15 años de okupas y abandono

La zona del viejo camping del «Circo Romano» ha sufrido dos incendios en las últimas semanas. El primero, la noche del 31 de mayo, que dejó una imagen espectacular de las llamas y el Casco Histórico al fondo, aunque la rápida actuación de los bomberos de Toledo hizo que el fuego no avanzara. Unas semanas después, el 30 de junio, y cuando la ciudad se recuperaba del gran desastre de Montesión, de nuevo otro pequeño incendio de rastrojos se declaró en las inmediaciones del antiguo camping, que se encuentra desde hace quince años cerrado entre maleza, arbustos y matorrales secos. Además, de manera intermitente, las instalaciones son utilizadas por okupas que residen, en lo que aún queda en pie de un recinto, de numerosos metros cuados, con capacidad para 250 personas, y que contaba con bungalows, recepción, restaurante, tienda, varias pistas de tenis y una gran piscina, utilizada por muchos toledanos.

Esta es la triste situación de lo que en los años del furor urbanístico iba a convertirse en la mejor urbanización de la ciudad de Toledo, con viviendas de lujo en las que soñaba instalarse más de un político y empresario de aquellos frenéticos años de la construcción y de ambición desmedida.

El proyecto, que se quedó en planos, fue aprobado, por unanimidad, en un Pleno del Ayuntamiento de Toledo celebrado en noviembre de 2003, dentro del Programa de Actuación Urbanizadora (PAU) del Circo Romano, un proyecto que planteaba la construcción de 300 viviendas en el entorno de la Avenida Carlos III, con vistas espectaculares al Casco Histórico, cerca del entonces incipiente campus de la Fábrica de Armas, el barrio de Santa Teresa y a unos pocos metros de las escaleras mecánicas de Recaredo. También, cómo no, se reservaban unos 1.300 metros cuadrados para usos comerciales.

Sin embargo, la ordenación de estos terrenos tuvo que esperar a que estuviera definitivamente aprobado por la Junta de Comunidades el proyecto de Vega Baja, iniciativa residencial a la que estaba íntimamente ligado porque compartirá accesos y servicios.

Verja oxidada de entrada al camping
Verja oxidada de entrada al camping – H.FRAILE

En abril de 2004, hace ya más de quince años, los propietarios de los terrenos, con el plan aprobado, cerraron la venta y cesó la actividad del camping de forma definitiva. ABC informaba de este forma: «Los carteles de cerrado y closed cuelgan ya en la entrada del camping Circo Romano de Toledo. Cuarenta años después de su inauguración, este recinto, que ha acogido a miles de turistas y a numerosos toledanos durante años, cierra sus puertas para albergar una nueva promoción de viviendas muy esperada desde hace tiempo en la ciudad».

Y mientras continuaban los trámites urbanísticos, el proyecto para la construcción de las viviendas fue presentado ante el Ayuntamiento de Toledo por la empresa «CCM Inmobiliaria Centrum S.L.», vinculada a la extinta Caja de Castilla-La Mancha (CCM), en su calidad de agente urbanizador del Programa de Actuación Urbanizador (PAU). Dos años después, en julio de 2006, el expresidente José María Barreda, en medio de la polémica por la macrourbanización de El Pocero en Seseña, decidió poner punto y final al proyecto urbanístico de más de 1.300 viviendas en la Vega Baja, arrastrando también a las viviendas de lujo del Circo Romano y al sueño de algún megalómano toledano.

Desde 2004 no hay actividad en el camping y en marzo de 2009 Caja Castilla-La Mancha, entidad promotora del proyecto, fue intervenida. La Vega Baja, de la que este mes de julio se cumplen trece años de su paralización, continúa siendo la gran asignatura pendiente de Toledo, más allá de anuncios y promesas que nunca se cumplen. Existen múltiples informes y expedientes sobre las excavaciones que llevan años cogiendo polvo en el Museo de Santa Cruz. Y mientras, los políticos prometieron, de nuevo, durante la pasada campaña electoral, poner fin a esta situación cuando se apruebe el nuevo Plan de Ordenación Municipal. Habrá que seguir esperando.

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