesta de Per贸n.

Sobre la marcha -sostiene Torre- Per贸n reformul贸 su proyecto, apoy谩ndose m谩s decididamente en el sector sindical. Sum贸 algunas medidas, como el aguinaldo, de fuerte impacto en los ingresos, y un discurso anticapitalista, condensado en el c茅lebre “combatiendo el capital” de la marcha peronista. La jornada del 17 de octubre de 1945 revel贸 la potencia pol铆tica de ese apoyo, que le permiti贸 controlar el gobierno y manejar desde all铆 el inminente proceso electoral, en el que enfrentar铆a a una coalici贸n democr谩tica muy fuerte.

En los cuatro meses siguientes logr贸 formar una organizaci贸n pol铆tica nacional, algo complejo en provincias donde el movimiento obrero pesaba poco. Per贸n invit贸 a todos los partidos y en cada uno cosech贸 algo, especialmente en la UCR. Finalmente, su candidatura fue respaldada por dos fuerzas pol铆ticas -el partido Laborista y la UCR Junta Reorganizadora-, que reunieron el 52% de los votos, en elecciones cuya limpieza fue reconocida por todos. De acuerdo con las normas vigentes, esa mayor铆a ajustada se convirti贸 en una holgad铆sima representaci贸n en los 贸rganos legislativos y en las gobernaciones. Per贸n inici贸 su presidencia constitucional con tanto o m谩s poder que el que hab铆a tenido al fin del gobierno militar.

Una justicia peronista

驴Qu茅 hizo con ese poder? Palacio elige un aspecto, el m谩s original y trascendente: las pol铆ticas laborales y la creaci贸n de la justicia del trabajo. La legislaci贸n laboral se ven铆a desarrollando, con m谩s debates que conclusiones. Desde 1943 Per贸n utiliz贸 el poder dictatorial para cortar varios nudos gordianos y producir un salto cualitativo, que consolid贸 desde la presidencia, para ampliar las reformas y, sobre todo, para asegurar su cumplimiento.

Se sancionaron leyes significativas, como el estatuto del pe贸n, y se dict贸 un gran n煤mero de reglamentaciones, relativas a los diversos aspectos de la relaci贸n laboral. Lo m谩s novedoso fue la firme decisi贸n de aplicarlos. La Secretar铆a de Trabajo y Previsi贸n -el gran instrumento de acci贸n estatal y pol铆tica- absorbi贸 todas las dependencias estatales afines y, sobre todo, las de nivel provincial, convertidas en agencias del poder central. Cada una se dedicaba a vigilar en el lugar las condiciones laborales, difundir la legislaci贸n existente, asesorar a los trabajadores jur铆dicamente e iniciar los tr谩mites judiciales o de mediaci贸n. Eran abogados de parte.

Por otra parte, en 1944 se cre贸 el fuero laboral y la justicia del trabajo, algo ya existente en muchos pa铆ses, que el Congreso hab铆a discutido sin resolverlo. Per贸n tom贸 la decisi贸n y la instrument贸 de una forma que -admite Palacio- fue singular y quiz谩 extrema. El sesgo se manifest贸 sobre todo en la designaci贸n de los jueces, personas consustanciadas con las ideas gubernamentales que fallaron sistem谩ticamente en favor de los trabajadores.

El equilibrio de fuerzas cambi贸 sustancialmente. Palacio concluye que, desde entonces y hasta hoy, el “lenguaje de los derechos” se convirti贸 en parte estructurante de la identidad de los trabajadores. La propaganda pol铆tica lo dec铆a m谩s llanamente: la “justicia de los trabajadores” hab铆a desplazado a la justicia olig谩rquica. Palacio opta por una f贸rmula menos extrema: lo que se construy贸 fue la “justicia peronista”.

Torre se帽ala que en esa frase -“justicia peronista”- el adjetivo casi niega al sustantivo, y se pregunta por las condiciones institucionales de esa gran transformaci贸n. En julio de 1955, Per贸n hab铆a admitido que 茅sta se hab铆a hecho a costa de algunas libertades. M谩s que eso, dice Torre. El r茅gimen pol铆tico peronista fue inicialmente autoritario. Busc贸 la unanimidad acallando las voces opositoras y cercenando las libertades pol铆ticas. Convirti贸 en “doctrina nacional”, de rango constitucional, las c茅lebres “Veinte verdades peronistas”, y finalmente gobern贸, lisa y llanamente, de manera dictatorial.

En suma, en la Argentina el camino hacia la institucionalizaci贸n de los derechos de los trabajadores se hizo a costa de las libertades personales y de las instituciones republicanas. 驴Por qu茅?

Torre encuentra la respuesta en el momento en que el rumbo imaginado inicialmente por Per贸n dio un giro brusco. Un derrape, dir铆a Fran莽ois Furet. Inicialmente se hab铆a propuesto seguir desarrollando y ampliar la reforma social en gestaci贸n, con el apoyo de un vasto frente social y pol铆tico que incluyera y moderara al nuevo y activo movimiento sindical. Su proyecto fracas贸 por la deserci贸n de una pieza fundamental: los empresarios no vieron la ventaja de “ceder algo para no perderlo todo” y se sumaron al frente opositor.

En ese momento, r谩pidamente, Per贸n pas贸 a su segunda opci贸n: volcarse al costado sindical y potenciar su pol铆tica obrerista. Era consciente de que el apoyo obrero no le bastaba y que deb铆a recurrir a fuerzas pol铆ticas tradicionales. Su movimiento termin贸 siendo policlasista, pero conserv贸 en su n煤cleo ese actor sindical, sobrerrepresentado, opina Torre, que lo llev贸 a adoptar una pol铆tica radical, en las palabras y, en el caso de la justicia laboral tambi茅n en los hechos.

Probablemente esto no condec铆a con su personalidad de “le贸n herb铆voro”, ni con su natural aprecio del orden, pero la marca jacobina qued贸, y gener贸 las resistencias y facciones caracter铆sticas de los corsi e ricorsi posteriores, hasta hoy.

La “justicia peronista” dej贸 una estructura sindical que tiene poco de jacobina y mucho de corporativa, y que result贸 una de las herencias m谩s perdurables del r茅gimen. Por distintos caminos, y con valoraciones diferentes, Torre y Palacio coinciden en esto. En ese sentido, la de 1946 fue una elecci贸n decisiva, a cuya sombra proyectada vivimos todav铆a hoy.

Historiador; miembro de la Academia Nacional de la Historia

Un ciclo para pensar el pasad, con vistas al futuro

En un a帽o protagonizado por la contienda electoral, el Club del Progreso, junto con la Universidad de San Andr茅s, organiz贸 Elecciones decisivas. Momentos de cambio en la pol铆tica argentina, una serie de encuentros con especialistas dedicados a reflexionar sobre algunas elecciones que, por distintos motivos, fueron decisivas para la historia argentina.

Al igual que en el ciclo que el a帽o pasado se llam贸 Temas pol茅micos de la historia argentina, en cada reuni贸n dos especialistas analizan distintas coyunturas electorales, sus antecedentes y proyecciones. Los organizadores proponen una din谩mica donde la discusi贸n posterior a cada presentaci贸n sea amena, serena y argumentada.

El martes 13 de agosto, Marcelo Larraquy y Mar铆a S谩enz Quesada hablar谩n sobre 1973. De C谩mpora a Per贸n. En la cita siguiente, el martes 24 de septiembre, Carlos Rosenkrantz y Luis Alberto Romero reflexionar谩n sobre 1983. Alfons铆n presidente. Finalmente, el martes 15 de octubre, Carlos Corach y Marcela Ferrari expondr谩n sobre 1989. Menem presidente.

Dirigido por Luis Alberto Romero y Eduardo Zimmermann, el ciclo cuenta con la moderaci贸n de Eduardo Lazzari y la coordinaci贸n de Ignacio L贸pez. Todas las reuniones, gratuitas y con cupos limitados, se realizan en el Espacio Cultural San Andr茅s (Per煤 352), a las 13. Es importante inscribirse previamente en la misma sede del ciclo, a partir de las 15 del d铆a de la reuni贸n anterior. Otra opci贸n es escribir a gerencia@clubdelprogreso.org.ar o llamar al 4371-5053/7944.

ADEM脕S

Lee m谩s: lanacion.com.ar


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